“¡Santiago! ¡Santi, mi amor ¿Dónde estás?!” Expresaba con preocupación. El hecho de que su primogénito ya presentara signos de poderes le ponía los cabellos de punta. Su hijo de un año, tenía casi un mes que había empezado a trasmutar. Al principio aparecía en lugares cercanos dentro del mismo lugar, pero esa tarde su niño había desaparecido y estaba empezando a enloquecer. “Tú, tú, disculpa… ¿Has visto a un niño de un año cerca? Tiene cabello rizado, castaño, ojos grandes, como de esta estatura y vestía con un pants negro con playera roja… ¿Lo has visto?” Preguntó antes de llevarse las manos a la cabeza. “Voy a volverme loca…”
Frunció levemente el ceño, intentando comprender toda la información que estaba recibiendo, aquel acercamiento la había tomado por sorpresa. ‘‘Uhm, justo voy a mi trabajo, la morgue, ¿quieres ir a reconocer cuerpo?’’ Preguntó con sosiego sin percatarse verdaderamente del estado emocional de la mujer. ‘‘Oh, fue mal chiste, perdón.’’ Apartó la mirada de inmediato, sintiendo el arrepentimiento en su garganta en forma de ahogo. ‘‘Quieres...¿quieres que te ayude a buscarlo? Debe estar cerca.’’