A veces suelo pensar y pensar en todo lo que ha pasado estos últimos meses.
Quisiera regresar y evitar algunas cosas que hice para terminar así como estoy. Pero también creo que sí viví algo así, es por algo.
Si tuve que vivir la traición tan fuerte de alguien de mi propia familia, fue por algo. Algo tenía que darme cuenta, algo estaba haciendo mal y por ello tuve que equivocarme de esta manera.
Quisiera que de verdad no fuera así, porque la persona que más quería, fue la que más me traicionó. Ella era de las pocas personas en las que yo confiaba, era la persona que yo más quería de mi familia, era mi como mi hermana. A veces quisiera olvidar lo que paso y volver a hablarle, pero, ¿Para que? Para que regresar a ese patrón, a qué vuelva a hacer lo mismo. Sinceramente no me siento segura, no me siento lista si quiera para verla, no es por coraje, es por decepción, por tristeza y por que no quiero coexistir en el mismo lugar que ella.
¿Por qué? Bueno, porque sencillamente ella y yo, ya somos totalmente diferentes, somos dos extrañas que solamente comparten un parentesco sanguineo, pero el que teníamos de alma, simplemente, se perdió.














