DĂ©jame ir. No regreses a buscar la niña que ya no soy, cuando ahora te cuesta alzar la vista para mirarme a los ojos, porque ya no soy esa niña diminuta que se sentĂa segura en tus brazos.  Deja de culparme por crecer y deja de mirar con desdĂ©n las cicatrices de mis rodillas, si caerme y empezar de nuevo en muchas ocasiones fue tu culpa.Â
No te quedes conmigo porque sĂłlo soy tu refugio. Tienes que irte y borrarme, pero vienes periĂłdicamente a revisar mi recuperaciĂłn, a recordarme cĂłmo se sintieron los dĂas a tu lado para luego soltarme en cara que estĂĄs confundido, que no sabes quĂ© sientes, pero que me quieres: me quieres ahĂ dĂłnde me dejaste cuando te largaste.Â
Cada vez que vienes y te largas quedĂł inmersa en mis pensamientos preguntĂĄndome por semanas por quĂ© no soy suficiente de nuevo, por quĂ© no te has quedado esta vez. Has sido egoĂsta con mi vida, y te has llevado por delante la tuya, esperando que cada paso que logrĂ© dar para alejarme de ti, logre bosquejar a la niña de la que te enamoraste.Â
Pero estås perdiendo tu tiempo, déjame ir.