Come bien hoy, vive mejor mañana
Ha caído en mis manos un libro que os quiero recomendar Come bien hoy, vive mejor mañana (Edit. Planeta) de Henri Joyeux. Durante años ejerció como cirujano oncólogo y digestivo.
El título de la obra es, en sí mismo, una afirmación que trata de argumentar y explicar a lo largo de sus 518 páginas.
Lo que dice y cómo lo dice te lleva a darte golpes contra una pared. (Os recuerdo que hasta hace nada yo era una profunda ignorante).
Según abres el libro lees: “No se trata de seguir una dieta sino, sobre todo, de abandonar las dietas basadas en los consejos publicitarios de la televisión y revistas que se repiten machaconamente con el único objetivo de obtener un beneficio a través del aumento del consumo de masas”.
Si tú lees esto… solo tienes que ver un minutín de nada un canal de televisión infantil y comprenderás al instante de qué habla Henri Joyeux. Por suerte, sigue el autor, “se está difundiendo una ecología científica alimentaria, sinónimo de frescura, sabor y mejor salud, tanto para el consumidor como para el productor que vive de su tierra. El uno y el otro saben que la alimentación se va a convertir en la primera medicina”.
Si esto lo tuvieran claro los gobiernos y sus políticos, quizá entenderían que un simple cambio de hábitos alimentarios se traduciría, de inmediato, en un ahorro en salud pública, en el presupuesto de la siempre maltrecha Seguridad Social.
El estado de los paciente con enfermedades autoinmunes (pienso en la diabetes de mi hijo G) mejora a través de una alimentación saludable.
Joyeux propone cuatro RETOS durante TRES meses.
-Eliminar los alimentos que contienen azúcares con un alto índice glucémico: azúcares refinados, pizzas, pastas, bollería… En fin, todo esto que creemos que nos sacia y alimenta, pero… ni sacia ni alimenta.
-Eliminar las bebidas azucaradas, bien con azúcar, bien con edulcorantes artificiales (si os interesa este asunto, os dejo aquí lo que escribí hace unos meses).
-Fuera los alimentos grasos: carnes y productos de charcutería.
-Consumir, como mucho, un producto lácteo al día.
Eso significa CAMBIAR LOS HÁBITOS DE CABO A RABO. Lo sé. Pero os diré algo. Hace unas semanas me salté todos los principios básicos de nuestra nueva vida (comí chucherías, helados, hamburguesas, algún bocadillo a destiempo…)… El resultado fue catastrófico. Volví a tener ardor de estómago, dolor de cabeza, sensación de agotamiento… Volví, en resumen, a las andadas.
Por eso os animo a que probéis el cambio. Tres meses. Solo tres. Estoy segura de que os sentiréis tan bien que no querréis volver a los hábitos de siempre.
(Volveré a recurrir a Henri Joyeux para seguir aprendiendo. Es básico saber para que no nos vendan gato por liebre).