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@sofiidlm

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“Y por fin lo entendí. Alguien que se quiere ir, se va, sin hacer ruido. Alguien que no se quiere ir, se despide.”
— Blue. (No faltó el adiós.)
Bese al sapo y no se convirtió en principe
El problema de ser una princesa y vivir en un mundo de fantasía es que a veces se confunden las cosas. Una princesa puede tenerlo todo, pero nunca se siente completa sin el príncipe. Así me pasó a mí.
Mucho tiempo estuve esperando la llegada del principe azul. "Dios te lo va a mandar, paciencia me decían" y yo muy tranquila esperaba una señal que parecía nunca llegar. El arribo de ese caballero de brillante armadura y blanco corcel parecía, si no inexistente, muy muy lejano. Y así a esta princesa le empezaron a pasar los años y el príncipe no llegaba. "Algo tengo mal" pensaba muy entristecida.
Hasta que un día está princesita se topó con un simpático sapo. Hablo con él toda una noche, la cual terminó después de muchas risas. Fue en ese momento que recordé una antigua leyenda que se contaba. "La princesa y el sapo" se titulaba. Entonces se me ocurrió pensar que está era la señal tan esperada. Ni caballos blancos, ni rosas rojas, ningún príncipe encantador. A mí me tocaba besar al sapo.
Después de mucho tiempo de planearlo y cocinarlo, lo decidí. En una de las muchas fiestas a las que vamos las princesas tome el valor que me faltaba y lo hice: bese al sapo. Pero ¡vaya sorpresa! ¿ qué fue lo que pasó? El sapo, no solo no se convirtió en principe, sino que también le salió una verruga. Yo estaba anonadada, ¿por qué mi cuento de hadas no se estaba haciendo realidad?, me pregunte decidida a hacer que se cumpla.
Así, en vez de apartarme de este sapo, que al parecer de sangre noble no tenía nada, seguí intentando. Esta princesa tenía un enorme problema, era muy testaruda. De este modo, fueron pasando los años y yo seguía al lado del sapo. Cada beso que le daba más verrugas le salían y más se estrujaba mi corazón.
Cualquiera pensaría que al tercer año la princesa se cansaría y dejaría al sapo, pero en este caso no fue así. El sapo conocio a otra chica, un mujer normal. La princesa estaba pasmada." ¿ Por una plebeya me va a dejar?" pensó. Y así, el sapo se fue, dejando el corazón de la princesa, que todavía tenía esperanzas de convertirlo en principe, partido en dos pedazos.
Pero así no se termina esta historia. La princesa lloro, pataleo, beso a otros mil sapos... Hasta que al cabo de un tiempo la vida continuo para ella. De a poco la princesa se empezó a dar cuenta que la vida era más linda sin la constante presión de tener que convertir al sapo en lo inconvertible y empezó a estar tranquila y feliz.
Pasaron unos años y esta princesa estaba muy feliz con ella misma. Se dió cuenta que la frase "Mejor sola que mal acompañada" era muy real. Hasta que un día, sin esperarlo, y hasta casi sin darse cuenta llegó el tan esperado principe.
Este caballero no lucia una brillante armadura, ni traía espada y escudo para proteger a la princesa. Pero lo que si lucia era algo mucho más raro y valioso. Se trataba de un hombre de gran corazón, dispuesto a amar a la princesa y acompañarla a donde fuera que esta lo llevaron.
Fue de este modo que aprendí que a veces hay que dejar de esperar una señal que nunca llega y dejar que las cosas se vayan acomodando. La nobleza no está en la imagen sino en algo que es mucho más difícil de percibir y encontrar que es el corazón noble de la persona. Así, esta princesa, despues de sufrir con unos cuantos sapos tuvo finalmente su propio cuento de hadas. 🧚🏼♀️
Mejor prevenir, que curar
"Mejor prevenir que curar" leyó Remedios en su libro de Geografía en el secundario. Paralelamente la profe Laura les explicaba todos los beneficios que tenía la prevención en el campo de la medicina y como las farmacias no querian que esto se sepa. Laura continuaba divagando sobre sus historias conspiratorias en las que las farmacias y su afán de lucro fusilaban lentamente a la sociedad.
Mientras la profesora continuaba con su apasionado monólogo, Remedios también se permitió divagar en silencio. "Mejor prevenir que curar" pensó que era una frase muy cierta. Recordó todos lo golpes que había sufrido, todas las enfermedades por las que había atravesado, y llegó a la conclusión que una dosis de prevención le habría ahorrado mucho sufrimiento.
Lo que Remedios no supo en ese instante era que esa frase iba a quedar arraigada en su inconsciente como guía en todos los aspectos de su vida. Así, de a poquito fue dejando de vivir, de asumir riesgos, todo por miedo a lastimarse.
Hasta que un día le contó a una amiga que había llevado a su hermano al médico tras un golpe que se dio este en la cabeza jugando al rugby porque "Mejor prevenir que curar". Su amiga la miró anonadada:
- No es mejor prevenir que curar- le contesto.
Remedios la miró estupefacta, no entendía como alguien podía estar negando una verdad tan evidente, tan absoluta.
- ¡ Y no nena!- le contesto su amiga entre risas, interpretando la cara de desconcierto de Remedios- Está bien que lo hayas llevado al médico, obvio. Pero tenés que ver en qué contexto usas tú frase. Si prevenir es llevarlo al médico está perfecto, pero si llegas al punto de que prevenir sea no dejarlo jugar al rugby tu teoría se cae.
Ese fue el día en el que Remedios aprendió una gran lección, las pautas de conducta son válidas dependiendo el contexto.
Ella es Sofía Dávalos, pero todos la conocen por Popi. Conozco a "la Popi" desde que tengo memoria. Desde el jardín que somos compañeras. Cuenta mi mamá que en aquellas épocas una compañerita la pellizcaba y yo siempre salía a su defensa. También nos cuenta cómo fue a mi cumpleaños al primero al que una tímida Popita se animó a ir.
Ya en la secundaria era ella la que siempre se ponía de mi lado y salía a mi defensa en todos los bardos colegiales en los que una caraculica versión de mi siempre era parte.
No puedo dejar de relatar como en el último año la Popi me reclamaba " Nunca le dictas a @delfipulo Chofa" y yo le contestaba con un fuck you. Tampoco puedo olvidarme como la torturaba con que me gustaba su compañero de banco ( Adivinen quien era 😂) . Pobre Popi la tenía amenazada a muerte para que no lo enamore con sus encantos.
Terminó el colegio y con la Popi nos quedamos a estudiar en Salta. Durante nuestra época universitaria, como era de esperar, nuestra amistad se estrecho aún más. Fue ella quién estuvo presente en las mil y un peleas que tuvimos con @pipidelamerced (creo que incluso nos tiene filmadas), también estuvo conmigo en mi primer pedo ( qué fue a los 19 años 🤦🏼♀️), también fue ella quién me llevo a comer al club después de mi primera bochada.
Fue la Popi la que cuando conocí a mi primer amor(? me dijo : "No le des bola Chofa", ¿será que inconcientemente había intuido lo mucho que iba a sufrir? Por supuesto, no le di bola pero A ELLA (¿grave error?). Igual me banco, siempre ahí al pie del cañon. Estuvo acompañándome a lo largo de esas primeras chatiadas, peleas, fue a la primera que acudí a contarle sobre la primera salida, el primer beso...Cuando se me partió por primera vez el corazón estuvo conmigo todo el proceso de sanación. Siempre con la palabra justa "A cada cosa su debida importancia Chofa" me decía, ubicandome en la palmera.
Es muy fácil estar con alguien en los buenos momentos, pero en los malos no te banca ni tu vieja. Épocas malas y buenas a mi la Popi siempre me banco y me ayudó a poner los pies en la tierra (cosa que, con lo soñadora que soy, a veces me cuesta un poquito). Por eso les deseo a todos una amiga tan compañera como la Popita.

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Ilusiones
Divagando en sus pensamientos Remedios recordó como una vez hace muchos años había pasado con su madre por un negocio. Al pasar, había visto en la vidriera un vestido con flores. Se había quedado fascinada. Ese vestido estaba hecho para ella!! Se quedó toda la semana pensando en cuanto quería ese vestido. Tenía que ser de ella. Insistió tanto a su mamá que lo quería, que está decidió cumplir sus deseos y la llevo a comprarselo. Cuando entro al negocio, Remedios pregunto por el vestido, se lo dieron. Entro al vestidor muy entusiasmada. Pero, ¿qué fue lo que pasó? Cuando Remedios se probó el vestido no era lo que esperaba, no era lo que había tenido toda la semana en su cabeza... Asi, Remedios recordaba lo desilusionada que se había quedado en esa ocasión... y se dió cuenta que hasta el día de hoy cosas como aquella le seguían sucediendo. La ilusión desemboca muchas veces en desilusion concluyó.
Soy tu karma
Mi rol en la vida fue siempre curar.
Me acuerdo cuando era chica, siempre que veía a alguien llorando, me acercaba a abrazarlo. Nunca presione a nadie para que me cuente nada, simplemente siempre estuve ahí acompañando, curando... Y la gente sanaba a mi lado, me amaba, me abrazaba. A veces, se quería quedar, pero yo no los dejaba. Tenía que seguir curando.
Después, ya de más grande me empezó a pasar que ya no solo estaba ese grupo de gente a la que sanaba con amor. A medida que fui creciendo me empecé a dar cuenta que no sólo sanaba, sino que también lastimaba.
Siempre actúe con inocencia, mis acciones no suelen tener ni un vestigio de malicia. Pero, me empeze a dar cuenta que muchas veces sin intención lastimaba a la gente. Las lastimaba con mi verdad. Las lastimaba con mi desinterés. Las lastimaba con mis acciones. Lo peor es que, hasta el día de hoy, no me doy cuenta hasta que ya están lastimadas. Soy muy inocente de verdad, muy pocas veces lastimo intencionalmente....
Últimamente estuve pensando en mi disfuncional rol de sanar y en la gente que por mí fue lastimada, sin que yo así lo quiera. Y vino a mi la idea del karma. "Todo lo que va vuelve".
Y así, después de tanto divagar me di cuenta que cuando lastimaba inconscientemente, también curaba de la misma manera. Yo no era mas que un instrumento del karma, que devolvía lo que alguna vez habías dado.
Un karma hecho Remedios.
La aristocracia salteña
Mi nombre es José Patrón Costas. Nací en Salta. Vengo de una familia tradicional, la nobleza corre por mi sangre. Estudio solo porque me obligan. Para que quiero un título si tengo plata? No lo necesito, que los demas hagan las cosas por mi. No está en mis planes recibirme
Trabajo en uno de los tantos campos que tiene mi familia. Disfruto mucho de lo que hago. Me encargo de asegurarme que los peones hagan bien su trabajo. Estos negros, estan cada día más vagos. No les gusta trabajar. Por suerte me tienen a mí, así me aseguro que laburen esos bolivianos.
No me gusta hablar mucho. Nadie se merece que gaste mi saliva. Pero esta historia que les voy a contar no es la mía. Es la de la única persona por la que hablaría tanto.
Conocí a Josefina Cornejo un 15 de septiembre. Y ya desde ese momento supe que teníamos que estar juntos. Yo nunca había estado enamorado, todas las mujeres con las que me había relacionado tenían algo. Eran locas, que decían lo que pensaban a los gritos. No eran vírgenes y las que lo eran habían chapado con todo Salta y eso era lo mismo. Se vestían mal. No tenían apellido. En fin, ninguna era merecedora de una persona tan noble como yo.
Hasta que la conocí, y todo en ella fue perfecto: alta, pelo rubio, piel blanca, ojos azules. ¡Que mujer! Ya podía imaginarme casado con ella. Tan pura que no se iba a imaginar mi falta de experiencia, iba a caer rendida en mis brazos en el lecho conyugal. Y eso no era todo, la observaba como levantaba los platos, limpiaba todo. Esta chica si que había sido educada en la virginidad y el servicio al hombre de la casa.
Nos juntamos todos los miércoles a jugar a las cartas con unos amigos en común. La escuchaba hablar. Era tan tradicional. Se oponía fervientemente a la moda feminista que había ahora entre todas las mujeres
Además de su apellido conservador y sus hermosos modales, Josefina jugaba al fútbol. Estábamos hechos el uno para el otro, la veía y me dolía el corazón.
Al principio no me animaba, no quería atacar su joven pureza, pero cuando cumplió los 23 empeze mi conquista. Comencé muy de a poco mandándole señales a través de sus amigas. Lastima que eran todas unas putitas imbéciles. No las trataba muy bien, no vaya a ser que pensaran que estaban a mí altura. Solo hablaba con ellas para llegar a su amiga. Una vez señale que una de ellas estaba gorda y se largó a llorar. Que locas! No estaban a la altura de mi amada.
Después de un tiempo me di cuenta que sus amigas no servían para nada. Entonces empecé a buscar conquistarla directamente a ella. En cada reunión buscaba estar cerca de ella, le hacía favores, incluso llegue a decirle mil y un cumplidos. Yo no soy así con nadie, solo lo era con ella. Necesitaba llamar su atención de la forma que fuera.
Al inicio Josefina no respondía a mis cumplidos. Seguramente sentía que yo era mucho para ella. Así que me esforcé más todavía para que vea que era la única mujer que estaba hecha para mi. Ya estaba por conseguir su corazón, cuando mis acciones la enojaron.
Tengo que decir que su enojo me asusto, pero cuando me pidió disculpas quedé conmovido. La situación fue la siguiente. La novia de mi primo, que para mí era como mi prima, quería juntarse a comer un asado tradicional. Mi prima podía el miércoles, los otros días los tenía ocupados. Yo accedí, la familia es la familia, por más pelotudos que sean. Pero mi amada no podía ese día, entonces se enojó. Que mal que me trató! Pero esos celos, eso era amor.
Continúe con mi conquista. Le hablaba, ella me contestaba con amor pero no era del todo sincera con sus sentimientos. Pobre mi amor, todavía se seguía poniendo trabas. No podía creer que a esta altura seguía insegura con respecto a mi amor. Entonces un día lo decidí, iba a confesarle todo. Basta de juegos, ya teníamos que formalizar.
Ese fin de semana sabía que nos veríamos. Me tomé una buena dosis de Fernet para asegurarme que no me faltará el coraje. En la previa antes del boliche fui preparando el terreno.
-Que linda que estás Cuqui! - le decía. Ella intentaba disimular su amor con una cara sería. Pero a mí no me engañaba, yo sabía que le encantaba.
Así transcurrió toda la previa, ella muy tímida trataba de esquivarme. Pero la tensión se sentía en el aire.
Llegamos al boliche y la perdí de vista. Seguramente necesitaba un tiempo a solas para procesar todo lo que estaba pasando. Me fui a la barra, me pedí una cerveza para que no se apagará el coraje.
Me di vuelta y la vi, estaba con ese tipo tan medio pelo. Pelirrojo, sin apellido, el típico new rich. Me acerque y la tomé de la mano. Estaba seguro que me agradecería.
Me miró con cara de enojo, seguramente el tipo ese le había dicho algo ofensivo. Le sonreí para apaciguarla y empeze mi declaracion de amor:
-Te amo Jose, siempre te ame y yo sé que vos a mí también. Sos tan linda y perfecta, tenemos que estar juntos. No tengas miedo que yo también te quiero.- le dije.
Pero que equivocación tan enorme tuve al tratar de darle un beso. Ofendí su honor. Me miró con cara de furia, ella que era tan pura, y se fue.
Cómo me había equivocado !! La próxima vez no cometería el mismo error.
En el ocaso
Ya había tenido otros amores antes de vos. Pero, lo que no sabía hasta que te conocí era que eso no había sido amor. Mi fácilidad para querer mezclada con mi pasión me había hecho confundirlo. Pero amor, amor solo fuiste vos.
Yo siempre te ame, aún sin saberlo. Te amaba con todo mi ser incluso antes de conocerte. Incluso cuando creía locamente que amaba a otro. Nuestro amor siempre estuvo latente. Era ese sentimiento que vivía en nuestras entrañas y que no lograbamos comprender. Pero cuando te conocí lo entendí... Eso no era una sensación extraña, eras vos mi amor.
No fue sino hasta que nos conocimos, hasta que nos vimos, nos encontramos rotos, nos sanamos y nos cuidamos, que comprendimos que eso era amor. Nos habíamos amado aun antes de conocernos y ahora por fin estábamos completos.
Yo sabía todo de vos, sabía que me habías estado esperando, que nunca confundiste en otra nuestro amor. Vos siempre te quejaste porque yo solo te di algunos datos de lo que creía que había sido amor.
Me acuerdo cuando saludé, a quien para vos era un extraño, con un abrazo lleno de cariño.
- Ese era tu amor del colegio Meme?- me preguntaste con una sonrisa dibujada en tu semblante, que yo sabía que disimulaba un profundo sufrimiento.
- Amor solo sos vos- te respondía yo con un beso que lograba serenarte y devolverle armonía a tu rostro. Apagaba rápidamente tu sufrimiento.
Nunca te hablé con palabras de Salvador, pero a pesar de mi esfuerzo por esconderlo terminaste conociendolo.
Me acuerdo cuando lo viste por primera vez. Fue un día que íbamos caminando de la mano. Nos cruzamos a una pareja. El le gritaba, ella lo miraba con ojos de amor y confusión. Yo estalle en llanto.
- Contame ya Remedios- me dijiste leyendome.
- Antes de conocerte yo pensaba que el amor era sufrimiento- fue lo único que lograste sacar de mi, mientras sollozaba fuertemente. Ahí fue cuando lo conociste, y desde el primer día lo odiaste fuertemente. Lo vi en tus ojos de ira, que eran la otra cara de mis ojos de dolor.
Yo siempre fui pasión y a vos eso siempre te gustó. Por eso nunca te hablé de Salvador, mi más grande pasión en lo que se trata del dolor. Un lado oscuro de mi pasión, que no quería que conocieras.
Pero mis actos hablaban por mí y en ellos reconocias a Salvador.
Lo reconociste en mi llanto de amargura cuando te conté el caso de esta mujer que había venido al estudio para pedirme que la ayude a reclamarle alimentos a su ex marido maltratador.
Lo reconociste en mi cara de asco cuando estábamos en la confitería y se me acercó un viejo empresario con su falso encanto para ofrecerme trabajo.
Lo reconociste cuando salí corriendo al baño a vomitar mientras veiamos como violaban a una chica en una película.
Cada vez que aparecía lo reconocias y lo odiabas con el alma. Incluso lo nombraste, lo llamabas "El Aniquilador". Que ironía tan fascinante que con el antónimo de su verdadero nombre lo llamaste.
Pero lo que más me sorprendió fue que lo reconociste también en mi sonrisa cuando cerré el diario, despues de leer el artículo sobre su muerte. Cuando te dije que el mundo ahora era un lugar mejor.
Nunca te hablé de el mi amor, porque no sirve para nada hablarle de oscuridad a la luz.
Pero ahora en mis pensamientos, te miro mi amor en el ocaso de tu vida y por primera vez me animo a decirte su nombre. Lo hago por qué siento que no es caprichoso que la muerte se haya llevado a la encarnación del dolor y a la semana siguiente este reclamando a quien entraña el amor.
Sin Salvador el mundo es un lugar mejor, con vos postrado en la cama es un lugar peor. Ahora te veo mi amor tan ausente y a la vez tan presente. No hago más que recordar esa frase que me decís siempre:
- Remedios, no existe otra cura fuera de vos-. Te evocó y lloró porque ahora siento que más que remedios, no soy más que veneno para vos.
Te amo mi amor y lloró, lloro, porque el mundo se dio cuenta, que el otro solo fue un impostor y ahora quiere llevarse a mí verdadero salvador.
Remedios llora lágrimas de veneno.
Antes de conocernos ya habíamos tenido los mismos sueños
Lolita

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Mi primer amiga
Te conocí un día en el jardín
te escuché y luego te vi
hubo algo en tu tono parlanchin
que me hizo acordar a mi.
_______________________________________
Desde ese día no nos separamos
miles de historias nos contabamos
eran reales, nos juramos
nosotras las protagonizabamos.
____________________________________
Compañera, amiga y juglar
te convertiste en eso y mucho mas
juntas aprendimos a soñar
la imaginación nos hacía viajar.
_____________________________________
Más que amigas, hermanas
escupimos y lo aseguramos
con magicas pulseras de gitanas
y así ese pacto sellamos.
___________________________________
El tiempo fue pasando
la inocencia decaia
las dos estábamos cambiando
cada quien por su vía.
_________________________________
Tiempo después nos reencontramos,
vos estabas deprimida
sin vergüenza nos abrazamos
eras parte de mi vida.
_______________________________
Se me nubla la mirada al recordar
cuando nos volvimos a separar
nos fuimos a estudiar
cada una en su lugar.
__________________________________
Los años pasaron,
y te volviste historiadora
cuando me lo contaron
pensé que eras una ganadora.
________________________________
Nos juntamos a charlar,
vos estabas tan igual
tu persona me hizo acordar
que ser feliz no estaba mal
______________________________
Sos tan auténtica amiga,
de las que nunca juzgan a nadie
porque criticar te da fatiga
y sos feliz de que otro irradie.
________________________________
Y así termina esta poesía,
pero no nuestra amistad
que puedo decir con alegría
se caracteriza por su imprescriptibilidad.
____________________________________________
Y vos, cuál es tu esencia?
Después de haber pasado un noche con sus amigos. Después de que algunos la hayan tratado bien y otros no tanto. Remedios se puso a pensar en cómo la vería la gente que la conocía por primera vez, ahora a sus 22 años. Ella ya no era solo su esencia, sino que era mucho más. Era también todas sus experiencias. La sumatorias de vivencias propias, de personas, de historias que habían pasado por su camino.
¿Cuáles eran las claves para entender a Remedios? ¿Existía un método para entenderla? Ella creía que no, pero que podría llegar a existir una aproximación.
El quid para descifrar a Remedios es entender en primer lugar que ella no es lo que se dice "normal".
En su interior existe una lucha constante entre extremos, los cuales ella trata de armonizar. Le cuesta el equilibrio, le cuesta la armonía, pero después de mucho esfuerzo, sudor y lágrimas muchas veces los alcanza. Sin embargo, la mayor parte del tiempo lo que Remedios proyecta son sus extremos.
-¿De dónde viene esta tendencia al extremismo?- se pregunta Remedios.
Rápidamente llega a la conclusión de que le debe está característica de su ser, a su naturaleza apasionada. En lo que va de su vida, muy pocas veces Remedios ha tenido la suerte de encontrse a alguien tan apasionado como ella.
Esa pasión la lleva a jugarsela con todo su ser cuando cree en algo o en alguien. Deja cuerpo y alma por aquello en lo que ella cree. Ser apasionada le da sabor y color a su vida. No hay segundo en el que Remedios no se sienta viva. Sin embargo, esta pasión la desgasta física y psicológicamente de un modo impactante. Es por esto que Remedios no se la juega... Le cuesta decidir. Tiene pocas pasiones porque las que tiene la dejan extenuada.
Es tan linda la pasion. A veces te lleva al cielo y muchas otras al infierno. Pero es indiscutible que siempre te hace sentir viva.
Si lo que buscas es pasión en tu vida, anda búscala a Remedios que no te va a decepcionar. Pero si lo que querés es seguir en tu estaticidad, salí corriendo, porque esta loca con solo mirarte te puede llevar al cielo o al infierno, si le interesas.
La gente cambia
Ese inesperadamente soleado día de invierno Remedios salió a caminar. Y mientras caminaba, en sus oídos sonaba la música que escuchaba ella en su adolescencia. Así, Remedios empezó a bailar, recordando a esa chica insegura que una vez había sido. Empezó a bailar y mientras lo hacía cerraba los ojos.
La música no paraba, y Remedios tampoco lo hacía. De repente, abrió sus ojos y se encontró bailando. Pero, vaya sorpresa, Remedios no estaba sola.
No entendía en qué momento había aparecido esa desgarbada adolescente. Bailaba tímidamente junto a ella, mientras la observaba con ojos de admiración. Remedios siguio bailando y saltando sin importarle nada.
Hasta que de repente algo en los ojos verdes de la misteriosa muchacha le llamó la atención. La miró con atención y se dió cuenta que había estado llorando. Esos ojos verdes estaban reteniendo un mar de lágrimas. Era casi imperceptible, pero ella había notado la pena en esos ojos. La había notado porque retenían la tristeza del mismo modo que lo hacían los ojos de ella.
Y de repente, Remedios se dió cuenta. Era tan obvio… ¿Como no lo había notado antes? Esa muchacha insegura que estaba junto a ella no era una desconocida. Por el contrario, lejos de ser una extraña, esa niña era la adolescente que Remedios una vez había sido.
Así, Remedios abrazo y beso a la adolescente, luego la miró a los ojos y le dijo:
- Mi amor no tengas miedo de vos misma. No tengas vergüenza de ser vos, no te preocupes por lo que piensen y digan los demás. Sos hermosa, no intentes ser suficiente para nadie más que para vos misma. Amor nunca te va a faltar, no te preocupes. Seguí tus sueños, esforzate, amá y ayuda a los demás. Tenés muchísimo potencial, luciló. El cielo es el límite. Interesante por lo demás, amalos, por qué no hay nadie que no tenga algo lindo para enseñarte.
De este modo, ambas se fundieron en un fuerte abrazo, de esos que te llegan hasta el alma.
Remedios abrió los ojos, encandilada por el sol invernal. No entendía donde estaba. Una melodía conocida sonaba en sus oídos mientras ella caminaba. Había estado soñando despierta una vez más. Siguió con su camino con una paz interior diferente.
Una mujer magica
Desde que era muy pequeña Remedios tenía esa manía de ponerle nombre a sus cosas. A todo lo que era suyo le dejaba su marca. Cada vez que se compraba o le regalaban un libro lo primero que hacía era escribir en la primera hoja “Remedios Heathcliff”. Así, cada vez que a Remedios le daban un papel, ella lo poseía dejando su nombre grabado en el.
Un dia Remedios le prestó a su mejor amiga un libro… El cual nunca fue devuelto. Años después Remedios fue a visitar a su amiga y vio el libro.
- ¡ Que ladrona que sos querida!- le reclamo entre risas
- Ladrona, ¿Yo?¡ Si ese libro es mío! - le respondió su amiga, sientiendose acusada sin razon.
- ¡Si, nena! Eso mismo, sos alta ladrona- le contesto aun entre risas. Abrio la primera hoja del libro y le mostro su nombre inscripto en el.
- Aii amiga si! Alta chorra, perdoname- le contesto su amiga, ahora también riéndose y entregándole el libro.
- Ni lo pienses querida, quedatelo! El libro es tuyo ahora- contesto. Pero en el fondo sabía que en realidad ese libro siempre le pertenecería aunque a ella no le interesará, aunque estuviera en la posesión de otro.
Esa era la magia que tenía Remedios, que aunque no lo quisiera, aunque incluso lo hiciera inconscientemente dejaba su marca en las cosas, poseyendolas aunque ya no las quisiera.

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¿ De verdad me conoces?
- Te conozco perfectamente Remedios- le dijo Salvador con esa cara que poseen quienes creen tener la respuesta de la existencia misma en sus bolsillos.
( ¡Como podés decir que me conoces!
No digas que me conoces si no me viste reírme como Goofy después de hacer una cagada, después de escuchar un chiste malo, después de contar un chiste nerd que nadie entendió salvo contadas personas, después de que se me cruzaron mis piernas en mi torpeza y me caí al piso.
No me digas que me conoces si nunca viste esa sonrisa pícara que se asoma a mis labios cuando me acuerdo de algo lindo, cuando planeo una travesura, cuando una amiga me cuenta que se enamoró, cuando yo misma me enamoro.
No me digas que me conoces si no conoces mi cara de dilema moral, esa cara que tengo cuando no se qué hacer, que me defigura el rostro cuando se me da la oportunidad de vengarme de alguien que me hizo mal y dudo en tomarla, esa cara que todos los días en algún momento me ensombrece el semblante.
No me digas que me conoces si no sabes identificar mi sonrisa forzada, esa que tengo cuando veo gente después de haber estado llorando horas en la ducha, esa que pongo a alguien que me lastimo, esa que hago cuando hablo con alguien que me provoca desconfianza, esa que pongo por ese convencimiento que tengo de que siempre hay que sonreir.
No me digas que me conoces, si hay tantas cosas de mi que nadie sabe. Porque no las comparto, porque son mías y de nadie más.
No me digas que me conoces. ¡¿Como podés conocerme Salvador, si ni yo misma me conozco?! )
Todo esto pensaba Remedios mientras sonreía y decia:
- De verdad me conoces perfectamente Salva, mejor que yo misma.
Pero, solo ella entendió la ironía en sus palabras.
La gente cambia
Ese inesperadamente soleado día de invierno Remedios salió a caminar. Y mientras caminaba, en sus oídos sonaba la música que escuchaba ella en su adolescencia. Así, Remedios empezó a bailar, recordando a esa chica insegura que una vez había sido. Empezó a bailar y mientras lo hacía cerraba los ojos.
La música no paraba, y Remedios tampoco lo hacía. De repente, abrió sus ojos y se encontró bailando. Pero, vaya sorpresa, Remedios no estaba sola.
No entendía en qué momento había aparecido esa desgarbada adolescente. Bailaba tímidamente junto a ella, mientras la observaba con ojos de admiración. Remedios siguio bailando y saltando sin importarle nada.
Hasta que de repente algo en los ojos verdes de la misteriosa muchacha le llamó la atención. La miró con atención y se dió cuenta que había estado llorando. Esos ojos verdes estaban reteniendo un mar de lágrimas. Era casi imperceptible, pero ella había notado la pena en esos ojos. La había notado porque retenían la tristeza del mismo modo que lo hacían los ojos de ella.
Y de repente, Remedios se dió cuenta. Era tan obvio… ¿Como no lo había notado antes? Esa muchacha insegura que estaba junto a ella no era una desconocida. Por el contrario, lejos de ser una extraña, esa niña era la adolescente que Remedios una vez había sido.
Así, Remedios abrazo y beso a la adolescente, luego la miró a los ojos y le dijo:
- Mi amor no tengas miedo de vos misma. No tengas vergüenza de ser vos, no te preocupes por lo que piensen y digan los demás. Sos hermosa, no intentes ser suficiente para nadie más que para vos misma. Amor nunca te va a faltar, no te preocupes. Seguí tus sueños, esforzate, amá y ayuda a los demás. Tenés muchísimo potencial, luciló. El cielo es el límite. Interesante por lo demás, amalos, por qué no hay nadie que no tenga algo lindo para enseñarte.
De este modo, ambas se fundieron en un fuerte abrazo, de esos que te llegan hasta el alma.
Remedios abrió los ojos, encandilada por el sol invernal. No entendía donde estaba. Una melodía conocida sonaba en sus oídos mientras ella caminaba. Había estado soñando despierta una vez más. Siguió con su camino con una paz interior diferente.