Abuela, hoy siento la necesidad de escribirte a tí, ojalá estés dónde estés, puedas sentir lo que escribo.
Hoy hace una semana desde que te fuiste, desde que tuvimos que darte el último adiós, intento "hacerme la fuerte" como dice el abuelo y en público no mostrar lo que siento por dentro en realidad. El abuelo también lo intenta, a pesar de que habla mucho de tí y a veces se le escapa alguna lagrimita acompañada de un "que buena era" desea con todas sus ganas vivir y sentirse querido y bueno, la verdad que es muy fácil querer al abuelo. Todos los días besa tu foto, "por lo menos cinco o seis besos" que te cada día, como suele decir él. Te echa mucho menos, él sabe lo mucho que deseabas quedarte a su lado y sin tí, por mucho cariño que queramos cubrir, siente soledad, dice que después de 60 años le falta su mitad. Prometo cuidarle mucho abuela.
Me acuerdo mucho de ti abuela, en el momento en el que más distraída estoy me surgen pensamientos en los que siempre estás tú. Creo que nos quedaron cosas que decirnos, incluso cosas que hacer juntas. Me pesa mucho no haber tenido esa charla que teníamos que tener y que siempre aplazamos hasta que se pudieran dar besos. Te has ido muy pronto, aún no lo puedo asimilar. Una parte de mi sigue queriendo preguntar cómo estás y verte junto al abuelo, no me puedo creer que nunca te vaya a volver a ver.
Y aunque te dije mil veces que te quería, ojalá no te quedase ninguna duda y a pesar de lo quejica y del mal humor que yo tengo, quiero que sepas que hubiese ido donde hiciese falta por tí mil veces más.
Se me repiten nuestros últimos momentos una y otra vez en mi cabeza y siento la angustia atacando directamente al pecho, ojalá pudiese haber entendido tus últimas palabras, ni te imaginas lo que me pesa no haberte entendido. Me quedo con ese apretón de mano, con tu mirada y con los últimos te quiero, pero sobretodo con tu recuerdo.
Los viernes perderán la emoción porque no me estarás esperando en tu casa para comer juntas, la ropa no será la misma si no te la puedo enseñar a ti y las historias de las primas han perdido emoción porque no estás tú para contarmelas.
Por último quiero decirte que Córdoba no sabe lo que se perdió y que Sevilla siempre guardará tu recuerdo junto a mí, para siempre. Te quiero.















