Estuve pensando muchas cosas...y creo que es principalmente porque tengo mucho para pensar y porque tengo mucho tiempo para pensarlas, pensar lleva a dudas lo que a su vez lleva a respuesta.
Tengo respuestas, tengo certezas y cosas completamente inamovibles, lo que no quita que tenga mil preguntas, dos mil dudas, tres mil incertidumbres...creo que con cada respuesta que logro darme genero dos preguntas nuevas, y esa es la maldiciĂłn de tener mucho tiempo con uno mismo...
Uno puede pensar, puede preguntarse, contestarse y hasta pelearse con sĂ mismo
Sé como, sé por qué, sé donde, aún asi sabiendo todo eso, no sé cuando...
Tengo preguntas para todas las respuestas pero no tengo respuestas para todas las preguntas
Somos tres y no damos abasto ni siquiera con nuestras propias preguntas, ¿qué va pasar cuando otros pregunten? No...ahi es más facil, solucionarle una duda, una inseguridad o incertidumbre a otro es mil veces más sencillo porque ese otro va preguntar por sà mismo y cuando algo es ajeno la facilidad habita en el aire, en cambio, cuando uno mismo se hace las preguntas...joder, ahi tocamos el eslabón debil, una palabra mal colocada puede ser la destrucción de toda una idea bien contruida
Tengo tiempo para pensar, para preguntar y para responder...pero, qué es tiempo? Realmente alcanza el tiempo? A veces solo hay que actuar, a veces solo hay que hacerse cargo de las cosas que estan pasando y quien sabe si llevarse todo por delante o ganar lo impensado
Pero hay algo que me sorprende en cada respuesta y en cada pregunta...en cada una de ellas hay una vĂa de escape, ese te amo, ese te amo que decis o te dijeron, ese puede cambiarlo todo, las preguntas o las respuestas...puede variarlo absolutamente todo y ver la infinidad de posibilidades por la naturaleza de una palabra es completamente alucinante