Once upon a time, there was a Poet and a Magician…

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Once upon a time, there was a Poet and a Magician…

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— Tranquilo, confio en que quedaron resguardados— ambos caballos. Este hombre no era un mentiroso ni la engañaria con algo asi.
Siguio retirando las partes de su armadura hasta que no quedo ninguna, todas las habia dejado amontonadas en su rincon mas cercano del cuarto ya que no habia mucho muebele de donde disponerlas mejor. Y luego hizo lo mismo con el vestido azul formal que iba debajo de todo esto, lo doblo y lo dejo junto al resto. Lo ultimo que se saco fueron unos vendajes especiales que iban en sus muñecas y planta del pie, que protegian a estas zonas sensibles contra el roce de la armadura en si misma. Ya no tenia nada mas que sacarse y solo quedo con una enagua blanca, la misma de aquella vez.
Otro silencio se hizo presente, mientras Ă©l se pasaba una mano por el cabello para quitar el exceso de agua del mismo. Por suerte como lo llevaba corto eso no tendrĂa que tardar tanto en secar.
—¿Y tĂş? ÂżEstás bien...?— Era un poco tonto preguntarlo, pero era una manera de confirmar que no se habĂa mojado demasiado o por si es que necesitaba alguna otra cosa que tal vez pudiese ir a pedir abajo por su cuenta.
— Bien, irĂ©. —se adelantĂł para pedir el cuarto y les dieron una copia de la llave porque los tomaron como una pareja y naturalmente buscarĂan algo de privacidad. A ella no le importo aquello porque entendĂa que era facil confundirse y no se iba a molestar en explicar nada. No tenia sentido.
Una vez en el cuarto, se sentĂł en uno de los bordes de la cama, concienzudamente para ir quitando parte a parte de su armadura dorada.
Con los caballos a salvo de la lluvia se apresurĂł en ir al seguro piso luego de que el encargado le diera el nĂşmero del cuarto. Le diĂł un par de golpecitos a la puerta para anunciar que estaba afuera y asĂ no entrar en un momento inoportuno.
—Puedes estar tranquila. Lawan quedó bien asegurado abajo y no va a mojarse.— Le dijo con respecto a su caballo mientras trataba de no prestar mucha atención a como ella se estaba quitando la pesada armadura de encima. Tampoco era la primera vez que se la topaba haciéndolo pero... mejor no pensar en eso.
El espacio no era muy grande pero para darle algo de espacio a Lanmei se sentĂł en el piso y se apresurĂł en quitarse su abrigo y su camiseta empapados, quedándose a torso desnudo. —Mierda, de verdad espero que esto se seque para mañana. Ni siquiera hay una chimenea...— Luego colocĂł ambas prendas en la Ăşnica silla de madera que tenĂa la habitaciĂłn.
Aahh… que se lo llevara el….
–Ups…. Se supone que iba a decĂrselo cuando viniera aquĂ hoy. - luego puso un rostro amargo..seguramente ya lo sabĂa Por los informes mĂ©dicos de la oficina, era su superior despuĂ©s de todo.
Se encogiĂł de hombros. No lo iba a dar por sentado.
—Me quedaré esta noche para sorprenderlo y decirle -Anuncio tomando su té despacio. -¡Claro si no te molesta! …lo veo en la oficina y hablamos, pero no se siente igual, lo extraño, también extraño ser yo y tambien te extraño a ti.
Lo cual le recuerda.
—¿Que hay contigo Mmmm? -le pregunto inclinandose hacia el meson - ¿esta siendo un dulce caballero?
—AquĂ siempre hay cuartos de sobra para quedarse y tĂş lo sabes mejor que nadie. Por supuesto que puedes pasar la noche aquĂ.— Es más, ya podrĂa aprovecharse la instancia para plantearle de una buena vez a Hiram que dejase su departamento para vivir en esa enorme casa que antes lucĂa tan frĂa y solitaria pero que lentamente habĂa estado ganando color por el movimiento que habĂa empezado a surgir en ella.
En una pausa le dio el sorbo a su té, sonriendo nuevamente. —¿Conmigo? Ah, estoy bien. No tengo ninguna queja con nuestra convivencia, Calehan siempre es un caballero. Pero tal vez me hace falta encontrar mejores maneras de convencerlo para que descanse más a menudo, ¿tú conseguiste que lo hiciera antes cuando trabajaban más tiempo juntos?—
— No hay problema —le ofreció una sonrisa cortés. No se iba a cortar por eso, no era la primera vez que compartia espacio con un hombre. Venga, era un caballero y estaba rodeada de similes que solian ser mayormente varones. Y no habia insinuacion de nada de lo que debiera perocuparse, asà que, no se iba a detener a pensar de más.
Entonces todo estaba solucionado. El cuarto serĂa de ambos. —Adelántate y pĂdeselo al encargado. Yo dejarĂ© a los caballos en el establo que me indicaron atrás. No hace falta que sean dos los que terminen empapados.— TomĂł las riendas nuevamente de Noro y se dispuso a acercarse al caballo de ella con cuidado. Estaba acostumbrado a tratar con animales de granja por cortesĂa de los que tenĂa en casa.
—Te veo arriba.—

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MirĂł hacia la direcciĂłn que le apuntaban y fue rápida, muy rápida. Lanmei demostrĂł porque era un miembro de la caballerĂa, con un azote de las cuerdas, Lawan parecĂa saltar más de lo que podĂa y tomĂł ventaja por mucho sobre el hombre, llegando primero a la casona de dos pisos.
Si se demoraba más, en cosa de minutos hubiera estado empapada como tela lavada en el rio.
Tampoco es que estar estilando con una armadura puesta fuera lo más práctico, asĂ que por esa parte habĂa sido un movimiento hábil de parte de ella adelantarse hasta la taberna que por suerte seguĂa operando.
—Espera aquĂ.— Cuando logrĂł alcanzarla estando un poco empapado porque la lluvia habĂa empezado por desatarse. AtĂł la riendas de Noro a un poste de madera en la entrada y fue directo hasta el encargado, necesitaba primero confirmar si tenĂa hospedaje disponible.
Y cuando volvió a la entrada junto a los animales y ella, la pequeña mueca en su cara pudo dar cuenta de que algo no estaba del todo bien.
—Tienen hospedaje.— Comentó serio. —Pero solamente hay un cuarto disponible. Lo demás está todo rentado.—
La mujer montó a su caballero en tiempo récord, como si tuviera que ir a una batalla, con esa misma celeridad. Mas, le siguió el ritmo al hombre y su armadura resonaba con cada avance del caballo.
El terreno comenzaba a ponerse complicado y le dio un tirĂłn a las cuerdas de Lawan para que no aflojara el paso.
Sabiendo por los sonidos metálicos de su armadura que ella le venĂa pisando los talones fue suficiente para que siguiera haciendo de guĂa por la ruta con toda la prisa que le permitĂa su yegua.
A medida que avanzaban el cielo se iba tornando más oscuro y las primeras gotas de lluvia comenzaron a caer, aunque eso no fue un impedimento para seguir la cabalgata.
—¡Lanmei, hacia allá!— Exclamó subiendo un poco más la voz para que le escuchara entre los repiqueteos de agua y los silbidos del viento. Sin soltar las riendas de Noro con una mano uso el otro brazo para señalar algo como una casona de dos pisos a unos cuantos metros de ambos.
—Que oportuna…como que me esperabas-ComentĂł.Â
AvanzĂł hacia la cocina, con Leelo en sus brazos, ella aun se retorcia de emociĂłn, lamiendo su cara con sus extremidades y chupando su piel con sus ventosas.Â
Ah, contar la situaciĂłn. Era una lastima que Calehan no estuviera aqui, era diferente leer los reportes mĂ©dicos que escuchar sus desopilantes aventuras en EstranaÂ
—Bueno, pues, Âżpor dĂłnde empiezo ? -Se preguntĂł el mismo, mirando a Leelo mientra tomaba asiendo - Termine las medicaciones, estoy limpio ¡Yeeeey! -CelebrĂł - quiza por eso tengo tanta energĂa, oh, Ophiuco, tengo que ir al gimnasio. Â
Anotado.Â
—Del resto trabajo administrativo, grupos de apoyo, terapia de sonido. Ya no tengo que asistir a nada de eso. Las pruebas fueron positivas ¡queria celebrarlo! ¡Hay que salir los tres! -Dijo rapidamente como un choque de inspiracion- Hay que traer el hermoso trasero de Calehan aqui… o llevar el nuestro alla… lo que convenga. SĂ.Â
—Siempre voy un paso por delante.— ContestĂł enĂ©rgica cuando la infusiĂłn ya estaba lista y habĂa deslizado una de las tazas en direcciĂłn de Hiram. Luego de eso tomĂł la suya y se sentĂł en uno de los pisos de la mesa que se utilizaba para el desayuno.
—Hiram, esa es una estupenda noticia. ¡Realmente me alegra mucho!— Y el entusiasmo ajeno además era contagioso, asà que no pudo evitar aplaudirle un par de veces con una sonrisita. —Definitivamente hay que hacer eso. Espera- ¿Ya se lo comentaste a Calehan o soy solamente yo la que tiene la exclusiva? Ahh... hay que arreglar una celebración, escoger un sitio al que poder ir.—
— No, no la conozco. Pero agradezco el gesto, por favor llévame. —y dicho esto, fue la primera en pararse, al hacerlo, sonaban las partes conjuntas de su armadura. Aunque no estuviera en servicio en este mismo instante, siempre la llevaba porque nunca estaba de más tener la proteccion adicional.
Se parĂł poco despuĂ©s de ella y con los dedos cerca de los labios hizo un silbido para llamar la atenciĂłn de Noro que se habĂa alejado un tanto. La yegua regresĂł cerca suyo y se subiĂł listo para comenzar a guiar a Lanmei por el camino. Mientras más pronto se pusieran en marcha, serĂa más fácil ahorrarse el eminente aguacero.
—SĂgueme. Hay una forma de acortar camino, pero el suelo es algo traicionero a oscuras y será un problema si dejamos que se acumule mucho barro.— Dado el aviso, comenzĂł a cabalgar. SabĂa que ella le seguirĂa el paso sin problema.
— Pensaba quedarme en la posada de Jing pero parece que no alcanzaré a llegar antes del anochecer —miro tambien hacia el cielo y esas nubes no tenian buena pinta para ningun viajero.
— ¿tienes tú donde quedarte? —le regreso la pregunta mas , ella no estaba evaluando la opcion de compartir juntos lugar.
—Hm... pues si llego a tiempo podrĂa alcanzar la taberna de Fina. He estado ahĂ un par de veces porque te rentan las habitaciones que tienen en el segundo piso por un par de monedas.— Era lo mejor que tenĂa para cuando se estaba en aprietos.
Lo que era un hecho es que quizá la conversaciĂłn al aire libre tendrĂa que ser para otro momento. —¿La conoces? Si quieres puedo acercarte allĂ.—

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Si, lo estaba. Se apresurĂł a ir al lugar y encontrar aquella preciosidad posante ante el sol que no la merecĂa.Â
—¡bebé! -Ella al verlo se retorció como solo una tortuga podia retorcerse batiendo las extremidades, la tomó en brazos inclinándose para que acariciarle la cabecita - Mi bebeeee yo tambien te extrañe, mira que linda estas…- dkasjdlasd *sonidos inentendibles e indistintos. -
Se volviĂł hacia Nissa desde alli y tambien le sonriĂł. Ella tambien estaba linda.
—¿Vamos a la cocinas y nos ponemos al corriente?
Y ahĂ estaba la tortuga palatiana, justo donde la habĂa dejado en la mañana. Por supuesto que la imagen de su reencuentro con su verdadero dueño se le hizo encantador y dejĂł a Hiram por unos momentos con Leelo en silencio hasta que este volviĂł a hablarle.
—Claro. Justo habĂa puesto a hervir el agua hace poco. Te ofrezco un tĂ©.— GirĂł sobre sus talones y se encaminĂł de regreso a la cocina, donde dejarĂa lista una taza para ella y su acompañante. —Siempre puedes empezar diciĂ©ndome quĂ© ha sido de ti. Has estado viniendo con menos frecuencia.—
— Como caballero es mejor que yo inclusive, me corrigiĂł muchas veces. Es un experto en batallas, mas no en provisiones, trabajo organizado y minerĂa. Un administrador sabe de todo eso y debe empaparse de ello . Es capaz, solo hay que ser pacientes. No todos nacen sabiendo ni aprenden de la noche a la mañana. —expresĂł, dandole ese voto de confianza al hombre en cuestion.
— SĂ, tendrá que tener paciencia Ă©l tambiĂ©n. Las cosas no siempre salen bien.
—Ya veo. Estas muy agradecida con esa persona como para fallarle.— Y Ă©l sentĂa que la estaba cagando ahĂ de lo lindo por el comentario que habĂa dicho en su ignorancia. Ah, si se notaba que no tenĂa mayor idea de cĂłmo funcionaba la jerarquĂa entre soldados.
Su vista se distrajo una vez más en el cielo. Las nubes más grises agrupándose en el cielo no le hacĂan presagiar algo bueno para ese viaje que ella tenĂa que seguir haciendo.
—¿Tienes dónde hospedarte? No parece que sea el mejor momento para volver a la ruta.—
— SĂ, voy de regreso. Mi administrador me mandĂł a llamar con urgencia. Ni siquiera sĂ© quĂ© quiere, pero debo ir. —podĂa ser algo crĂtico o algo no tan crĂtico, con ese hombre nunca se sabĂa. Su administrador era el más joven entre todos los que ayudaban al maestro Fenyang, y por lo mismo aĂşn tenia cosas que aprender del trabajo y cĂłmo relacionarse con sus subordinados. — SolĂa ser un caballero, lo ascendieron hace un tiempo y aun debe acostumbrarse al trabajo.
—Cuando lo pones de esa manera suena a que es un primerizo. ÂżLleva menos tiempo que tĂş en los cuarteles?— Porque si era el caso, no tenĂa ni un maldito sentido que alguien asĂ fuera un superior de alguien que a leguas podĂa verse más calificada como Lanmei.
—Urgencia o no todavĂa el trecho que te queda a Forna no es menor.— Tal vez si mantenĂa un ritmo constante a caballo serĂan unos tres dĂas de viaje, si es que las condiciones del clima lo permitĂan. —Tendrá que hacerse de paciencia para esperarte...—
— Claro. Sin rencores. —no sacaba nada con seguir dándole mas vueltas al asunto porque los hechos no se podĂan cambiar.
ReafirmĂł con un suave movimiento de su cabeza que meciĂł algo sus cabellos rubios y largos y bueno... se pronto se hizo un tremendo silencio entre ambos.
Con los asuntos del pasado dejados en el lugar que correspondĂa se hizo presente un silencio de lo más incĂłmodo que se hizo mucho más evidente cuando el Ăşnico sonido de fondo era el viento sacudiendo las briznas de cĂ©sped de los caballos de ambos seguĂan pastando por ahĂ.
—Y...— SoltĂł mecánicamente despuĂ©s un rato, mientras jugaba vagamente con sus pulgares mientras tenĂa la vista puesta en algĂşn punto de la lejanĂa del camino. —¿CĂłmo has estado...? Recuerdo perfectamente que tu trabajo en la muralla te consumĂa bastante tiempo.— Y que por la misma razĂłn no tenĂa mucha vida fuera de ahĂ o sus visitas al valle. —¿Ya estabas yendo de regreso?—
—Lo sĂ©. Tambien tuve horarios asi -Y ResultĂł un gran choque contar luego con tanto tiempo libre… CaminĂł hasta acercarse a ella y rápidamente reaccionĂł a sus palabras con una sonrisa- Lo sĂ©, soy una estrella en tu corazon.Â
La estrujo en sus brazos.Â
—¡Yo tambien te extrañeEeEeEe …! -Chilló y la soltó - ¡Pues…bien! Sin entrar en demasiados detalles…! ¡Bien…! Cerré algunos tratamientos y despeje la agenda! ¡Por fin! -Dijo una exclamacion en Venonmiano - Asi que tengo tiempo libre… ¿y tu? El jardin esta hermoso, por cierto…-Apuntó hacia la ventana - ¿Donde esta Leelo? Miró por todas partes buscando a la tortuga de ojitos pispiretos...
Esto ciertamente era algo que la iba a tomar por sorpresa si consideraba cĂłmo Hiram en el pasado habĂa rechazado incesantemente el contacto fĂsico por sus propias razones. El abrazo la estremeciĂł y la hizo sacudir involuntariamente un poco sus alas.
—A-Ah... vaya, estás lleno de energĂa. Es muy contagiosa.— ComentĂł contenta, hasta con un pequeño ruborcito tonto en las mejillas, un poco por culpa del abrazo y el otro por los elogios a sus trabajos en el jardĂn al que le dedicaba mucho tiempo.
—¿Leelo? Oh, ella estaba cerca de la ventana, estaba tomando un baño de sol mientras yo estaba regando antes afuera. También te extrañó mucho.—

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— Âż? ÂżSigues pensando en eso? —claramente ella no, remediĂł el rechazo de otras maneras porque podĂa hacerlo.
—Ah, no te preocupes. No estoy ofendida ni herida, fui yo la que leyĂł mal el ambiente. Es todo. —al final de cuenta lo habĂa asumido de esta manera, nada mas que un error bobo de su parte.
— Sin rencores, ¿está bien?
—¿Eh? Pero estuvo mal, claro que debo preocuparme.— O sea, sĂ... tal vez habĂa sido un evento que ya habĂa sucedido ya hace un tiempo pero eso no quitaba que le diera vueltas al asunto por su crianza. Las mujeres se respetaban porque eran un tesoro, en palabras de su madre.
—No se trataba de haber leĂdo mal el ambiente, en serio. Me tomaste por sorpresa y no supe cĂłmo actuar.— Hizo una pausa y algo nervioso se pasĂł una mano por el corto cabello. Ugh esto no era tan sencillo. —Claro. Sin rencores...—
—Aaah…Me lleva la que pa.. …-Dijo sonriendo y masticĂł las palabras.Â
. No estaba realmente molesto, pero si decepcionado de no encontrarlos a los dos en casa. -HabrĂ© visto mal las asignaciones. QuerĂa sorprenderlos pero este plan no está funcionando.Â
Hizo un gesto levantando los brazos y luego se encogiĂł de hombros.Â
—¿Como has estado? -PreguntĂł y agregĂł - ÂżMe extrañaste?Â
—Tranquilo, no es tu culpa. Los horarios de Calehan son muy extraños y variables, tampoco me da tiempo a mĂ de entenderlos.— Y eso le demostraba además que era difĂcil encontrar los espacios idĂłneos para compartir los tres juntos. Si era honesta... extrañaba un poco eso.
—He estado bien, gracias.—Le devolvió la sonrisa y asintió sin dudarlo a su pregunta. —¿Cómo no iba a extrañarte? Se hace muy notorio cuando no estás de visita. Cuéntame, ¿qué tal has estado?—