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Buscando noticias para mi trabajo de investigación me topo con estas noticias, aunque ellas no aluden directamente al comedor e la escuela si toca el tema como parte del problema.
REPORTAJE DE ENEMIGOS INTIMOS SOBRE CRISIS EN LA ENSABAP
https://www.youtube.com/watch?v=zV1Qyuwwly8#t=203
VIERNES, 5 DE DICIEMBRE DE 2008
Referentes
El Tránsito de Lalo Quiroz
Eduardo Quiroz, (Lalo Quiroz, para los que somos sus amigos) es Medalla de Oro del año 2003 de la Escuela Nacional de Bellas Artes de Lima. Es un artista visual multidisciplinario, que siendo su formación en pintura, recordamos su trabajo de caracter plural y para una audiencia masiva. ¿Y que lugar más masivo que la calle?.
Este artista busca esa confrontación desde el uso de un uniforme de color fosforescente (como los que usan los barredores municipales), el cual no solo fue su uniforme en sus años de estudiante en la escuela (un color por año), también trabajó la idea de reciclaje de ideas, mediante el icono de un cerebro reciclado.
Con el proyecto “Cucarachas”, Lalo Quiroz se presentó al Festival de Arte Contemporáneo de Barranco del 2003 (FAC), mediante paneles en forma de paraderos hace una sugestiva denuncia a la pérdida de una de las tradiciones más antiguas y familiares que tenemos: El caserito/a de la esquina, el mercado de barrio. Esta perdida se da fruto del avance descontrolado y desproporcionado de los hipermercados, que con una idea de modernidad y consumo trastocan ese trato familiar y cercano propio de hacer la plaza el domingo. Para este proyecto se intervinieron con unos paneles el frente del Mercado Municipal del Barranco, (donde ahora se construye un hipermercaodo), dichos paneles tenían una rica iconografía ligado al consumo y esa competencia desleal, además se componía una lacónica frase: “Pesca dos, plata no es, que tal concha, naranjas, es una vaina, ser lenteja”.
¡Esperando qué!, fue una intervención en espacio público efectuada el 2003. Nuevamente se utilizó el recurso del paradero, donde efectivamente uno está “esperando” a que llegué la movilidad que lo transportará a un destino específico. Así como está sociedad nos hace esperar y no inmutarnos (y menos reflexionar) ante lo que sucede, de esa forma estos paraderos son como un santuario de la inmovilidad, de lo que es solo mirar y no observar, de lo que es oír pero no escuchar, de lo que es presenciar pero no participar.
Este es el texto digno de copiar que Lalo Quiroz utilizó para este proyecto:
“Todos esperamos algo en cada segundo de nuestro tiempo; esperamos a un amigo, esperamos que termine de llover, esperamos el sueldo a fin de mes, esperamos que terminen de bombardear un país que no conocemos y a veces hasta esperamos un milagro. Pero la espera, podría entenderse de dos maneras, la espera placentera; la cual no tendría mayor relevancia que aquella que nos produce un bienestar, un instante grato y nos permite estar en un estado tranquilo y relajado,(incluso echado o sentado), y; la espera angustiante, aquella que nos crea impotencia, incertidumbre, desesperación y es ante la cual se pone de manifiesto nuestra participación activa. Pero, ¿qué sucede? cuando nuestra participación se ve postergada, y mas bien nuestra espera se presenta conforme, sumisa y complaciente; y es entonces cuando nos “sentamos a esperar”, pero a esperar ¿qué?.”
En el año 2004 tuve conocimiento de un proyecto que por momentos dejó de ser artístico y se convirtió en un trabajo de Antropología social: ¿De qué tienes hambre?. Aquí Lalo Quiroz, en dupla con Felipe del Águila, dirigió todo un trabajo procesal y una plataforma de trabajo que se construyó por 5 días, en el Centro de Alimentación y Nutrición N° 3. en el Plaza Manco Capac, Una de las zonas más sórdidas de Lima. De esta forma los participantes fueron los comensales: Mayormente recicladores en su obligada peregrinación a La Parada, comerciantes de la zona, delincuentes y prostitutas que utilizan dicha plaza como escenario cotidiano de labores, indigentes, orates y demás marginados por una sociedad piramidal y excluyente como la nuestra. Estas “realidades” desembocaron en un discurso elaborado de forma colaborativa. La intervención en el Comedor Popular Manco Capac, se desarrolló como una sumatoria de elementos visuales, iconográficos, auditivos y hasta olfativos. De esta forma Lalo y su compañero se convierten en actores-autores al concebir como conclusión de la acción, una inextricable reflexión.
Este mismo año apareció ES.CU.PE. (Espacio para cubos pensantes), es un proyecto dirigido por este artista, donde lo novedoso es la producción de 2000 originales, no copias, 2000 productos únicos. En un formato poco usual, una revista/objeto, este proyecto contó con la participación de alumnos y colectivos mayormente de la Escuela de Bellas Artes quienes intervinieron cada página de la revista/objeto, y produjeron 16 trabajos. Posteriormente con este objeto artístico se intervino las principales escuela de arte de Lima y del Perú.
Una domingo antes de la primera vuelta de las Elecciones Generales del 2006. Participé como “Corredor de Arte” en Se Vende o Alquila este Local. Es un proyecto que dirigido y financiado el mencionado artista. Fue quizá la intervención en espacio público más picante que se dio en nuestro medio y permitió un gran desenlace: la observación y aprobación masiva del ciudadano a pie, ese multiplicado por mil y olvidado por nuestra sociedad. Más información de esta acción se puede ver en el post “Alquiler-Venta” que se encuentra en este espacio.
Actualmente Lalo Quiroz se encuentra desarrollando proyectos donde el fin sea el mismo, la participación masiva y porque no anónima, algo que este jueves en La Culpable podremos conocer al detalle. -------------------
¿DE QUÉ TIENES HAMBRE?
Comentario personal
Durante una semana el comedor y sus asistentes rompían con sus rutinas diarias , los artistas Lalo Quiroz, en dupla con Felipe del Águila se convertían en espías exploradores y observadores de su proyecto artístico, desarrollando para ellos elementos visuales, iconográficos, auditivos y hasta olfativos logrando con esto una acción-interacción- proceso, logrando una continuidad entre el arte y la vida.
27-MAY-2008
A LAS RICAS ZANAHORIAS
El ilustrador Óscar Villán visitó la Escuela Municipal Infantil “O coelliño branco”, en Santiago, que lleva el nombre del álbum por el que recibió el Premio Nacional de Ilustración, para realizar una intervención artística en uno de sus espacios. Así de colorido y nutritivo quedó el comedor escolar, que semeja una suerte de huerta, con docenas de zanahorias dibujadas por los alumnos del centro.
“Érase una vez un pequeño conejo blanco. Un día fue a buscar coles a la huerta hacer un caldo. Cuando el pequeño conejo blanco volvió a su casa, se encontró con la puerta cerrada…” En su ausencia, la cabra cabresa había tomado posesión de su hogar, y de no ser por la ayuda de una valiente hormiga, puede que aún hoy estuviese de porta afuera. Historias como la de este cuento popular portugués, obra emblemática en el catálogo de Kalandraka, impregnan el ambiente de esta escuela, inaugurada en mayo de 2007.
Los niños y niñas de este centro fueron los artífices de esta huerta de papel. Con un par de ceras verde y naranja, y mucha imaginación, las zanahorias pueden tener formas y tamaños de lo más variado. Y lo más importante, con una propuesta lúdica y a la vez didáctica, se convierten en artífices de la creación de los espacios donde habitan, aprenden y crecen día a día. Óscar Villán compartió con ellos y con el Pequeño Conejo Blanco una experiencia enriquecedora, tanto o más que el caldo del cuento…
A LAS RICAS ZANAHORIAS
Comentario personal
Los niños y niñas utilizan un elemento simbolico (la zanahoria). Mediante este lenguaje visual recrean la historia del Conejo Blanco, llenando de vida su ambiente y lograndose identificar con su historia.
















