furisutairux:
sebasblackbutler:
No era una cara alegre la que mostraba, tampoco una molesta, de hecho esa expresiĂłn era una que solĂa tener casi todo el tiempo salvo por las pocas veces en que estaba con sus amigos.
En todo caso, era una expresiĂłn más agradable que aquella de cierto amo que habĂa tenido alguna vez, al menos parecĂa algo más cercano al agradecimiento que a las miradas de odio que solĂa recibir, no que en ese entonces le causaran cierta gracia por quien las proveĂa.
— Al contrario, despuĂ©s de sus clases y los deportes, es bueno que se nutra adecuadamente — Era curioso que, con el tiempo cuidar de otro ser humano, asĂ fuera en detalles mĂnimos, se habĂa vuelto un equivalente a tener una mascota (no que los humanos pudieran ser ni de cerca tan hermosos como los gatos); aunque no era solo por lo que se dirĂa una mascota humana, la casa del joven parecĂa ser tambiĂ©n lugar de visita de esos hermosos felinos, y la mejor parte es que no tenĂa que preocuparse de que se escondieran, pues estos parecĂan ser tambiĂ©n del agrado del dueño. Ciertamente vivir ahĂ no eran más que ventajas.
“Oh…” Fue el Ăşnico sonido que saliĂł de su boca mientras se dirigĂa a la cocina a servirse la comida que habĂa preparado Sebastian con “tanto” esmero. Encaminándose al pequeño comedor de su casa que estaba a un par de pasos de la cocina, con su plato en manos, posĂł su mirada en Sebastian, quien habĂa estado ahĂ parado observándole.
“¿No vas a comer?” PreguntĂł, dejando su plato en la mesa sin apartar la mirada del otro. A pesar de que tenĂan algo de tiempo conviviendo, no estaba al tanto de los hábitos alimenticios del demonio; de hecho, habĂa momentos en que olvidaba que Sebastian era un demonio, con solo verlo pasar la mayor parte del tiempo en la computadora y jugar con los gatos que lo solĂan visitar en la noche era difĂcil de creer, parecĂa normal hasta cierto punto (claro, si ignorabas esa rapidez sobrehumana con la que hacĂa algunas tareas del hogar).
— ÂżComer? Aunque me diga eso... — Honestamente, que los humanos no tengan en cuenta su naturaleza demonĂaca era normal, y hasta Ăştil; pero cuando se da la situaciĂłn de mostrarse como un demonio, ofreciendo un contrato, y ser rechazado al instante... puede ser casi insultante que el humano en cuestiĂłn no parezca reconocerlo como tal — Temo que la comida humana no es una que pueda satisfacer mi apetito — IntentĂł explicar con la mayor amabilidad.
— Por supuesto, si lo que quiere es alimentarme, un contrato siempre es posible — añadió en un ligero tono de broma.













