No supo cuánto había tardado en recuperarse, pero suponía que había sido bastante tiempo. Sin embargo tuvo en claro que apenas se levantase debía pedir socorro a Silvae, la única de las Supremas que no había ido a su excursión en el hanok. Apresurado había vuelto a abrir un portal hasta la academia, pero para su sorpresa la mujer a su cargo le informó que únicamente había pasado un día desde el ataque y que aquella misma tarde todos (e hizo énfasis en aquello como queriendo confirmar que no había habido ninguna baja en el alumnado) estarían de regreso. Eso le permitió permanecer en una espera callada, pero tranquila. No obstante, poca fue su calma en cuanto empezó a escuchar el sonido de voces, acrecentando segundo a segundo. Habían vuelto. Inundado de expectativa fue hasta la puerta que conectaba con el jardín, y desde allí atestiguó la llegada de sus compañeros. Con una sonrisa teñida de algo indecifrable, bajó las escaleras y encaró a quien tuvo primero frente a sí. “¿Cómo ha terminado todo? ¿Están bien? ¿Estás bien?” acabó por decir de forma más personalizada. El fantasma de un abrazo estuvo allí, pero no se animó a ceder a ese instinto. A lo mejor no era prudente entablar contacto físico, no todavía.
--- Siguió a sus compañeros sin levantar la mirada del suelo, sus pensamientos en un universo completamente diferente y una clara triteza marcada en la mirad, había perdido un libro importante para él. Sabía bien las bromas que corrían al rededor con respecto a sus hábitos de lectura, pero aquel había sido el primer libro que le había dado su madre, con una tierna dedicatoria en el frente y un sello con su nombre que ella misma había fabricado. La forma en la que veía a sus padres había cambiado desde entonces, pero aquel era un lindo recuerdo de las cosas que les agradecía de alguna forma. La voz masculina fue la única capaz de arrastrarlo fuera de su propio universo, por fin desprendía la mirada del suelo para mirar con atención los preocupados ojos del contrario. No quería resguardarse en ilusiones pensando que alguien fuera de sus amigos del laboratorio estaba preocupado por él, pero debía admitir que era un lindo pensamiento “ Estoy cansado, el olor a muerto no se me ha quitado pero sí, estoy bien ” Asiente una sola vez y desvía la mirada, repentinamente apenado e incómodo, ¿qué sabía del contrario? Nada “ ¿Tú? ¿Estás bien? ” Comenzó a jugar con su ropa, repentinamente interesado en el dobladillo de su camisa, todo para no tener que mirarlo a los ojos por más tiempo “ Digo no---no te vi desde la fiesta, pensé que algo te había pasado... estaba preocupado ”












