INCONSISTENCIAS, FALTA DE PLANEACIÓN Y ORGANIZACIÓN. EL OTRO VIRUS.
Sólo soy una profesora de bachillerato, filósofa y habitante de uno de los municipios más grandes y afectados por el Covid19, Ecatepec de Morelos, en el Estado de México. Trato de mantenerme lo más informada posible, no sólo en los medios populares sino a través de publicaciones es instancias que tienen un compromiso con la investigación y el sustento de la información verificada.
Ante las escenas caóticas que se han visto luego del anuncio de la aplicación de 200 mil vacunas en el municipio de Ecatepec, y considerando la información y el criterio del que dispongo creo que hay que señalar la evidente falta de planeación, organización y las inconsistencias causantes de este caos.
La falta de organización y planeación es evidente desde el más alto nivel de gobierno. El federal no ha sabido coordinar, junto con los poderes estatales y municipales los procesos y estrategias de vacunación, eso se nota porque no son capaces de respetar y dar seguimiento adecuado a los propios protocolos que ellos mismos han propuesto:
Comenzando con la página de registro para recibir la vacuna contra el Covid19 para las y los adultos mayores de 60 años, ante la saturación para el registro, la página no operó bien durante los primeros días, parece que esto ya ha ido mejorando. El problema ahora, en el caso de Ecatepec, es que no se está respetando este proceso, se ha permitido que las personas acudan, en un evidente acto de desesperación y temor a no alcanzar vacuna, a formarse a los centros de vacunación, de los cuales sólo 2 están activos, pues los restantes, aún no se abrirán hasta que todo el personal de apoyo esté completamente capacitado. ¿No habría sido mejor tener a todo el personal capacitado antes de iniciar con el proceso de vacunación? Es cierto que la vacunación es urgente, pero ¿no se pudo esperar unos cuantos días más para tener todo listo? ¿De qué sirve o sirvió que las y los adultos mayores en Ecatepec se registraran si se iba a permitir que se hicieran filas sin haber recibido la llamada del Gobierno Federal indicando el día, hora y lugar de aplicación? ¿A caso no hay coordinación ni comunicación entre el Gobierno Federal y el municipal? ¿Para qué se implementaron una serie de normas para seguir el proceso de vacunación si al final el personal de apoyo y la gente no los está respetando?
Todas y todos queremos a nuestros viejitos vacunados, pero actuar con desesperación y temor no sólo es equivocado, sino contraproducente, las aglomeraciones son un riesgo porque el virus SARS-COV2 se propaga con mayor facilidad cuando no hay cumplimiento de medidas sanitarias. La gente se ha formado desde la madrugada, cuando la temperatura baja considerablemente, permanece en las filas cuando el sol está en su máximo esplendor, lo que sin duda es un riesgo adicional para la salud. Además, al permanecer formados sin haber recibido la llamada que indicará el día, hora y lugar, están entorpeciendo el proceso de vacunación, lo que no sólo afecta a quienes sí tenían cita sino a ellos mismos, pues se pierde tiempo resolviendo algo que ya estaba claro desde el inicio.
Desde luego la responsabilidad no es sólo de la gente, que hay que decir sí está actuando mal, se comprende el por qué de su actuar, pero no se justifica, deben, debemos seguir las normas establecidas, de lo contrario están afectando a otros y a ellos mismos. Por otro lado, los niveles de gobierno, en este caso el municipal, deben hacer cumplir sus propias normas, ser muy claros y hacerle saber a la gente formada que sus acciones son incorrectas y que están perjudicando a todas y todos.
En ese sentido, quizá valdría la pena establecer un protocolo general, que parece que implícitamente está, aunque no se ha enunciado ni comunicado con la claridad y firmeza suficiente. Si la página del registro para la vacuna fue el inicio de la estrategia, se le debe dar el lugar correspondiente, después la comunicación, ya sea por llamada telefónica o a través de correo electrónico indicando la fecha, hora y lugar para recibirla, y desde luego que en los centros de vacunación se haga valer este protocolo y que las y los servidores que están apoyando, no propicien ni permitan que se opere de otra manera, pues eso sólo alentará a la población a realizar acciones inadecuadas que a nadie benefician.
También es importante y necesario que la Secretaría de Salud Federal, brinde información a través del correo electrónico, spots y trípticos acerca del proceso de vacunación, en especial para las y los adultos mayores. La información debe incluir:
Proceso para recibir la vacuna, desde el registro hasta la aplicación.
Explicación de cómo funcionan, cuáles son los compuestos, etcétera de cada una de las vacunas que se están aplicando, de modo que la población comprenda y tenga claridad sobre lo que le están aplicando y en ese sentido, saber que pueden presentarse reacciones y que sepan de qué tipo, qué deben hacer si ocurre, etcétera.
También se debe indicar con claridad quiénes y bajo qué condiciones de salud se puede recibir la vacuna, es decir, si alguien ya estuvo contagiado y se ha recuperado, después de cuánto tiempo se recomienda, o si se se aplicó otra vacuna, por ejemplo, influenza, cuántos días deben pasar y si es o no recomendable vacunarse. En caso de que las y los adultos mayores tomen algunos medicamentos o tengan algún tipo de padecimiento, que sepan si hay o no riesgo de aplicarse la vacuna.
Finalmente, que se informe que ya que las vacunas no son 100%, eso no garantiza una inmunidad total ni inmediata, enfatizar que deben continuar realizando las medidas sanitarias, sobre todo si viven con más personas que no han recibido la vacuna y que salen por cuestiones de trabajo o necesidad.
Esto es algo que daría mayor claridad y tranquilidad a la población, pero se trata de una planeación que por ahora, si existe, no está operando y si no existe, debe de comenzar a desarrollarse, de alguna forma, todas las inconsistencias que las y los mexicanos notamos, parecen provenir de esa falta de planeación y organización. Lo que vivimos es caótico, pero si no se trata de dar un ordenamiento, si no hay comunicación ni cumplimiento de las normas, lo que ya de por sí es desordenado, terminará por perjudicarnos y causar mayores problemas que los que ahora nos aquejan.