wisdomxmagnus·:
“ — No, no le importaron las protestas que el brujo pudiera presentar en ese momento. Su orgullo estaba herido por los desaires del contrario y esto para aquí. Daeron comenzó a reír como si de los labios de Ahearn hubiera escuchado un chiste. ‘De todos tenía que ser ella’ Las palabras salieron entre risas. ‘¡Claro!’ Masculló para sí. ‘Yo no estaría tan seguro, Kellan’ Sentenció de la misma forma retadora en la que el brujo le había expuesto orgulloso de haberla salvado. Los celos que Daeron sintió en ese momento no eran buenos determinantes, mas le hicieron darse cuenta en que sentido le interesaba Kellan.
El vampiro hizo acopio de su paciencia cuando ahora la conversación giraba en torno a la persona que más le desagradaba en ese instante. ‘Es una mercenaria Kellan, vive de la traición ¿Qué te hace pensar que vales más que su falta de escrúpulos? No eres nada para ella’ Escupió con despreció y desagrado, cuando lo advirtió defendiéndola. ‘Retractate de lo que acabas de decir Kellan Ahearn’ Ordenó con el gesto descompuesto en una mueca. ‘¿Cuando te he tratado como un entretenimiento más? ¿Cuando te he tratado como uno más? ¿Cuando? ¿¡Cuando!?’ Exigió saber apretando un poco más el agarre sin notarlo. Mas, las lineas de su frente se marcaron en confusión con lo siguiente que escucho decir a Kellan. ‘¿Qué tiene que ver Tarik en esto?’ No entendía como había salido a flote el nombre de Wayne. ‘Espera ¿Eso ha sido un reclamo, Kellan? Explícate’ Era irónica la situación, no eran nada aun, empero con el hilo de la conversación se sentía como si pudieran serlo.”
— Daeron, suéltame—repitió el brujo, tratando de soportar el dolor que, sinceramente, era menos que lo que su corazón ahora mismo se urgía por sacar. Mas, a pesar de todo, no se arrepentía de haber salvado a Sofya. Mantenía su posición respecto a ella, no pensaba cambiarla—. ¿Crees que valgo tan poco como no significar nada para una mercenaria?—Refutó, nuevamente, sintiéndose herido. No quería voltear la situación, pero si no valía nada para Sofya y nada para Daeron, entonces vaya que estaba desperdiciando su tiempo. Y dado su enfado, Kellan no se retractó. De todas formas, ¿por qué importaría? Ya lo había externado. Daeron ya había escuchado lo que tenía en su interior. No serviría arrepentirse de sus palabras, sobre todo cuando los sentimientos continuaban vagando por su cabeza—. ¡Al parecer siempre!—Escupió, ¿eso era cierto? El entretenimiento de Daeron, su salida a los tiempos libres, los tiempos en los que no estaba con el “amor de su vida”. Chasqueó la lengua de sólo tener ese pensamiento—. Todo, ¿o no? ¿Acaso no es todo para ti? ¿Tu otra mitad o algo así?—Resopló las verdades que había escuchado, aunque de pronto ya no le dieron ganas de que las confirmara—. Pues... Puede que lo sea—admitió, desviando la mirada con inseguridad. Probablemente no era lo suficiente como para reclamar—. ¿Qué soy para ti?—Soltó al fin, una pregunta desde su garganta, viajando en el aire hasta llegar al contrario. Ciertamente, era la única pregunta que le interesaba que contestara.
















