EL PERIODISMO EN TIEMPOS DE LA I.A.: LUCHA DE GIGANTES
“En un mundo descomunal, siento mi fragilidad” ANTONIO VEGA
Quienes fuimos formados en el periodismo en tiempos en que el mundo digital no era más que un escaparate emergente, hemos sido testigos de la transformación y del advenimiento de una verdadera avalancha por encima de nuestras cabezas, y también hemos sorteado sobre la marcha cambios sustanciales que han redefinido el ejercicio de la profesión en medio de un panorama retador en términos de audiencia y calidad del mensaje en beneficio de un nuevo rey en sus flamantes dominios: el clic en los motores de búsqueda.
Es entonces que la calidad, la forma y sobre todo el fondo son los primeros ‘sacrificados’ en esta desquiciada carrera que protagonizan incontables medios en el mundo, que tienen como fin máximo subirse a las ‘tendencias’ para no quedarse atrás, pero en esa senda han perdido de vista los porqués intrínsecos del oficio como la responsabilidad social y su importante papel en la formación de criterio; y ni hablar de los imperativos éticos del ejercicio como la verdad, la imparcialidad, la precisión y el equilibrio, principios básicos para que el periodismo sirva para algo más que sólo llenar espacio en un vertical.
Por si eso fuera poco, ahora, gracias a los avances en el desarrollo tecnológico, siempre inexorable, el periodismo y su práctica y ejercicio tienen ante sí un nuevo reto, acaso el mayor al que se hayan enfrentado, el advenimiento de la Inteligencia Artificial en su campo de acción, que modifica la forma en cómo operan los medios de comunicación con sus recursos humanos, sobre todo en los flujos de trabajo, una disrupción tecnológica que no pocos vislumbran que podría afectar a la proyección y relevancia social de la profesión.
La confianza del ser humano para acumular conocimiento y experiencia, así como para buscar respuestas con base en la experimentación y el ensayo-error que entraña, hoy ya ha sido alcanzada por esa fuerza imparable y ‘desconocida’ que es la I.A. que echa mano de algoritmos, machine learning y redes neuronales para competir directamente con los seres humanos en el cumplimiento de distintas labores, incluso las que antes estaban reservadas sólo a la virtud intelectual.
Las grandes batallas de la humanidad en ese campo se han librado con una noción principal, la confianza del ser humano en su capacidad racional, cognitiva y transigente, frente a otros que aunque defiendan otra postura, blanden las mismas armas y escudos. Bajo estos términos, en esa lucha siempre hay resultados encomiables, y son el entendimiento, el intercambio de ideas y la construcción de un bien común desde diferentes perspectivas.
Quizás es tiempo de ver esta nueva batalla como Antonio Vega Tallés percibía la relatividad entre la condición humana, frágil pero grandiosa, y ese ‘monstruo’ que representa todo lo que no entendemos, justo como lo plasmó en su muy famosa canción ‘Lucha de gigantes’, que describe de manera muy cercana cómo es que nos sentimos algunos ejerciendo el periodismo en el contexto actual.
Nuestra responsabilidad es ‘pasar sin miedo’ y convivir en un entorno productivo, aprovechando las virtudes de ambas ‘inteligencias’ en beneficio de la profesión. Un reto que no luce fácil, pero que no podemos postergar más, sobre todo los que ya somos considerados ‘vieja guardia’.

















