Vuelve
No, Jack, no se supone que digas todas esas cosas mientras me besas. No si mañana las olvidarás y luego fingirás que no me conoces. No, porque yo las creeré, sólo porque ahora poseen tintes de sinceridad.
Cuando te miré por primera vez, y me refiero a mirarte en serio, como un ser ajeno a  todo lo que en eso momento te rodeaba, cuando reconocà que en ti habÃa algo de lo que me querÃa apropiar; nunca imaginé que por ti, perderÃa todo sentido de lógica y racionalidad, tremenda estupides.
Cuando hablo de ti, me preguntan, ¿en serio no lo viste venir? Era obvio, las personas como tú, no suelen terminar bien con personas como yo. Pero pasó, como un sueño, pero más corto. SÃ, un café me dura más.
Ahora tal vez deseo que jamás hubiera ocurrido, porque quizá aún me dirÃas todas esas cosas bonitas que solÃas escribir unos dÃas antes. Todas esas cosas que ahora ya no existen.Â
Me enamoré como una niña pequeña, como una primeriza. Como si nunca hubiera imaginado que al dÃa siguiente desaparecerÃas. Pero cualquiera se hubiera enamorado de ti, con ese extraño atractivo y esa manera de besar, a veces dulce, a veces agresiva,  pero excitante. De tus palabras, que ingenuamente creÃ. No dudo de ellas, pero debiste especificar un poco más.
Yo mejor que nadie sé que el amor es a ratos, pero contigo esperaba que durara un poco más, y mientras lo espero tu regreso, me consumo entre tabacos con sabor a moras. Me gusta la sensibilidad que le provocan a mi cuerpo, me permiten apreciar cosas tan simples como el viento erizando mi piel. Me hacen creer que existen sensaciones más hermosas que tu lengua envolviendo a la mÃa, o tu labio inferior deslazándose entre mis dientes, o tal vez mejor que tus manos escurriéndose entre mi pelo y tirando de él mientras me acercas a ti.Â
Es muy extraño pensar en las primeras veces que fueron las últimas.
Por favor, Jack, vuelve.


















