Zaida
Zai, veo tu frustraciĂłn. Cada vez que alguna de las niñas comienza a interrumpir, a hacer desastre, eres tu quien se frustra. Eres la que está constantemente diciendo: ¡Ya Citlali!. ¡Ya Susana! No sĂ© que es lo que pase entre ustedes las 24 horas del dĂa, por ende no sĂ© por quĂ© te frustra tanto (aunque me puedo imaginar por quĂ©). Pero, lo que si te puedo decir es que varias de esas veces que tu has querido poner orden, dentro de mi cabeza pienso: “Ay gracias al cielo por Zai” porque muchas veces nosotros no podemos expresar esa frustraciĂłn o la tenemos que transformar a algo más. Yo soy una persona que se frustra mucho, una persona que le molesta las interrupciones. Entonces, no puedo contar las tantas veces que he sentido que me identifico contigo.Â
Te recuerdo poniendo canciones, dibujando tu árbol y queriendo dibujar otras tres cosas más, diciendo “ay, me gustĂł esta actividad”, diciendo que aun no sabes que es lo que quieres en un largo plazo pero que definitivamente estás orgullosa de pronto terminar la prepa. Recuerdo tu estilo y como siempre tienes pintados los labios. No sĂ© si lo sepas, pero tienes tu propia marca. No hay forma de confundir quiĂ©n eres tĂş, cuál eres tĂş. Eres alguien que se queda grabada en la mente de los demás. Al menos hablarĂ© por mĂ. Siempre te quedaste muy grabada en mĂ.Â
Parecen palabras tĂpicas o forzadas pero en serio se nota cuando no estás. Cuando fuimos a la pista de hielo estuve preguntando por ti porque sabĂa que querĂas ir, se que luego nos dijiste que tenĂas otras cosas que hacer y que no eras la que tenĂa tantas ganas de ir. Pero Zai, me acuerdo de ti, me acuerdo de lo que dices, de lo que expresas, te veo, te recuerdo.Â
Voy a ser sincera y no te voy a decir que te conozco, porque creo que necesitarĂa de tiempo a solas contigo, platicar, para decirte que te conozco. Pero, de los elementos que si he llegado a conocer, que me has mostrado y permitido ver, puedo decir que eres grande, que irradias interĂ©s en los demás. Y sĂ© que probablemente hay muchas cosas que no nos enseñas, pero crĂ©eme que yo fui muy feliz durante estos cuatro meses viendo lo que tu si nos querĂas enseñar.Â
Te recuerdo vividamente, y en mis recuerdos siempre destellas.Â
















