gravelliert:
—Creo que la selectividad de mi memoria decidió que no era tan importante recordarlo, no…— Es su turno de colocar una sonrisa que peca de entretenida suficiencia. Cinismo italiano pide a gritos ser encontrado con su propia necesidad de antagonizar un poco, lo suficiente para picar un poco de seguridad en pantalla, pero no tanto como para poner en riesgo cordialidad de negocios. Negocios, se recuerda, que es el oculto fin de esa vista, lejos de tratarse de una visita social como la que aparentemente está manteniendo. Tampoco quería soltarlo de inmediato, no cuando podía darse el lujo de tomarse un poco más de tiempo. Tenía toda la noche para hacerlo. —¿Estás quejándote, Gagliardi? Nunca se puede aprender demasiado,— levanta un hombro para restarle importancia, conteniendo la sonrisa que amenaza con escapar de su control al presionar su labio inferior entre sus dientes. —Y aún así, heme aquí, decepcionado,— suelta un suspiro pesado, falso pesar que escapa de sus labios. Realmente, ‘decepción’ no es la palabra más adecuada, pero sí la que trae consigo el impacto que desea. Pasa una mano por su cabello, echándolo hacia atrás en un vano intento de acomodarlo un poco, cuando sigue con la mirada la señal impropia hacia la mesa donde se encuentran sus compañeros, a quienes saluda con un gesto vago de su mano cuando ellos hacen lo mismo. —Una celebración de cumpleaños… Sólo resulta que eres dueño del bar más popular entre los internos,— no era del todo mentira, la elección del lugar había sido ajena a él, y lo único que había hecho había sido el apoyar la idea. —Aunque… tal vez pueda aprovechar que estás aquí.
“ Msk. No puedes ser un buen enfermero si tu memoria tiende a ser así de selectiva. ” Datos que no olvida y en ellos se encuentra la profesión de su ajeno además de ser un excelente negociante de vinos. Decide poner sal en la herida de manera divertida, en un matiz de voz jocoso y con una curvatura apetecible que apenas podía divisarse sobre fauces carnosas. “ Los años no vienen solos, Thib, ¿hasta cuando se supone que tengo tiempo para aprender? ” Índice y medio se juntan y el pulgar se alza en lo que la yema de los dos dedos primeramente nombrados van a su sien derecha, emulando lo que sería una arma de fuego disparando sobre aquella zona, haciendo referencia clara a sus palabras previas. Enrico no era un hombre que negara su edad, es más, la decía con orgullo mas las canas que comenzaban a salir ( no más de dos o tres ) en su barba era algo que prefería ocultar de vez en cuando. “ Eso me dice que algo he hecho bien, ser famoso entre los internos. ” Siente que algo se infla en su pecho, quizás es el orgullo, pero aquel comentario había entrado por sus oídos y había plantado estrellas en sus pupilas. Había trabajado duro lo suficiente como para permitirse no ensuciar tanto sus manos y el esfuerzo puesto en su trabajo parecía dar resultados benignos con cada pestañeo que daba. Ceja diestra se alza expectante en cuanto la última frase y su significado impactan con el mayor, sus ojos se entrecierran un tanto dubitativos. No quería otorgar un sentido doble a aquellos verbos si no habían sido dichos con aquella intención por lo que, pensativo, humedece su labio inferior. .“ ¿Aprovechar...? ” Pregunta y echa un vistazo hacia su contraparte. “ Soy todo oídos, si es que no vas a seguir quejándote de los vinos. ”








