daewcn.
los sentidos tornan alerta ante confesión femenina. ¿en serio su trabajo durante el día había sido más elaborado de lo que recordaba al grado de dejar terrible aroma a su alrededor? pues si recuerda, fueron pocas las gotas de sudor que caían por frente, siendo más el polvo el que se pegaba a mejillas que otra cosa. lentamente va dejando bocadillo sobre porcelana, revisando palmas ( aún cuando sabe bien que ha lavado las mismas antes de comenzar con festín ). ❛ p-pero estuve todo el día dentro. ❜ entonces escena llega a sus recuerdos, tercera viéndose afectada por pila de toallas sucias, quizás y sólo quizás, el olor quedó impregnado en sus prendas al momento de brindar su ayuda. aunque era una simple suposición. ❛ ah, supongo que no lo sería si estuviera con alguien ❜ entonces mirada busca silueta femenina, ❛ me refiero a que si estuviéramos comiendo juntos, lo cual no estamos haciendo. ❜
mentiría si dijese que el contrario no despertaba cierta ternura en la fémina, claro, propia de un perro. quizás un golden, siendo más precisa, grande y baboso. estúpido. ‘ ay, príncipe, daewon, puedo llamarte daewon, ¿cierto? ’ aclara, aún sabiendo que aunque la negativa descansara en sus gruesas carnosidades, seguiría recurriendo a su nombre de pila, fingiendo, claro, confusión y un olvido inexistente; sólo potenciando sus deseos de molestar. era el demonio encarnado. ‘ no es necesario pasar el día fuera para oler a sudor y humedad. ’ enseña, su voz suena suave y cantarina, propia de una madre que enseña embelezada a su hijo sin necesidad de reprimendas. no obstante, estaba lejos de dejar aflorar algún instinto maternal o humanitario, era todo una cadena de burlas y maldad. ‘ entonces, ¿el resto no somos dignos de una buena educación? ’ su ceño se frunce, la confusión se refleja en su rostro y posa sus dígitos sobre la superficie de madera. sabe a qué se refiere, mas disfruta distorcionando los vocablos de otros, volverlos un poco dementes entre suposiciones y explicaciones; y el menor de los ryu parece carecer de las neuronas necesarias para escapar de su juego. ‘ ah, entiendo, entonces puede oler a perro mojado si yo no estoy comiendo y tú sí, creo que debería mandarle una carta al rey o la reina de songlagsu — explicándoles que su hijo aplica la etiqueta a su conveniencia, ¿qué crees? ’ asiente, fingiendo que abandonará escena, se levanta del asiento que fue su cobijo efímero y golpea la mesa.










