rivcrson:
una calidez inunda su pecho al sentir que la castaña se acomoda apegándose más a él, y sobre todo cuando apoya la cabeza en su hombro. rayos, disfrutaba tanto de su cercanía; de su compañía en general, podría estar horas y no se cansaría. como si de turnos se tratara, ahora el apoya su brazo en el respaldo del sofá con la intención de abrazarla cuando encuentra la oportunidad. ‘ me encanta Mulán. Hércules… no lo sé, supongo que no le he puesto tanta atención ’ admite, pasando su mano libre por su cabello mientras observa la búsqueda en la pantalla y momentos después el inicio de la película. ‘ de eso no me queda duda ’ responde con seguridad, volteando a verla también. y aunque hay una distancia prudente entre sus rostros, los encuentra más cerca que de costumbre; no obstante no intenta nada, simplemente disfruta de observar su sonrisa, la cual provoca que la propia crezca. ‘ eres muy bonita ’ murmura sin titubear, como si hubiesen más personas y solo quisiera que ella lo escuchase. la mira por unos segundos más con la misma media luna en sus labios antes de voltear a ver la televisión de nueva cuenta.
En el fondo, la película ya había empezado a reproducirse, aquel clásico fondo azul con el castillo blanco de Disney hacía presencia en la pantalla. Pero Addison no presta atención, durante unos segundos se queda observando el rostro ajeno, cada pequeño detalle de este y no puede ignorar cómo su corazón se acelera - de una forma totalmente agradable - al escucharlo murmurar aquellas tres palabras. Sus mejillas inmediatamente se encienden y no puede evitar que una enorme sonrisa se forme en sus facciones, ligeramente avergonzada “tu eres muy bonito también” susurra con diversión. A pesar de que el rubio ha dejado de mirarla, la mirada de la castaña sigue fija en el perfil del muchacho durante unos segundos más, hasta que se atreve a moverse. Su mano sube al mentón ajeno para girarlo una vez más, con delicadeza, en su dirección; esta acuna el rostro del ojiazul como si fuera lo más delicado del universo posado sobre su mano, antes de atreverse a romper la distancia que los separaba. Sus labios se conectaron con los del muchacho, como si estos encajaran perfectamente entre ellos. El beso fue totalmente inocente, pero había cierta necesidad en él; Addison había querido hacerlo desde hacía días.








