Hoy volví a tomar el lápiz y el papel y entre el vaiven de sentimientos escribo a quien más amé.
Los 100 km o las 3 horas ida y vuelta fueron la escusa para que te fueras.
Tus palabras no tengo tiempo se volvieron rutinarias en nuestras diarias conversaciones; "lo entiendo y lo comprendo" eran las mías, acompañadas con "no te preocupes mi amor" mientras cada día contaba los segundos en que se terminé al fin la distancia que nos separaba.
Las lágrimas desde hoy se convierten en mis acompañantes de almohada, y «Déjenme llorar» de Carla Morrison mi canción de cuna.
Te excusaste con decirme que no era para siempre, pero nunca me advertiste que sería tan pronto, me dejaste con sueños inconclusos que teníamos juntos... o tal vez aquellos solo eran míos.
Aún no veía el amanecer tomando tus manos, aún no probaste la comida que estaba ensayando, aún no te canté al oído el amor que sentía, ni bailamos en la madrugada mientras nuestras miradas se cruzaban.
Te faltaron por cumplir muchas cosas y a mí me faltaron por decir muchas otras.
Pero ahora con el cuerpo ardiendo, y el pecho hueco sigo en la negación que todo se terminó, es por eso que no puedo brindarte una linda despedida de nuestra historia de amor.
Es difícil describir al hombre que más amé, solo puedo decir que estaba segura a su lado, que sus brazos rodeaban y cubrían mis miedos, que sus besos se llevaban mis dudas y su risa era la melodía que repetía en mi mente todos los días.
Ahora me matan los recuerdos, siento que me desvanezco y pierdo fuerzas en cada letra que sale ahora de mi boca.
Mis amigas dicen que llore, que te saque en cada grito, que me olvidé de todo lo que siento. que pueda decir tu nombre sin llorar; sin que se me desgarre el cuerpo cuando te recuerdo. Extrañarte, amarte, y recordarte desde el jueves se convirtió en mi nueva rutina.
Ahora no puedo dejar de llorar en todo lado; en mi cuarto, en mi baño, en las aulas, cuando estoy acompañada o cuando estoy sola. La cabeza me duele, la garganta se me cierra, las fuerzas se me van, las arcadas aparecen, y las ganas de comer se esfuman.
Sigo esperando el mensaje que me diga que todo fue mentira, que seguimos juntos y que esperemos el momento en que la distancia no se vuelva un impedimento a nuestro amor.
Hasta que eso suceda seguiré escribiendo en mi libreta o en las notas de mi celular todo lo que quiero decirte y no puedo, todo lo que me faltó contarte y todo lo que planee en nuestro futuro.
Hasta eso recordaré con llanto cada segundo que pasamos juntos y los que no lo hicimos, recordaré las noches cuando recién nos conocimos, recordaré y lloraré por cada te quiero que me dijiste, por cada beso que como un tatuaje plasmaste en mi piel, y resonarán cómo eco en mi cabeza las palabras de "nena y preciosa", hasta que vuelvan a ser pronunciadas por el hombre que más amé.