No sé querer a medias, eso nunca fue lo mío.
Cuando te elijo, lo hago entera, con tus risas, tus silencios y hasta tus cicatrices. No te quiero preso, te quiero libre… pero caminando a mi lado porque así lo decides, no porque te ate. Me basta una mirada tuya para saber que ahí hay un refugio,
y si me das caricias, yo te doy paz; si me entregas tu alma, la cuido como quien guarda un tesoro antiguo.
Quiero que pienses en mí no por obsesión, sino porque mi nombre te hace pensar en un hogar. Que tu corazón lata a su ritmo, no al mío, y aun así coincidamos sin forzarlo. Y si algún día te alejas, que sea porque buscas tu propio vuelo, no porque te empujé al vacío. Yo no arrastro o encadeno, acompaño, abrazo, sostengo.
Porque lo nuestro no es locura; es fuego con conciencia, deseo con calma. Un pacto sin cadenas, conmigo hasta donde la vida nos alcance…y si alguna vez llega el infierno, lo cruzamos juntos, pero de la mano, no amarrados.
E.















