— Hola mi niño bonito. —el ojiazul le hablaba con cariño a su nuevo cachorro Husky, le acarició su cabeza con ternura y le dejó unos pequeños besos.— ¿Por qué eres tan tierno? pareces un peluche. — estaba tan concentrado en jugar con su nuevo cachorro que no se dio cuenta que alguien lo miraba.
— ¡Que lindo!, ¿Puedo acariciarlo!.— Dijo la rubia emocionada ya que siempre había sentido un apego especial hacia los perros y en ese momento no lo pudo contener así que simplemente se acercó sin importarle si la persona se había dado cuenta si ella estaba allí o no.



















