beau.
‘Joder, relájate.’ Las palabras abandonaron sus carmines en el momento en que abrió la puerta del sótano para dejar salir a quien había retenido a su interior durante un rato. ¿La intención? Bromear un rato respecto a lo que las malas voces decían sobre la casa, cosas que claramente el oji verde no tomaba en serio. Si bien el lugar tenía un aspecto de lo más tetrico. ‘Era una jodida broma, y no hay nada allí abajo.’
Los agudos gritos infantiles se volvieron cada vez más desesperado con cada segundo transcurrido, sus pequeñas palmas impactando insistentes contra el pórtico en un intento para llamar la atención de quien pudiese estar al otro lado, puesto que ignoraba si su captor había abandonado la escena o se deleitaba con su terror. Al menos un centenar de voces atacaban su zona auditiva, murmullos o gritos que no comprendía debido a la cantidad de las mismas, pero que aun así lograban erizar su piel y sembrar el pánico en su aleonado corazón. Apenas escuchó el seguro de la puerta ser removido, no lo dudó dos veces en empujarla, corriendo lejos del desolado sótano. ❛ ¡No fue gracioso, Beau! ❜ lloriqueó la castaña a una docena de pasos de distancia.











