Hace 3 dÃas que volvimos de Chile. No sé si es más impresionante la vista de los Andes, o las turbulencias del avión.
El paÃs es muy, muy raro. Igualmente es muy lindo, pero raro es, y mucho. Está todo rodeado de montañas increÃbles. De hecho, Sauron vive allá:
La ciudad de Santiago es muy tranquila, y la verdad es que me la hacÃa menos bonita. Fue una sorpresa pasear por las calles tan tranquilos, dándonos la solana mayor, y un vendaval que te quedas tieso.
Luego fuimos a ValparaÃso, que es donde el especulador Pablo Neruda, como lo hemos rebautizado, tenÃa 2 casas (la otra es en Santiago). Y de hecho, en Valpo sólo hay una, la otra está en Isla Negra (que también fuimos). Era un coleccionador de objetos, una persona feliz, y tenÃa muchos amigos, esto es lo que se deduce de la visita a sus kelos. No se pueden hacer fotos dentro, asà que a joderse.
ValparaÃso tiene un montón de murales, que podré en el siguiente post. Pero sobre todo, lo que más me llamó la atención, fueron los miles y miles de perros callejeros. Súper tranquis, muy majos, ahà tirados a la sombra. Lo pasábamos mal cuando cruzaban de acera, o cuando los veÃamos algo desnutridos, pero bueno, allà estaban, todos ellos, que no eran pocos.
Y los habÃa por todas partes: la playa, la ciudad, los pueblos, las casas. Chile es un paÃs tomado por los perros.