âHoy domingo, despuĂ©s de haber dormido toda la tarde, y dormir por cierto, es entrar a un breve estado de coma, donde bien puedes no soñar con nada o soñarlo a Ă©l. Yo sentĂa nostalgia, esa necesidad de volver a sentirlo entre mis brazos, de tenerlo cerca y oĂr su voz, de escucharlo y entenderlo, de tener mis brazos enlazados a su cuello. Hoy, despuĂ©s de haber salido de ese breve estado comatoso, se me vino su sonrisa a la mente, y es que cuando no lo tengo cerca, cuando el no estĂĄ junto conmigo, yo orgo entre mis recuerdos, entre esas memorias que voy recolectando cuando comparto un pedacito de mi vida con Ă©l. Y estas memorias regresan a mi como fotografĂas en mi mente, y puedo darme el lujo de elegir entre ellas y volver vivirlas, volver a sonreĂr como la primera vez en que Ă©l se acercĂł para hablarme y es que en ese entonces no sabĂa quiĂ©n era Ă©l, no sabĂa absolutamente nada. Y es que Ă©l es todo, a Ă©l lo quiero y creo que con quererlo no me basta, no me basta nada con Ă©l, porque con Ă©l lo quiero todo. Y decĂa, que a Ă©l lo quiero no solo por cĂłmo es cuando estĂĄ conmigo, sino cuando esta sin mĂ. A Ă©l lo quiero por sus temores, por sus inseguridades, por ese nerviosismo que aparenta ocultar pero que no oculta muy bien, por esa impaciencia, por ese apuro que tiene cuando se emociona, cuando algo le llena y quiere tenerlo, quiere llegar hacia eso. Ăl es como un niño, como alguien que quiere vivir la vida en un dos por tres, como alguien que quiere comerse el mundo y quiere hacer todas las cosas a la vez. A Ă©l lo quiero no solo por sus virtudes, tambiĂ©n por su talĂłn de Aquiles, por sus perfectos imperfectos y por esa manera de sensibilizarse cuando le escribo, por su nobleza, por la lluvia que ayer me entregĂł, porque Ă©l es asĂ, es humano y sensible y se conecta conmigo, con mis temores con mis alegrĂas. Porque lo quiero tanto, que me hace falta a todas horas, porque todo con Ă©l es mejor que todo sin Ă©l, y lo extraño. Porque Ă©l es asĂ, es la calma que necesito, es cĂĄlido, mĂĄs cĂĄlido que el sol y no quema, no enchina la vista porque cuando mĂĄs lo miro, mĂĄs me siento como en casa. Y sĂ, me siento afortunada de tenerlo, de que sea mĂo, y yo de ser suya, lo quiero asĂ, con todas mis fuerzas con mi espĂritu de papel y estas letras que si bien dicen cosas, pueden no ser suficientes para describir todo esto, que justo ahora estoy sintiendo. Y decir que te quiero mi amor, no me basta, decir que eres todo, es nada, porque a ti te amo con la fuerza que nace desde el fondo de mi alma.â