Tarde en agosto, mi hermano mayor recibió la noticia de que tendríamos que mudarnos de nuevo. Desde que tengo uso de razón, éramos mi hermano y yo contra el mundo. Mi madre y mi padre ambos habían tomado un avión a visitar a una familia y nunca regresaron. De forma tal, que mi hermano mayor, fue quien me crió. Desde ese día en que ellos no volvieron a aparecer, temía a todo lo que volaba. Temía porque pensaba que moriría si me acercaba a un pájaro o si tomaba un avión por lo cual mi hermano y yo nunca viajamos luego de la desaparición de mi madre y mi padre. El día que nos mudamos, mi hermano me comentó que esta sería la última vez porque ya había conseguido por fin un trabajo estable. No hacía muchas preguntas, solo recibía información y lo seguía. Este fue el final de mi último verano teniendo diez años. Empaque mis cosas y me fui con mi hermano. Nos mudaríamos a otro pueblo costero. Donde viviríamos en la antigua casa de mi papá. La casa quedaba en una montaña que al bajarla entrabas a la playa. La familia de mi papá la llamaba El Piso Caliente. Y así decía al subir la colina, El Piso Caliente, antes de subir a la casa. Esa mañana me baje corriendo y mi hermano me alertó que tuviera cuidado. Estaba autorizado ir a la playa siempre y cuando tuviera cuidado con las olas. Baje de inmediato corriendo y abrí el portón. Llegue a la playa y comencé a excavar y hacer un hoyo en ella. De pronto, sin planificarlo, encontré un tesoro con una fecha que decía 1979. El tesoro era pesado, decorado con caracoles y una cerradura púrpura que con el agua había oxidado. Deje el tesoro, al lado de mi camiseta y me tire al agua a nadar. Mi madre era una excelente nadadora, muchas personas la llamaban la Sirena del Este. Así se conocieron mi madre y mi padre. Ella era nadadora y el jugador de polo. Así fue antes de mi hermano y yo. Mientras me sumergía al agua imaginaba que nadaba con ellos por lo más profundo del océano Atlántico. Cuando salí del agua recordé el tesoro escondido y que debía subir antes que oscureciera más. Subí la colina más lento que nunca, arrastrando el pesado tesoro que solo llevaba la fecha del 1979. Dentro de la casa, mi hermano me ordenó a preparar la mesa. Escondí el tesoro en mi cuarto y corrí a preparar la mesa. Mi hermano y yo cenamos hablando de próximos eventos. Uno de ellos era que debía regresar a la escuela y hacer nuevos amigos. Algo que esperaba con ansias desde que sabía que me mudaría. Recogimos la mesa, nos despedimos y me fui al cuarto. Cogi el martillo, rompí la cerradura y dentro del tesoro encontré mucha arena. Debajo de toda la arena vi agua y sacando el agua con un jarrón vi un huevo y una carta. La carta estaba mojada y leía: "En aguas nazco pero no nado, en aire vuelo pero nada." El acertijo estaba bastante borrado pero descifre la primera parte. Deje el huevo en el agua del tesoro y me acosté a dormir. Al otro día cuando levante vi que había roto un poco. Lo puse cerca del sol y deje que poco a poco se fuera rompiendo, descascarando. Me prepare desayuno y comí en el cuarto junto al tesoro. Fijando la mirada en el huevo, note que rompió. Lleve el tesoro afuera y la brisa que soplaba ayudó al animal salir. Del huevo salió mucha luz y la luz se tornó a fuego y el fuego se tornó a aire y del aire salió un animal. El animal era gris con plumaje azul y un pico dorado. Debajo de las alas, el pichón, tenía una bolsita integrada. Lo sobe y le quite los remanentes del cascarón. Deje que el animal extendiera sus alas y cobrase vida. De momento, el animal pito y del pito salió música y de la música se oyó una frase que decía "Soy el pajarobo". Lo escuche y me sorprendí, pero no deje verme asustado. "Mi nombre es Nico." Entonces lo recogí y baje a Piso Caliente. Ya en la playa, nos sentamos y conversamos un poco. Conociéndonos y dejándole saber quién era. El pajarobo me informó que el huevo había sido enterrado por su dueño previo. Era un señor muy sabio, que había perdido mucho y no quería que nadie más pasara por lo mismo. Solo existe un pajarobo, nacimos en momentos de necesidad y morimos cuando el deseo es cumplido. Lo importante de mi, es que como el ave fénix, nazco de mis residuos. Pero, por un hechizo puesto en mi, tardo cien años en nacer. Pues el ave fénix y yo no podemos existir a la misma vez. Haré un trato contigo, dijo el pajarobo. Tú me dices que es lo más que quieres en el mundo y yo te lo haré posible. Pero, primero que todo, debes cumplir con mis pedidos. Para darte lo más que quieres en el mundo debo conocer más de el o ella. "¿Quisiera tener a mi madre y padre de vuelta?" Entonces, el pajarobo, me hizo escoger y no le pude contestar. Mi hermano llego de sorpresa, me dijo que hoy, iríamos a la plaza donde mi padre acostumbraba pasear de niño. Escondí el pajarobo en mi abrigo y me monte con mi hermano en el carro. "Iremos a la plaza y conoceremos a un tío nuestro. Estuve buscando familias de papá y encontré uno de sus hermanos. ¿Sabes cuan bueno es esto? No estamos solos, Nico." Le aguante la mano a mi hermano y le dije que estaba muy contento. El pajarobo soltó un pito, asegurándose que el conocer a este tío me podría traer a mi padre de vuelta. Mi hermano mencionó haber escuchado algo pero no divulgó más nada. Pasamos el resto del camino dialogando y escuchando música. Mi hermano contó que esta vez no nos tendríamos que mudar. Cuando llegamos a la plaza y nos bajamos, el señor nos esperaba sentado comiéndose un helado. "No pude esperarlos así que me compre un helado. Mi nombre es Sergio. El hermano menor de tu papá. Me da mucha alegría poder verlos nuevamente. Solo conocía de Natalio, ni sabia que había otro. ¿Cómo te llamas?" -Soy Nicolás, me dicen Nico y como es posible que no nos hayamos conocido anteriormente. "Nico, no hables así. Es nuestro tío. Cuando tenia cinco años lo conocí pero...-No te preocupes Natalio. Yo lo explico interrumpió. "Tu papá y yo no nos llevábamos muy bien. Cuando era muy joven estuve en varios problemas. Tu papá siempre dio la cara por mi. Hasta que un día hice algo muy malo y no tenía remedio. Pero ahora estoy aquí. Quiero conocerlos. Quiero compartir." El pajarobo pito y me pico el dedo. Decidí sonreírle a mi tío y caminar separado de mi hermano y mi tío. El pajarobo brotó sus alas y dijo que mi tío guardaba algo especial de mi papá. Si logras obtenerlo solo te faltarían dos cosas más para que puedas tener tu padre de vuelta. El pajarobo volvió a esconderse en mi abrigo y camine junto a mi tío. Le agarre la mano y me disculpe. Mi tío sonrió y dijo que tenía que probar el helado de parcha. Mi hermano lo pidió de tamarindo y conversamos un rato. El tío contó varias anécdotas de papá y el de cuando eran pequeños. "Les traje algo de tu papá que tengo conmigo desde pequeño. Esto es un collar que él me dio. Él siempre supo que algún día no nos hablaríamos. El siendo muy mayor y yo muy descuidado." Me puse el collar y mi hermano acertó. Nos despedimos después de conversar un rato. Lo invitamos a la casa a fin de mes. Él aceptó. Cuando llegue a mi casa le di el collar al pajarobo. Lo cogio con su pico y canto. Me dijo que muy pronto me tocaría ver lo que siempre he querido. Al otro día me desperté temprano, mi hermano se había ido ya y me había dejado dinero para comprar comida. Camine al colmado más arriba y ahí el pajarobo me alcanzó. "Te faltan dos cosas, más. Qué esperas, que esperas." Y desapareció. Entré al colmado, compre pan y otras cosas. La cajera me cobro y dijo: "Eres nuevo aquí. Nunca te había visto. ¿Dónde vives?" No debo contestarle dama. Debo seguirlo. "Vienes caminando de Piso Caliente. Eso es de mi familia. Eres el nene de Néstor." Si, mi hermano y yo. El me espera. Un placer conocerle. "No tengas miedo. No te voy a seguir. Debes llevarte la bicicleta que hay al frente. Me la entregas mañana." Me fui en la bicicleta. Llegue a la casa y noté que tenía las iniciales N.A.P. tallada la bicicleta en el manubrio. Deje las cosas en la casa y regrese. "Esta bici es de mi papá. ¿Porque la tienes?" Sabía que regresarías. Yo una vez viví en esa casa. Viví al mismo tiempo que tu papá. Éramos muy buenos amigos pero mi madre falleció. Tu abuelo era el doctor de ella. Sufrió mucho la pérdida de mi madre así que nos mudamos lejos. Regresé veinte años después para enterarme que tu papá se había casado, tenía hijos y quizás ya no era para mí. "Ven a casa fin de mes, tendremos una cena con mi tío." El pajarobo llegó volando. Le expliqué sobre la bicicleta. La pico y desapareció. "Una más..." Y se fue volando. Regresé caminando a la casa. Decidí llegar hasta la playa y meterme al agua. Dentro del agua escuche las olas y los sonidos del océano. Estaba feliz. Cuando salí del agua me encontré a mi hermano. "Estaba buscándote en la casa y sabría que estarías aquí. Puedes acompañarme a la casa un momento." De pronto íbamos subiendo cuando de la nada escuchamos una voz que nos llamaba a lo lejos. El pajarobo no aparecía pero lo escuchaba cantar. No baje hasta que vi una silueta saludarme y moverse hacia nosotros. "Nato, Nico, bajeeen." La silueta se desmayó y mi hermano la recogió. En la casa, nos percatamos que la mujer era nuestra madre. Había llegado nadando según nos contó desde que su balsa se destruyó. "Me tarde meses en hacerla. Nuestro avión se perdió. Luego aterrizaba en el mar y muchos murieron. No vi a tu padre. Un grupo de personas murieron y estuve perdida en una isla. Sobrevivimos de lo que encontrábamos. El avión fue perdida y no se reportó que sobreviviera nadie pues todos huimos. Estuve varios meses que sentí que moría. Pero, pensé que si construía una balsa, llegaría a Piso Caliente. Los últimos días que ande perdida en alta mar un pájaro volaba hacia mí y me llevaba alimento. Me estuvo muy raro. Estaba lentamente retomando mis fuerzas. Sé que estuve años sin verlos pero, pasaron muchas cosas. Uno a uno morían los sobrevivientes. Nadie nos encontró en la isla que aparecimos. Cuando a lo lejos vi el faro encenderse nuevamente me alegre. Sabía que estaba cerca así que nade. Nade por varios días, descansando en las orillas de cayos. El pajaro me traía comida. Ayer, el pájaro, me dijo que mis hijos estaban vivos. Nade hasta que te vi en la orilla. Deje que mi cuerpo llegar. Estaba cansada de nadar. Luego retome mis fuerzas cuando te vi con Natalio. Sabía que, si nadaba a esta playa, los encontraría. Era el lugar especial de tu papá y yo. Necesito descansar." Mi hermano le trajo ropa caliente y la dejo dormir en el cuarto de abajo. Estaba muy preocupado, yo estaba muy emocionado, feliz, completo. Sin haber terminado mis misiones con el pajarobo, ya tenía mi madre de vuelta. Fui a mi cuarto y comencé a llamar al pajarobo. "No tuve nada que ver." Canto el pajarobo. "Ella estaba viva. Cuando comenzaste a darme pistas de tu papá. Escuche a lo lejos la voz de tu madre. Es parte de mi, entregarte felicidad completa. Mañana es tu último día para tratar de conseguir a tu papá. Ya pronto, me desaparezco." -Nunca dijiste que tenía un tiempo límite. No sé qué más puedo darte para tener a mi papá. ¿Qué debo hacer? Sabrás cuando levantes. Decidí dormir con mi madre. Me acosté a su lado, tratando de recordar lo que era tenerla. Habían pasado muchos años desde que la había perdido. Mi madre me abrazo y me dijo al oído: "Más nunca me iré de tu lado." Esa noche soñé que mi padre caminaba por el agua y que mi madre se disolvía con la arena. Mi hermano iba transformándose en agua y todos se iban desapareciendo. En el sueño grite mucho. Necesitaba ayuda. Pues sentía que era muy real todo y me dolió al despertarme. En la mañana me tome un café con leche que preparo mi madre. El olor irradiaba por toda la casa formando una capa protectora a quien fui de más pequeño. En ese momento, mi hermano salió corriendo por la escalera. 'Necesito ir a la plaza, de inmediato.' Y no lo vi más, pues comencé a dialogar con mi madre. Me dijo que hoy quería comenzar de nuevo y pasear. "Hay mucho que me perdí y también hay mucho que debemos hacer." Tomándonos el café vi el pajarobo volar dentro de la casa y dejo caer una llave. Recogí la llave y vi que estaba escrito el nombre de mi papá. "Esa llave es de tu papá, lo sé porque una vez me llevo al lugar que esa llave abre. Te puedo llevar." Acerté y me fui con ella. Mientras tanto mi hermano corría a ver a mi tío y se topó con el. "Es importante darte esta información. De niños, tu papá y yo, encontramos un huevo. Lo apreciamos mucho pero de pronto comenzamos a experimentar eventos sobrenaturales. Tu papá comenzó a ver muertos y yo empecé a enfermarme. Tanto así que tu papá decidió encerrar el huevo en un cofre y dejarlo por perdido. El huevo, más tarde descubrí, que era de un animal místico, de origen Español. Concebido con la magia del fénix. Ese animal podía traer gente muerta o pérdida nuevamente. Me comentaste que tu mamá regreso. "Muy probable que Nico lo haya encontrado." Interrumpió Nato. "Es importante que hables con él si es así. A la noche pasare por tu casa." Natalio se montó en el carro y aceleró hasta la casa. De camino al lugar mi madre me contó que de niña había sufrido mucho hasta que conoció a mi papá. "Era una niña enferma y tú papá fue mi único amigo. Jugábamos mucho y este era su lugar favorito donde el guardaba sus mejores secretos. Uno de ellos era su afán por los pájaros. Coleccionaba plumas y también huevos. Tu tío y el jugaban a ser exploradores. Espero que hayan muchos cuando lleguemos al lugar." Llegamos a una casa de madera construida con latas y ramas de árbol. Un columpio gigante colgaba de la rama y unas escaleras mal hechas estaban clavadas al árbol. "Allá arriba, vamos." Mientras subíamos el pajarobo volaba alrededor del árbol. "Estas caliente. Ya te acercas." Cantó el pajarobo. Mi madre no subía. Cogi la llave, abrí la puerta y salió un viento fuerte. La ráfaga alzó mucho polvo y del polvo salió la imagen de un señor. El señor tenía dos cabezas. Cuando lo vi me asuste y grite. De pronto todo oscureció y el pajarobo se sentó en el hombro del señor. "Soy la muerte. Soy el pasado y soy el futuro. En los últimos días has estado jugando con mi mascota de la suerte. Para darte la felicidad que tanto deseas debo quitarte algo que signifique mucho." Las cabezas hablaban a la misma vez. Errático y confuso. Me tapaba los ojos y sólo miraba cuando él se escondía. "Hice un trato. El pajarobo hizo un trato conmigo. Yo te libere." Le grite. "Niño tonto, niño tonto, niño tonto." Repetía el pajarobo. "Tu papá te espera al final de esta pregunta." Dijo la muerte. "Si contestas bien te doy a tu padre y el pajarobo dejará de existir. Si contestas mal, morirás." Acerté y le di la mano. Mientras tanto mi hermano busco por toda la casa. No nos encontró y mucho menos sabía dónde podíamos estar. Mi madre nos había llevado. Natalio buscó por toda la casa y entro a mi cuarto. En mi cuarto vio el cofre y lo vio completamente abierto. Se asustó y regreso al carro lo más rápido que podía. Mi hermano aceleraba y aceleraba sin pensarlo cogio una curva y su carro se volcó. Rodó y rodó pero... "Entonces, te pregunto. ¿Qué vino primero el pajarobo o el huevo?" Me confundí. Pensé la contestación y reí. "La gallina y el huevo." Reí y la muerte comenzó a perder la paciencia. "El tiempo pasa y mi trabajo es arduo. Contesta rápido que debo regresar a mi trabajo." "El huevo..." Conteste con la mano en el corazón y sin respirar. En ese momento el pajarobo silbó y dijo: confíe en ti. La muerte se esfumó y del humo y el aire salió la imagen de mi papá. Estaba como una vez lo había dejado. No tenía memoria de lo acontecido. Solo dijo cuando me vio: "¿Qué grande estás Nico?" Abrace a mi papá y agradecí al pajarobo, había cumplido su palabra. Baje las escaleras y mi madre no estaba. Con mi padre camine a mi casa sin antes el decirme lo feliz que estaba de saber que había encontrado su escondite. Los minutos pasaron como hora y cuando llegue a la casa, los policías estaban afuera. "Néstor, qué alegría verte nuevamente. Estoy..." Y el policía guardo lo que pensó. "Estoy muy triste en darte esta información." Corrí a buscar a mi hermano. Había encontrado a mi papá. Nuestro papá. Mi madre me abrazo y me susurró al oído. No podía entender. Ese no era el trato. Mi hermano había muerto. Cuando subí las escaleras a mi cuarto, llorando. El pajarobo apareció por mi ventana. "Tenía que hacerlo." En ese momento exploto el pajarobo y se convirtió en un huevo. El huevo que una vez había encontrado. Cambie la fecha en el cofre. 2020 Esa noche hice un hoyo en el patio de la casa. Tire el cofre y volví a sellarlo. "Aquí duerme un soñador, logrando cumplir sus sueños." Eso decía la lápida de mi hermano al otro día. El aire soplo, las nubes negras llegaron y el sol salió como una flor en un árbol. Me abrazaban mis padres y más nunca volvimos a hablar del tema. Pues el tema quedo enterrado como punto de exclamación al final de una oración. Fin