last day of the year NO COUNT・青峰大辉 No resultaba ser la primera navidad en la que por caprichos propios decidía quedarse sola en casa mientras sus familiares se reunían en el pueblo de sus abuelos. Kuroko podía ser muy casera, amante de la compañía de sus padres y abuela, pero cuando llegaba la cena de fin de año siempre buscaba una excusa por la cual no tener que ir a la reunión familiar. ¿Causas? digamos que no tenía mucha simpatía hacia sus tios paternos, los cuales nunca dejaban de insinuarle mediante bromas que era todo menos normal, estaba cansada de escuchar siempre lo mismo así que la mejor opción era no ir. 2018 por suerte no había sido un año tan desastroso como en un principio llego a pensar, su ajetreada agenda tanto escolar como con los veteranos de seirin le llenaron completamente de felicidad y vitalidad cuando su compañero de pases había decidido quedarse un año mas allí, en las américas buscando la meta mas grande de todo jugador de baloncesto, ser parte de la nba. Quizás pensar en ver a sus amigo allí le animaba día a día a esforzarse en cada entrenamiento y campeonato regional. Kuroko estaba decidida a ser la sombra del mejor de todo japón. —Cielo, ¿estas segura de que estarás bien? Era la voz de su madre, quien desde la puerta evitaba a toda costa dejar sola a su adorada hija por lo que rectaba de semana navideña. Su padre por otra parte a pesar de que andaba serio no podía evitar mostrar aquella característica expresión camuflada de "llámanos si pasa algo" y en cuanto a su abuela, no dejaba de abrazarla diciendo reiteradas veces que intentara pasar la noche con alguna amiga para que no le pasara nada malo. —Estaré bien, mamá. Ya le dije a Momoi-san que pasaría por ella para ir al templo nada mas den las doce de la noche...— respondió al poco de tranquilizar a la mayor de los tres. — Ademas, os llamaré para felicitaros, así que no os preocupes, ¿si?. Los adultos, no entendían el por que de las negaciones de la menor en reunirse junto a todos pero, entre suspiros, consejos y besos aquellos tres al fin marcharon. Finalmente estaba de nuevo sola, si no recordaba aquella noche la rosada andaba muy liada por lo que seguramente le tocaría ir sola al templo, solo quedaba ver que iba a cenar, el dilema era ¿que cenar y que no cenar? si bien tenía pensado tomar los fideos de fin de año pasadas la media noche, el problema principal que ahora tenía era que sus padres no le había dejado nada intacto en la despensa por que nada mas poner un pie en la cocina ya tenía la nota habitual de su madre donde ponía "perdóname hija, pero no he podido hacerte nada". —¿Y si voy a comer a algún restaurante cercano?....creo que mis ahorros me lo permiten....mnh.— precisamente en ese momento de pensamientos en alta voz, fue cuando sintió una ligera vibración proveniente de su celular. —¿Aomine-kun? ¿Que querrá a estas horas de la noche?— Se cuestiono mientras aceptaba aquel llamado del bronceado ace de too.















