¡Soliloquio cumple 9 años hoy!

@theartofmadeline
The Stonewall Inn

Discoholic 🪩
Fai_Ryy
Aqua Utopia|海の底で記憶を紡ぐ

titsay
cherry valley forever
I'd rather be in outer space 🛸
Today's Document
Claire Keane
trying on a metaphor
Show & Tell
untitled
occasionally subtle
Mike Driver

#extradirty
Monterey Bay Aquarium
Noah Kahan
Sade Olutola
ojovivo
seen from Venezuela

seen from Poland
seen from United States
seen from United States
seen from Italy

seen from South Korea

seen from Portugal

seen from Denmark
seen from Ecuador
seen from Germany
seen from United Kingdom
seen from China
seen from Venezuela
seen from Türkiye

seen from Germany
seen from Ecuador

seen from Netherlands
seen from Netherlands

seen from United States
seen from United States
@philemore
¡Soliloquio cumple 9 años hoy!

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
Ruido
Cuando quiero escuchar lo que debo escribir, no he podido hacerlo porque no escucho las palabras. Tengo miedo de haber quedado sordo a lo que amo y ahora solo tenga este zumbido porque el ruido no me ha dejado escuchar lo que he querido capturar. Y siempre hay ruido, mucho ruido de todas partes, de cada cosa. El ruido de la política. Ruido de las noticias. Ruido de lo que me entretiene y lo que me aburre. El ruido de mis seres queridos, amados y hasta el ruido del recuerdo de los olvidados. El ruido más molesto es el del desempleo, que golpea la frente como con la punta de un dedo. Si te niegas a abrir los oídos a ese ruido luego ese ruido te sabe a la pobreza, que no es fuerte porque te acostumbras, pero sé que luego seguirán los ruidos más fuertes como el ruido del hambre, del dolor de cabeza. El ruido del frío, de no tener dónde dormir. El fuerte ruido de la soledad. El estruendoso ruido de la tristeza. El ruido de saberte vacío. Pero a veces, entre tanto escándalo puedo entender una voz que no es la que busco pero es la que puedo entender. Sea como sea la escribo, mi urgencia por entender algo se antepone y solo escribo lo que quiero de algo que no quiero.
Santuario con desagüe
El baño es un refugio que no requiere de explicaciones para acudir a él. La privacidad implícita del lugar lo vuelve el sitio ideal para desahogarse. No solo de manera biológica inherente al propósito mismo por el cual fue creado, (aunque irónicamente es dicho propósito por lo cual es, a su vez, el sitio perfecto al cual ya no debes justificar tu necesidad de acudir). Es términos simples: el baño no es siempre para cargar y mear. aquel lugar en el que te puedes sentir seguro, donde se respetará tu privacidad, donde uno toma un respiro de un trabajo mediocre, donde puedes llorar a solas en medio de un sitio concurrido, lugar para liberar la catársis de dicha o sufrimiento. Reflexionas a solas. No solo funje para evacuar los desechos alimenticios. Ahí mismo excretas los pensamientos y sentimientos que cargamos en exceso, y donde no tuviste que decir mucho para que el resto respete tu necesidad de encerrarte a solas un tiempo. En las peores situaciones uno vuelve incluso un baño público; con sus asquerosos olores y suciedad; un santuario particular, un oasis para estar tú contigo mismo. A tal grado que preferimos que los demás crean que tenemos diarrea por tantas veces que acudimos al baño más cercano, que confesar que ya no deseamos pasar un minuto más en ese sitio o estado mental.
Chovinismo
Existo en una tierra lejana del resto. A veces siento como si fuese una península, pero resulta que los habitantes que me rodean no pisan la misma tierra. No son de 'allá', la nación lejana, aunque tampoco pareciera que tengan mi propia cultura; son de una nación distinta, así que ahí se pinta otra frontera. Conforme conozco a más lugareños lejos de la nación principal; intentando hallar el claro borde de mi región, así la misma se sobreponga a la de otros parajes; sigo sin poder identificar algún semejante patriotero. Pero quizás no estoy en una península como creí ya que ahora pareciera más una isla. Lejos de todo y de todos. Y no es que se trate de xenofobia pero los turistas solo vienen a ensuciar más mis playas, y mis bosques. Gastar mis recursos. Socavar mis creencias. Violar las leyes. "Bienvenidos sean a mi país pero déjenlo como estaba", ese será el panfleto que se entregue en la frontera. Mientras tanto solo sigo buscando a un habitante que pisa la misma nación que yo, canta el mismo himno, vive la misma cultura y respeta las mismas costumbres. Que esta ya no sea solo una isla. "Tierra de paso". "Zona de refugiados". Que sea este un continente entero. Por lo menos, no pido más, un "reino de dos".
Medida
¿Qué tan depresivo se tiene que ser para decidir ser escritor? ¿Qué tan histérico uno debe ser para actuar? ¿Que tanto egocentrismo se requiere tener para ser músico? ¿Qué tanto de esquizofrénico uno debe ser para pintar? ¿Qué nivel de masoquismo es necesario para resultar un buen bailarín? ¿Qué nivel de obsesiva perfección uno adopta para inclinarse por la arquitectura? ¿Cuánto se necesita cansarse de la realidad para filmar una película? Quiero saber el número de kilotones de la bomba nuclear que explota dentro del alma del ser que decidió abrazar el arte.

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
Yo me largo de aquí...
Mi mente perturbada solo recuerda el ferviente coro de la noche anterior diciendo “¡¡¡shot, shot, shot!!!”, las luces rojas y el fondo negro, el olor sofocante del cigarro y el sudor en las personas al rozarme, mi vestido por encima de las rodillas, el maquillaje derretido y que mas da si perdí los estribos. Nunca fui del todo una dama, y para ser sincera jamás me ha interesado serlo. Tenía una pareja, un novio, un mejor amigo, un compañero, mi amante, pero anoche, bendita esa noche que descubrí que no quería jamás volver a estar con él.
Amar a una persona es más allá de los besos, la confidencialidad, de tomarse de la mano, de una buena cogida, compartir secretos y hasta del apoyo mutuo. Definitivamente el amar a una persona es mucho mas que eso, es tener que soportarla en su peor momento y no es crueldad pero a veces las personas no saben lo terrible que se comportan cuando no se entienden ellos mismos, amar son también los olores desagradables que pueda traer un espacio intimo, es el sabor que puede haber en la piel y no, no es como dicen las estúpidas canciones, no sabe a miel, es intensa incomodidad y tener que reajustar tus hábitos y ponerte en la peor situación del universo llamada “fragilidad”.
Hasta hace unos dias esto no me importaba, me daba lo mismo si no estaba con el hombre más sexy al dormir, o el de mejor aliento por la mañana, que si no recogía nada de lo que tiraba o si sea comedia a levantar la tapa.
¿Qué es infidelidad para ti? Me pregunte noche tras noche al no poder concebir el sueño, note que su piel no se erizaba igual que antes o que me besa todavía con menos ganas que antes, y entonces descubrí que no me importa un carajo la fidelidad, no es como si yo fuera la más fiel del universo, pero si me ofende la falta de honestidad y sobre todo la deslealtad, ¿Cómo puedes perdonar algo así? me decía a mi misma, mientras a su vez, me repetía un millón de veces “no puedes ser así de insegura, seguro me estoy volviendo loca, quizás solo han sido malos días entre nosotros, puedo ser yo quien lo esta alejando de mi, porque no me dice nada…”
Bien, una tarde le dije que llegaría a las 21 hrs, sabiendo que el también llegaría a esa hora, y entonces decidí que me vestiría lindo, me depilaría de nuevo esas zonas que se te olvidan cuando ya estas viviendo con tu pareja, una mascarilla, unas lindas medias, y demonios, ese labial que provoca miradas por donde pase, y así fue, mientras salí al supermercado a comprar un vino y buscar esa pasión entre nosotros, el reloj marcaba 18:47 en el justo momento que introducía mi llave al cerrojo, y al entrar note un aroma a perfume barato, ese maldito y asqueroso olor que no puedo sacar de mi mente, y al subir a nuestra habitación con un par de velas, ahí estaban ellos, explorando el uno al otro como pubertos, sentí un fuerte repudio al tratar de concebir cuantas veces ella estuvo antes en mi almohada… Yo me largo de aquí, dije en voz alta.
La expresión en sus rostros me dio tanta lástima que termine riendo de nervios y coraje, tome mi bolso y me fui, eso fue exactamente hace 9 noches, y desde entonces había estado en un profundo estado de ebriedad, pero estoy segura de que no me queda más dolor, seguramente lo ahogue todo, ¿Qué pensaba ese imbecil? ¿Pensó que me hacia pendeja? Logro destrozarme por completo, pero lo que no sabe, es que su feo rostro ya se elimino de mi memoria y jamás tendrá la dicha de ver mi blanco torso otra vez.
(¿)La mujer de mis sueños(?)
Ví a esa chica en la fiesta de aquella noche. Era muy bonita. Así que mientras la veía me preguntaba si quizá ella era de esa clase especial de mujeres que no siente la necesidad de esconderse detrás de una fachada. Y si tendría una tierna voz. Y si siempre olería delicioso su aroma corporal. Y si le gustara platicar de muchos temas variados. Y si no es de salir mucho a fiestas pero se dió la oportunidad esa noche. Y tal vez en ese preciso instante quedaríamos muy enamorados el uno del otro. Y tal vez comparta mi idea de irnos conociendo con el tiempo. Y tal vez guste de tomar café con regularidad. Y tal vez no se sienta impulsada a sacar ventaja cada que note que puedo sentir celos. Y quizá no le importe en lo absoluto que yo no gane mucho dinero. Y quizá gusta de probar comidas exóticas de vez en cuando pero jamás le hará feo a unos buenos tacos al pastor. Y quizá que veamos películas muy seguido sin importar como las veamos. Y quizá le encante como entiende mejor lo que digo si lo explico con analogías. Y que no sienta necesidad de hablar de sus exnovios. Y que le gustase hacer piojito tanto como ella se dejaría hacerlo. Y que le guste tomarme de la mano cuando caminamos. Y que no se aterrorice cuando le diga que la amo. Y guste de intercambiar libros y música conmigo. Y guste de verme emocionado cuando me intereso por el fútbol americano. Y guste de pasar días enteros juntos en la cama sin que crea que fue un día desperdiciado. Y guste de tener sexo más de una vez por semana conmigo sin que deje de ver cómo "mágico" cada ocasión. Y juegue a decir referencias de los Simpsons. Y que juegue videojuegos porque se los recomendé aunque le cueste trabajo. Y juegue a responderme contreversias en Twitter solo para que los stalkers se diviertan porque sabe que Twitter no es algo serio. Y juegue a hacerme bromas tontas de vez en cuando para recordarme su hilaridad. Y no se enoje cuando quiera pasar tiempo con mis amigos. Y no se enoje de celos porque tengo más amigas que amigos. Y no se enoje durante horas cuando no nos entendamos. Y no se enoje consigo misma al grado de que permita que eso afecte lo nuestro. Y que valore cuando le cuento cosas que a nadie más le he contado. Y que valore lo que siento. Y que valore nuestros momentos. Y que valore lo que ella siente por mí que yo mismo sepa que quiere estar conmigo porque lo decide y no porque lo necesite. Y quizá su sueño en la vida no tenga nada que ver con que mi sueño sea crear arte y aún así me impulsa a qué no me permita claudicar. Y apoyarnos mutuamente. Y apesar de ser una mujer independiente se permita estar conmigo. Y me haga sentir como si fuera el único hombre en el mundo. Y explique con mucha paciencia y determinación lo complicado que es "ser mujer" porque juntos buscamos aprender de más de este rancio mundo con la ayuda de las cosmogonía del otro. Y me diga sin tapujos y estratagemas lo más profundo de su corazón. Y tenga, tanto como yo, la idea de no rendirse a las primeras de cambio. En fin, me acerqué a esa chica buscando pláticar con ella, pero estaba muy ocupada vomitando y gritando a todos los presentes que quería irse de "puta" a ponerle el cuerno al sujeto con el que salía, porque aún "amaba" a su exnovio. Así que decidí tomar mi chamarra e irme de la fiesta porque ya me estaba dando sueño.
Te dije que no tocaras el piso
Cuando te ví de pie sabía que todo se había acabado. Quedándome solo en la cama, desesperadamente buscaba el olor de tu cabeza sobre la almohada, las marcas de labial sobre mi cara y nuestras manchas sobre las sábanas. Intentando recopilar en la memoria (como si sirviese de algo), las pequeñas señales de que la noche no había sido un sueño. Maquilación de mi mente y corazón jugando otra de sus bromas. Sabía que anoche que te mordí la boca, te besé el vientre, y te arañé la espalda había ocurrido. De qué reímos juntos de la fiesta de la que llegamos. El nerviosismo bilateral de la idea de pasar la noche juntos compartiendo la única cama en casa de nuestra amiga, era la puerta de bienvenida a darnos nuestro primer beso impulsado por tantas salidas juntos. Reafirmar el coqueteo. Los abrazos sorpresivos en el asiento trasero del auto de nuestras amistades en camino a otro bar. Volver real las insinúaciones de Cupido que los demás me lanzaban cuándo tú no estabas, con declaraciones cómo: "Ya notamos que sientes algo por ella" / "Tú estás loco y ella también. ¿Qué puede salir mal?"; y el decisivo: "Ustedes harían bonita pareja". Tú ya sabías que anoche, cuándo al apagar la luz y al fin estar recostados cada uno en su respectiva orilla de la cama, era el momento (que no desaprovechaste) para abrazarme por la espalda en medio de la oscuridad. Para permitirme girar hacia ti y continuar abrazados de frente. Conceder el que te comenzara a besar con ternura las mejillas hasta que rosara la comisura de tus labios. Y al fin besarnos. Y por fin conocernos desnudos. Y dejarnos de cuentos de que aún cansados de la fiesta íbamos a dormir. Decirnos con cada una de las palabras que nos gustamos. Confesarte todas las canciones que me hacía pensar en ti. Momento de ver completo tu tatuaje de dragón de tu espalda, sus errores del diseño y enterarme de su historia. Querer congelar el tiempo. Hacer de esa cama nuestro universo privado. Que ya no hay más vida fuera de ese cuarto. En el instante que comenzó a amanecer, el miedo a que todo terminara me hizo decirte que no tocaras con tus pies el piso fuera de la cama. Te advertí que en cuanto lo hicieras toda esperanza de prolongar el momento se perdería. Empezarías a vestirte, y con la ropa puesta recordarías lo inconprendida que te sientes. Insistir en esos largos ratos donde sin explicación te asilas de los demás. Tú problemas económicos. La deuda de tu hermana. Al hombre que dejaste después de años y del cual aún dudas con volver. Hiciste caso omiso a dicha advertencia; cuando tocaste el piso fue tu manera de decirme que nunca te quedarías a mi lado. Meses después lo cumpliste fiel a tu pie fuera de la cama.
No voy a pensar en ella
No voy a pensar en ella. No voy a pensar en ella. No voy a pensar en ella otra vez. No voy a pensar en lo hermosa que es. No voy a pensar en sus pecas. No voy a pensar en la forma de corazón de su boca. No voy a pensar en sus ojos grandes que deslumbran. No voy a pensar en el día que la conocí en la cafetería. No voy a pensar en lo increíble que se luce con sus tatuajes. No voy a pensar en como su perfume se quedaba en mí. No voy a pensar en lo mucho que le gustan las películas de arte. No voy a pensar en la primera vez que la abracé y temblaba de nervios. No voy a pensar cuando me confesó su gusto apasionado por el trabajo de Remedios Varo, pero su cuadro favorito es el Matrimonio Arnolfini. No voy a pensar en la forma que acomodaba con cuidado las cosas en su habitación. No voy a pensar en la manera que habitación es en su totalidad una expresión de sí misma. No voy a pensar en lo delicada y amorosa que se mostraba con su mascota de raza peculiar. No voy a pensar en los paseos que tuvimos juntos por la ciudad. No voy a pensar en como ella notaba detalles particulares de mi personalidad que nadie más había notado tan pronto. No voy a pensar en la lista de canciones que creamos juntos para recomendarnos música que el otro no conociera. No voy a pensar en como me contaba sus problemas y siempre sentía que debía darle un consejo aunque ella no lo necesitara y siempre lo resolvía ella misma. No voy a pensar en como aunque es una persona sensible siempre cuidaba mucho el no llorar. No voy a pensar en la vez que comimos cereal pero su cereal sabía raro. No voy a pensar en la primera película que vimos juntos era una de Wes Anderson y reíamos al unísono de los personajes. No voy a pensar en lo mucho que me gustaba hacerle cariñitos y que se volvió perfecto ya que ella amaba los cariñitos. No voy a pensar en como se recargaba encima de mí y me abrazaba. No voy a pensar en la primera vez que la besé. No voy a pensar en el calor de su cuerpo cerca del mío. No voy a pensar en lo mucho que le costaba despertarse cada mañana. No voy a pensar en las veces que me decía que no quería que me fuera para pasar un momento más a su lado. No voy a pensar en como se volvió la única persona a la que no podía mentirle en el mínimo detalle. No voy a pesar en algunos momentos en los que sentí como si fuéramos las únicas dos personas en la tierra. No voy a pensar cuando una parte de mí ya se sentía en una relación pero la cabeza me recordaba que solo salíamos. No voy a pensar en lo impactado que me sentí al darme cuenta de como en tan poco tiempo ella ya era la persona más especial, importante y trascendente en mí vida muy por encima de cualquier otra persona con la que hubiese llegado más lejos. No voy a pensar en el día que supe que la amaba. No voy a pensar en el día que lo primero que le dije al verla era que la amaba. No voy a pensar que en el tiempo que creí que iba a funcionar. No voy a pensar en el día que las cosas evidentemente cambiaron por mi manera tan torpe de 'soltarme' con lo que sentía. No voy a pensar cuando me dijo que no sentía lo mismo por mí que yo por ella. No voy a pensar en el momento que me quedó claro que no buscaba una relación con nadie. No voy a pensar en como ya muchos de esas cosas ya no existen ni se repetirán. No voy a pensar que cada vez la he visto menos. No voy a pensar en lo que sea que ella esté haciendo en este instante. No voy a pensar en ella. No voy a pensar en ella de nuevo.
La princesa congelada
Después de tantos años. De tantas batallas perdidas y ganadas. De tanta soledad vagando en este mundo seco. Muerto. Encontré (o me encontró) la que pareciera ser la última humana con vida. Fue un momento inenarrabe. maravilloso. Nos vimos a los ojos y supe con solo verla que no era uno de ‘ellos’. Respiraba. Sentía. Respondía a mis palabras. Notaba que yo respondía a sus palabras. Pero sobretodo reaccionamos por igual a los sentimientos. Todo fue real. Lenguaje hablado y sobre todo sensitivo. Al fin lenguaje. Podía sentir en lo más profundo de mi corazón a su corazón. Rubatosis ecuánime. No eran solo feromonas que ‘ellos’ usan para atraparte. Era un alma viva vibrando en sintonía con mi alma. Fue tal la excitación de mis sentidos. Su piel a mi tacto. Su perfume a mi olfato. Su belleza resplandeciente ante mis ojos. Lloré. Quebré en llanto de felicidad por primera vez en vida. Lloré con y desde el ser. Hubiera deseado morir ahí mismo y así la historia acabara. Victoria al fin y al cabo. Pero no era el caso. Fui descuidado. Lamentablemente no noté a tiempo su herida. Había llegado tarde. Muy tarde. Yaga profunda a la altura del pecho. Estaba marcada. Infectada por ‘ellos’. Al parecer se encontraba en un estado de ‘hibernación’. Se congeló a si misma. Guardó el daño que le habían hecho ocupándose con distracciones. No dejaba que el daño se extendiera evitando ‘sentir’, blindándose por completo el alma. Más tarde me entenderé que así siguió cerca de su atacante. ¿Era una de “ellos” cuando le conocí? No. Fue real. Pero tarde comprendí que fue mi acto de presencia a su vida lo que había provocado el derrumbe de sus muros de contención. Despertarla de su sueño. No propiciando que lo que sintió floreciera en ella como ella logró que floreciese en mí. Sino propiciando recordarle el amor marchito en sus entrañas. Conmigo volvió a sentir. Así que sintió lo que ya llevaba dentro. La infección se propagó rápidamente. Comenzó paulatinamente a mencionar con mayor frecuencia al que la lastimó. Por más breve que fue el tiempo real que tuvimos empezó a olvidarme como su semejante tratándome como cualquier otro sujeto. A la vez que una voz en ella decía que sigo siendo “especial”. Que no busca olvidarme o hacerme daño… ¿Mentiras? No. ‘Ellos’ mienten pero no así. Se sentía aún real. ¿Qué era esta contrariedad? Los humanos podemos lastimar pero no olvidamos justipreciar con quien hemos enlazado. ¿Qué es esto? En varias ocasiones me atacó en inconsciencia como ‘ellos’ lo hacen y yo lo permití aún dudoso de si seguía siendo humana o uno de ‘ellos’. Toda duda en mi cabeza comenzó a disiparse en el momento que empezó a hablar en el lenguaje de ‘ellos’. Cosas tristes. Cosas lascivas e innecesarias como: “él es la persona que más he amado”. A lo largo de mi vida he sobrevivido a ‘ellos’, así como intentado salvar sin éxito a más de uno de ‘ellos’. Pero ¿ver por primera vez el inició de la contaminación? Casi imposible de soportar. Lloré. Quebré en llanto de tristeza como nunca antes en vida. Lloré con y desde el ser. Hace semanas que debí irme pero no lo he hecho. Sin esperanzas sigo aquí. Todavía no sé si por el sentimiento de culpa por descongelarla. No. No es eso. Por que no obstante la siento dentro de esa coraza dañada. Saberla uno de ‘ellos’ es más sencillo para la salud de uno. Sé lidear con ‘ellos’. Tengo presente que entre más tiempo se está junto a uno de ‘ellos’ mayor es el riesgo volverse uno. Pero aún apelo a lo real que fue verla humana. Por lo menos los primeros días. Entre lo que son ‘ellos’ y yo. Ella se encuentra en medio. Y quizá. Solo tal vez. Ella pueda “regresar” a ser humana. Así eso implique sacrificar la propia humanidad por alguien que sepa aprovecharla mejor que yo.

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
No estoy loco.
Querida, no estoy loco. Hago la aclaración ya que de antemano no se ha notado. Soy consciente que lo más ha resaltado es como han reventado en mí como palomitas de maiz mis fantasías y ridiculeces de amores sacrificados, abrazos asfixiantes, besos amarrados. No lo niego, mucho menos me disculpo, porque disculparme sería admitir vergüenza. Cada exageración ha sido premeditada. Respaldada por la efervescencia cual espuma de la reacción química al alma. Inundaste de dopamina mi cabeza. Querida, no estoy loco. Lo que miras es la orilla de la playa, con mis mares agitados, huracanes de mi bronco pecho, tornados de la cabeza hueca. Soy consciente de mi pirotecnia de fiesta, romance fantasioso de película, cuentos de hadas. Son la forma en cómo me expresé tu llegada. ¿Qué tomas tu café sin azúcar? Adelante, aquí uno se endulza o se amarga como le venga en gana. Querida, no estoy loco, ahora me explico: Arrebataste el tapete bajo mis pies con tu superficie de persona, tu mera carátula, y maravillado grito que lo has logrado. Tu acto de magia que me ha maravillado fue el quitar el mantel de la mesa servida sin tirar ni un plato. Aqui no has roto nada. Me mantengo firme. No querida, mi vida no se ha amarrado. Mis horarios no ha cambiado. No he dado algo que no haya decidido por un momento juntos. No existe un solo rato a tu lado por ocio, desgana, ni soledad desesperada. No querida, no estoy loco, ni cuando digo que "te amo". Y podrás pensar que "pobre diablo", pero no soy un niño que ahora ama un dulce y llora bajo las faldas de su madre. No comencé a amarte en un momento azaroso. Si te amo es porque decidí amarte, no desde mis debilidades si no de mis fortalezas. Al menos contigo. Cuando rompiste mis máscaras, me desnudaste sin necesidad el alma, y derrumbaste las artimañas. Ahí, y por primera vez, decidí amarte. Como quien decide embriagarse con responsabilidad, aunque ello pueda no tener sentido para algunos. Amarte como nunca he amado, sin esperar nada a cambio, sin algo garantizado. Amarte sin más. Lejos de esos amores inspidos con caducidad como otros dijeron amarte. Qué te amaron por reflejarse en sus gustos y creencias. Que solo vieron en ti una conquista. Buscando endulzarte el oído con mentiras o indecisiones; para poder tocarte, poseerte y someterte ya fuese el cuerpo o hasta el alma. ¿Para qué? Hombres así ya le sobran a tu vida. No querida, no estoy loco. Hablo de amarte en libertad. Si he de amar por primera vez de una forma distinta no será por el sabor de tu entre pierna, de tu idolatría a mi persona, ni porque empates memorias de mi infancia. Hablo de amarte porque te amo, sin importar si me amas. Sin que te importe, o no, que te ame. Enamorarme de aceptar que no te entiendo. Qué llena de coraje defiendas lo que piensas y choquen tus ideas como toro enfurecido contra las mías. De la inseguridad con la que cubres tus pechos cuando hacemos el amor. De ese llanto que te niegas por tu anterior pareja que aún amas y que con urgencia deberías vomitar. Si te arrepentes de lo que compartimos, y decides no contarme entre tus pasiones. Está bien, lo puedo manejar. Lo que no soporto es que vistas de miedo, te forces a no sentir dolor; que me quieras de forma tibia, prefiero me creas loco y entre corajes te recuerdes quién eres. Lo que no soporto es que te encapsules en dolor, rechaces la ayuda, te empecines en quién te lástima, agaches una vez la mirada, te sientas fea, que no digas ni un "sí o un "no", que seas loca de clóset, que no me quieras herir, que pienses que me puedes herir. Querida, mi amor, no estoy loco, solo te amo de una manera en la que nunca nadie te volverá a amar.
Sucumbiste
Te comportas cómo te hicieron y dices que te estás contruyendo pero tú cimiento está dañado justo como te hicieron. Te apagaste, noté tu flama antes de extinguirse Aún dices que brillas pero no eres flama cálida ya solo brillas apagada. Te doy respiración Me urge el salvarte Te regalo pasión No te mueras No te mueras Ya respiras humo No te salvas Regalas aversión Te matas Te matas Me acerco, te alejas, Me alejo, te alejas. Te volviste como te hicieron Te convertiste en mis brazos Ya no me recuerdas. Repites ser nueva, pero sólo a quien te hizo lo evocas.
Razón de vivirla
¿Qué es el tiempo sino mi vida? Que si existe el tiempo después de muerto ya no es mi tiempo ya no es mi vida ¿Y qué es la vida sin razón de vivirla? Que solo sería sobrevivirla que es tiempo muerto y mi razón es amarla. Que dicho amor ya he fracturado por no darle mi tiempo por no darle mi vida que en dos llamadas he fallado. Solo necesito tiempo Solo necesito más vida Para recuperar ese fragmento perdido y proteger lo que más me da alegría.
Palabras mudas
Es un mundo diferente que se crea cada tarde que paso él. Cuando me asignaron a una persona sordomuda no sabía que esperar, regularmente comienzo a pensar en los problemas y supuse que costaría mucho trabajo comprender sus necesidades y demandas, no tenía la menor idea de que todo lo contrario ocurriría. Ha sido cuestión de práctica. Al principio nuestras formas básicas comenzaron a evolucionar lentamente en gestos más elaborados que con amabilidad y paciencia él me ha ido mostrando del lenguaje de señas. “Gracias”, “Por favor”, “Descuida”, “Ayuda” fueron las primeras palabras que aprendí con él. Más tarde añadió el “bonita” (es un coqueto). Asistirle tres veces por semana ha dejado de ser un “trabajo” para volverse “una tarde con un amigo”. No imagino nuestras sesiones si en ellas pudiéramos hablar. Esas dos horas de completa mudez son como de otro planeta. Un planeta que aprendí a querer y al que regreso emocionada. Al sostener una charla con señas, uno se limita a decir lo más importante primero. No hay espacio a señas que sobren ni a adornos innecesarios. Después del primer mes me felicitó de lo rápido que pude dominar el lenguaje de señas, y a esto añadió: “ya tengo a otra persona además de mi esposa con quién platicar”. Esto se cumplió a los días posteriores, donde pasábamos a todas horas conversando. Le he contado de mi vida, de mi carrera, de mi novio Ricardo, entre otras cosas. Yo he logrado aprender que él es un hombre que ama profundamente a su esposa, a pesar de que no siempre la entiende. Me cuenta que cuando no sabe lo que ella tiene, se entristece por su impotencia de no lograr 'conectar' con ella. Es un hombre muy noble, lleno de errores, torpezas y hasta uno que otro prejuicio, pero sincero y siempre viendo lo mejor para con su esposa. He podido entender un poco de su forma rara de amar. De su odio hacia la mostaza. De su miedo a algún día poder hablar... ¡¿quién lo diría?! Le tiene miedo a hablar porque según él: “las palabras estorban y en el silencio me entienden mejor”. Le concedo eso. He aprendido tanto de él, como él de mí sin haber pronunciado una sola palabra. Es un increíble amigo.
Esta noche al regresar del trabajo quise contarle a Ricardo lo emocionante que fue esta tarde con quién él denomina como “mi paciente mudo”. Apenas me escuchó, tenía cara de amargado. —¿Qué tienes, mi amor? —le dije—. ¿Prefieres que seas tú quién me cuente su día? —No tengo nada —murmulló mientras me daba la espalda — . Me voy a dormir temprano...
Hace tiempo que no sé que tiene Ricardo; es como si hubiese olvidado las largas charlas que teníamos al teléfono cuando aún no vivíamos juntos.
Me dan miedo.
Me dan miedo aquellos muertos en vida. Esos espectros danzando frente a mí. No porqué puedan (que sí pueden) herirme sino que me recuerdan que fui uno de ellos. Quizás, incluso, puede que aún lo sea. Pero me rechazan. Rechazan lo que digo. Rechazan lo que pienso. Su exclusión duele, porque la verdad duele. Llegando a donde me encuentro: solo. Solo rodeado de gente, que actúan como si no supieran que van a morir. Coleccionado objetos materiales, sangrando lágrimas por obtener el reconocimiento de una o varias personas. Persiguiendo la idea de lo que cada uno creé es la 'tranquilidad'. Cosas que suenan increíble... si no fuera por que ninguno vivirá eternamente.

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
Espontáneo.
El amor más hermoso que he sentido, y que los ojos me han permitido ver, es aquel que no ha programado una cita conmigo, que no está haciendo casting, el cual nunca se formó en lista de espera. Mientras yo perdí mi tiempo, paciencia y esfuerzo haciendo entrevistas a amores falsos, sobreactuados y sin aptitud; el más real de los amores le ví a través del vidrio de la ventana de este cuarto frío que se ha vuelto mi vida. Caminando en la acera de frente, y como en cámara lenta. Ese es el amor que he buscado, es real. Al fin algo real. Salí corriendo esperando alcanzar a ese amor. Correr después de años de estar sentando es doloroso para las piernas. Tan doloroso que uno no camina, cojea. Y así cojeando al punto de llanto, sabía que debía correr, fingir que no dolía porque esa era la oportunidad que le pedía al Universo, y aunque no estuviese listo para afrontar esa oportunidad, una vez perdida estaría perdida para siempre. Y corrí... perdón, cojeé para cruzar la calle sin siquiera tener la menor idea de cómo uno debe atravesar la calle, pero aunque lo supiera no habría tiempo de tener cautela al atravesarla. Desde un carro un sujeto me gritó “¡Miserable! ¡Tú no deberías pasar las calles...!” a lo que del coraje busqué verle la cara para gritarle y lo obvio ocurrió, un autobús con placas de “inseguridad” me golpeó. Solo esperaba que el verdadero amor no me haya visto. Al fin todo cojo, insultado y golpeado; llego con el verdadero amor y le digo le he estado buscando. Que es la voz de mi banda. La actriz de mi película. La modelo de mis pinturas. Le hablo de la ‘seguridad’ que de eso tengo. El amor me mira con ternura y me confiesa que yo hablándole de ‘seguridad’ ya vio como cojeo, como me insultaron y sobre todo como me golpearon. No sé como acaba esta historia. Justo en ese segundo antes de poder concluir cualquier cosa se queda la escena. Yo maltrecho. El amor mirándome a los ojos.
Motas de canela.
Aún conservo su perfume sobre la ropa. Puedo respirarla y ya hace tiempo que nos despedimos con un dulce beso en la mejilla. Un beso con mayor entereza que cualquier beso seco a los labios que ya regalan a granel. Aquel perfume, perceptible solo con la punta de la nariz, nos acompañó sin que lo notara conscientemente, bailando entre las palabras de nuestra charla y los sorbos del café. Perfume espía que cumpliendo su secreta misión implantó, con todo cariño, una semilla de nostalgia que reventaría al poco tiempo de despedirla. Misión cumplida. Aún conservo su perfume en el rostro. Me sustrae de mis deberes, de mis necesidades, de mí. Me reproduce la película de sus ojos, sus pequeños labios carmín, sus pecas como motas de canela sobre el candor de tu piel, de aquellos flagrantes tatuajes enmarcando sus extremidades. Su perfume me recuerda lo nervioso que me sentía antes de verla. Lo intranquilo que estaba al entregarme a su abrazo. Lo inquieto que me siento por descifrar cuándo volveremos a coincidir.