Quiero ser fiel al manual de los excesos, besarte los besos, pisarte los pasos, llenarme los vasos de ti, y cuando me mates, cuéntales que no fui bueno, que estaba muy negro por dentro y mi aliento alentaba alquitrán y carmín. Si me he escapado ya, diez veces este año, de tus golpes y arañazos, tu sonrisa de carbón, si regresé tantas veces de mi huida, porque el daño era más grande con la ausencia de dolor. Si me volví un adicto en serte compañía, cada vez que regresé para jugarme la salud, aún me acuerdo, todavía, que decías, que sin mí tú no eres tú.















