— ¿Estamos comenzando una pelea de halagos?, porque sabes que podría hacerlo toda la noche…— Advirtió, siendo bromista y sincera al mismo tiempo, la lista de cualidades del contrario, ante sus ojos era infinita y la idea de pasar la noche recordándoselas, no le disgustaba ni en lo más mínimo. — Y si tu no lo hubieras pedido, probablemente hubiera terminado reuniendo el valor para hacerlo yo. — Confesó con sus comisuras ampliándose al sentir el toque en su nariz que envió una sensación cálida a su pecho, confirmando el pensamiento que había rondado por su mente desde meses atrás, pero con el cual había sido muy cuidadosa, para no dejarlo simplemente escapar. Le alegraba estar ahí con Hansel, las personas le gustaban, pero pocas eran las ocasiones en las que en realidad lograba entenderse con alguien sin alguna clase de ruido en medio, cosa que, a pesar de las diferencias, no parecía existir con el castaño claro. La confusión se reflejó tanto en sus azules grisáceos como en su semblante al escuchar el hablar de su amigo, con la palabra celos, aumentando el carmesí en sus mejillas. — Oh, de verdad no tenemos que hacerlo si no quieres, sé que-… — Comenzó a argumentarse, sintiéndose instantáneamente culpable por haber propuesto un baile, con lo nervioso que sabía que lo ponía, recordando todas las fiestas a las que habían ido y las conversaciones sobre el tema. Sus orbes siguieron los movimientos de su cita, quedándose en silencio por tan solo unos segundos, un tanto expectante, porque no obstante de la ilusión que le causaba todo aquello, con hansel luciendo como un príncipe y como siempre, actuando como uno, su último deseo era colocarlo en una situación donde su sonrisa se borrara tan siquiera un poco. — Cierto. — Respondió, por primera vez en mucho tiempo, quedándose sin palabras con sus ojos brillándole mientras mordía con ligereza su labio inferior, su corazón retumbándole en su pecho y finalmente levantándose de su lugar para tomar la mano que le era ofrecida, y entrelazar sus dedos con los del contrario, dando un suave apretón antes de comenzar a andar. — Eres el mejor, ¿te lo he dicho? —
Lamenta un poco haber mostrado desinterés en el baile, Effie no merece tales actitudes y en realidad bailar no es el problema, si no “el qué dirán” ya que últimamente ha estado caminando sobre la cuerda floja e intenta mantener el equilibrio el tiempo posible, sin mencionar que en verdad no sabe moverse bien y sin embargo, quiere intentarlo, tanto aprender a relajarse y dejarse llevar por el ritmo de la música como el poder seguir ignorando los comentarios ajenos, comentarios absurdos que la gente suele hacer por el simple hecho de pasar el rato o hacerse los graciosos con sus amigos y es que han sido estos los que le han orillado a hacer cosas de las cuales ahora no quiere recordar, porque le ha costado borrarlas de su pasado y justo en este momento, lo que menos quiere es echar a perder la ilusión de todo lo que lograron crear los chicos de las fraternidades — Si, creo que sí pero, me gusta escucharlo así que gracias — ahora se dirigen hacia la pista y Hansel evita tambalearse, intentando concentrarse solo en su cita y nada más — ¿Sabes? Ahora que lo mencionaste hace rato… me hubiese gustado verte invitándome al baile — su amiga estaba tan llena de sorpresas y cualidad que mentiría si no dijera que la imaginaba con alguna idea fuera de lo común para proponerle el venir juntos. Comenzó escuchar con atención la música, Dog days are over de Florence and the machine, algo con lo cual estaba familiarizado, así que le fue menos incómodo iniciar su baile, moviéndose de un lado a otro asintiendo con la cabeza y sonriendo por tener frente a él a Effie.