“Hablemos de cómo se para el tiempo en su mirada, de cómo en un parpadear de pestañas hace revolotear mi mundo entero, y es que, solo él sabe cómo moverme y hacerme sentir cosas que tal vez nunca volveré a sentir con nadie más, y me aterra. Me aterra saber que él podría ser mi única oportunidad de ser feliz y de descubrir que el amor es para dos, y que la hoguera que arde dentro de nuestra casa se ha extinguido por culpa de terceros interesados. Que me he equivocado, que ya no me ves de la misma forma y que solo somos esos que éramos en nuestro pequeño nicho de amor: ese que ya no existe. Solo ahí puedo tenerte y disfrutarte como antes lo hacía a cada momento, y duele, duele que no puedo enmendar errores, que ya no hay s luciones más que tomar distintos caminos, que cómo quisiera tomarte de la mano, desaparecer y ser otros. Conocernos desde cero, saber que entre noches de vino es donde la sinceridad fluye de tu boca, que amo esa maldita manía que tienes de corregir a todo el mundo, aunque sepas que estás mal, conocerte de nuevo, y aprenderte de memoria sin tapujos, sin nada que esconder. Ojalá te encuentre en otra vida, sin tantos errores que cometer, sin tantos baches en el camino, sin tanto que perdonar y ahora sí, poder encontrarte en mí y yo siempre en ti. Que me dices que ya no crees en los “para siempre”, que se te han agotado las salidas de emergencia, y que el vástago de olvido nunca podrá dejarnos. Quiero que seamos los de antes, o mejor aún, que nos reinventemos, borrar heridas y besar cicatrices, que seamos nuevos siendo nosotros. Eres fuego. En el fondo de mi ser, ardes. Y no me queda más que llorar el triste recuerdo en que nos hemos convertido, y añorar un futuro que nunca llegará. Quiero suponer que tú también lo sientes, que las flores de nuestro jardín solo florecerán si ambos las regamos, que sabemos por anticipo que será un campo de ruinas que después de mucho tiempo visitaremos para observar las rupturas que hace mucho tiempo tenían su hogar dentro de nosotros. Después de todo, sí. Siempre serás tú, por si algún día te da por dudar. Por si algún día se te ocurre hablarme, sí, hazlo. Porque siempre apostaré por nosotros, por lo que sentíamos, por todas las peleas, por las lágrimas, por los gritos, por los desbarates, por la poesía, por la ropa, por los regalos, por las sorpresas, por el ayer, por ahora, por ti, por mí, por lo que importa, por todo.”