Bartolomé de las Casas, Spanish atrocities in Cuba, 16th century
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Bartolomé de las Casas, Spanish atrocities in Cuba, 16th century

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art/cultural anthropology
limestone lintel 25 (a.d. 725) from mayan city of yaxchilan (nowadays in chiapas, mexico)
the lintel shows ‘lady xoc’ depicted having a supernatural experience with a so-called “vision serpent”, an ancestor in warrior attire emerging from the mouth of a double-headed underworld snake, twisting upward from burning blood-soaked paper strips in a bowl of self-sacrifice; the lintel was originally located at yaxchilan structure 23.
Estreno del documental Pakal el Rey maya que conquistó el tiempo
“¡No se pierdan este emocionante evento! https://t.co/mri1xdGAiE”
Sarcophagus lid with complex iconography, belonging to K'inich Janaab Pakal I of Palenque, Southern Mexico, 7th century Mayan [1144x1600]

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Alberto Ruz
Foto inédita oficial del descubrimiento de la Tumba de Pakal.
Ritual Mask of Legendary 7th century Maya King Pakal the Great unearthed in Mexico #mexico #art #history https://www.instagram.com/p/BnO8w3CAFkU/?utm_source=ig_tumblr_share&igshid=r23b368k94g7

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Me encontré a Pakal en el metro.
Diego.
1907. Ciudad de México.
-¿Cara o cruz?
-Cara. Arrebató ágilmente Diego.
-Pues cruz. Dijo resignado Roberto Montenegro.
Cruz.
——
Aquel volado perdido daría forma a la expresión gráfica de la cultura mexicana contemporánea.
Diego Rivera de 20 años y Roberto Montenegro de 19 habían quedado empatados como los mejores alumnos de la Academia de Bellas Artes.
El ganador recibiría una beca para estudiar en el extranjero, y como sólo había una, se determinó que se decidiera todo en un volado.
Diego cerró lentamente los ojos como queriendo desaparecer para siempre de la faz de la tierra, mientras Roberto permanecía en silencio intentando atesorar cada detalle del momento que -sabía- era el golpe de suerte que ocupaba su prodigiosa carrera.
El camino a casa fue nublado y silencioso. Más la confianza en su talento se mantenía inviolada.
-Fue mala suerte, no falta de trabajo. Algo bueno brotará de la herida-
Ya en casa, Diego comunicó privado en llanto la noticia a sus padres. El joven poseía un talento sobrenatural y esta oportunidad era indispensable para sus ambiciones.
Su papá Don Diego Rivera, era enviado de vez en cuando por parte del Consejo de Salud a Veracruz para entregar reportes y entrevistarse brevemente con el gobernador Teodoro Dehesa; Un hombre sumamente culto. En un acto desesperado y totalmente fuera de lugar, Don Diego Rivera se presentó a la siguiente reunión con su hijo y las mejores pinturas que había realizado bajo el brazo.
Teodoro observó sorprendido la plasticidad creativa del joven acreditándole una módica beca para continuar sus estudios en Europa.
En 1917; Diego era miserablemente pobre, su padre pasaba largas temporadas sin trabajo haciéndole imposible cruzar recursos suficientes hasta Francia.
El mejor amigo de Rivera en París era un italiano respingado que padecía al igual que él, la ausencia absoluta de recursos, su nombre: Amedeo Modigliani o “Modi” como le apodaban los habituales de Montparnasse: Picasso, Cocteau, Cézanne, André Salmon, Casals…
Diego y Picasso habían sido muy buenos amigos hasta que Pablo pintó “Hombre apoyado en una mesa”. Rivera le recriminó airadamente que había plagiado su cuadro “Paisaje Zapatista” y desde entonces la relación entre ambos se volvió estrictamente profesional.
Modigliani vendía retratos a 10 francos para comprar algo de comida y vino que compartía con Diego y su novia Jeanne.
Retrató varias veces a Rivera de formas extravagantes y divertidas con el fin de entretenerlo, mejorar el ánimo mutuo. Lo pintaba como chino con los ojos muy cerrados, o con barbas exóticas.
Rivera también lo ayudaba. Modigliani padecía severas depresiones provocadas por continuas decepciones amorosas, amén de la ansiedad que sufría por las condiciones tan deplorables en las que vivía.
Se alcoholizaba siempre que había oportunidad, tornándose con los excesos en un hombre triste y agresivo. Diego muchas veces tuvo que ser quien entrara al quite para regresarlo a casa sano y salvo.
A finales de ese año se celebró la primera exposición de Modigliani en la galería de Berthe Weill aunque horas después fue clausurada por considerarse indecente para las autoridades.
Semejante fracaso empeoró un cuadro de tuberculosis que había adquirido años atrás y tuvo que mudarse a Niza con Jeanne para tratar su enfermedad separándose de Diego “Le géant” a quien sin saberlo, veía por última vez.
Rivera mezcló entonces la influencia de Modigliani y Picasso con la línea que proponía Cézanne adquiriendo nuevas técnicas post-cubistas que sorprendían por sus chillantes colores, volumen y acabados a la crítica internacional.
Un 24 de enero de 1920, después de una noche de excesos y haber peleado con unos vándalos en la calle, Amedeo regresó a su departamento auxiliado por Jeanne, delirando de muerte.
El médico del edificio no pudo hacer nada más que atestiguar la muerte del pintor a causa de una meningitis tuberculosa. Tenía 35 años.
El súbito fallecimiento de Amedeo afectó tremendamente a Diego, quien desesperadamente buscó la forma de salir de París e instalarse en Italia para mantener fresca la memoria de “Modi" y estudiar el arte renacentista que tanto le apasionaba.
En México el general Obregón ascendía a la silla presidencial consolidando así la victoria final de la Revolución.
José Vasconcelos asumía el cargo de Secretario de Educación Pública y con él surgía el gran proyecto artístico y cultural del México de los años 20.
Fue Vasconcelos quien pagó el viaje de Rivera a Italia con la encomienda de estudiar la gran tradición de los frescos renacentistas.
José Vasconcelos había sido el autor intelectual de la Revolución Mexicana, de forma que entendía claramente que el suceso revolucionario no había sido un suceso económico o político.
La Revolución Mexicana había sido un proceso cultural.
Y ahora como secretario a cargo de la educación del país tenía las herramientas y recursos para establecer la base artística, académica e intelectual que al día de hoy rige endeblemente la cultura del país.
Dos años después, Diego regresaba a México listo para cumplir el encargo de Vasconcelos. –
1922. Escuela Nacional Preparatoria de la Ciudad de México. Un revólver 30.30 descansaba apaciblemente en un banquito al lado de José Clemente Orozco.
Apuradas pisadas se escuchaban a la lejanía, era Xavier Guerrero quien con periódico en mano corría por el pasillo hacia una figura solitaria que empezaba a trepar un enorme andamio.
-Maestro, otra vez se están burlando de los murales en los periódicos y uno de los frescos de Siqueiros amaneció todo rayoneado… ¿Eso es una pistola?
-Al primero que se le ocurra dañar mi obra cae muerto. Contestó despreocupado Orozco mientras trepaba la estructura metálica con pinceles y espátulas hasta en la boca.
-Naturalmente lo primero que vi al llegar fue lo que le hizo algún descerebrado al mural de David. ¿Sabes cuál es la diferencia entre Siqueiros, Diego y yo? Que yo siempre cargo con mi revólver. Pásame por favor las espátulas que se me cayeron y súbete el yeso.
Sonriente y con tono burlón Diego le gritaba desde la lejanía a Orozco. -¿Ya viste lo que le hicieron a David? -Por eso vengo armado. Reprochó Orozco.
-Yo no. Contestó Diego sonriente mientras se acercaba al andamio. -No se atreverían.
Rivera tenía razón. Era demasiado respetado a pesar de la “fealdad de sus monotes” para que alguien tuviera la puntada de afectar su obra.
-¿Y ‘ora gordo por qué tan tarde?
-Fui a echarle flores al Partido. Contestó Diego con cinismo. Ese asesino de Vittorio Vidali, es un rufián de cuello blanco; Ahora con su nuevo puesto en la liga internacional se siente el rey de la comuna; Me pide, me pide, me pide. ¿No ve que trabajo 18 horas al día de lunes a domingo? No puedo cumplir con las “obligaciones” del chingado partido. Pero ya les advertí que al siguiente berrinche que me hagan los mando por un tubo a chingar a su madre.
Y así fue.
En 1925 Diego renunciaba al Partido Comunista Mexicano tras declararse Trotskista y argumentar que la luna de miel del comunismo había terminado si las ideas de Leon Trotsky no eran vistas como esenciales para el bienestar del partido.
Diego se consolidaba desenfadado como el más rojo de todos los intelectuales en México. Era tan rojo que no cabía ni en el propio partido comunista. –
Febrero 1926. Café “Los Monotes” Centro Histórico de la Ciudad de México.
Compartiendo la merienda se encontraban Siqueiros, Orozco, Rivera y Vasconcelos.
-José, José, escúchame. ¿Y todas las reformas, cambios y ajustes que prometió Calles? Puras promesas incumplidas. ¿De qué sirve que pintemos y pintemos si todo lo que plasmamos queda ahí nomás como un ideal inalcanzable?… ¿Y no conforme con eso ahora me vienes a pedir que renuncie a “El Machete” a cambio de mantenerme en la nómina del Sindicato? Sabes que te amo desgraciado y que nomás por eso no te insulto, pero te la resumo: “El Machete” se queda. Sentenció Siqueiros.
Diego explotó una chillante carcajada que provocó primero el silencio y luego risas avergonzadas salpicadas por el restaurante.
-Háblenle… Háblenle a… a Tina para que tome foto; Por primera vez David dice algo coherente… ¡En su vida, en su vida, había hilado tanta verdad! Luego de pronto, su rostro se tornó vacío y oscuro.
-No ya en serio. David, te secundo: “El Machete” se queda. Dijo mientras lanzaba una sonrisa macabra y burlona a Vasconcelos.
Los tres en la mesa voltearon a ver al silencioso Orozco que como siempre se mantenía callado y observante, comiendo chicharitos con piquín de manera copiosa. Después de notar que estaban esperando su postura José Clemente carraspeó, le dió un trago al tequila y dijo:
-Tocayo, esta revolución es un mito; Un invento. Creado mediante la invención de fiestas, historias “oficiales”, monumentos y murales que presumen ser los artífices de una sociedad que NO somos, porque no trabajan los de arriba para que así sea…
Luego con una voz más severa continúo:
-“El Machete” es el ÚLTIMO resquicio de la lucha que TÚ empezaste, que TÚ diseñaste.
Luego reculando su tono de voz complementó:
¿Y ahora vienes a pedirnos que elijamos mantenernos en el Sindicato recibiendo la de por sí castigada paga a cambio de exigir la clausura de “El Machete? … “El Machete” se queda.
Luego Diego juguetón mencionó:
-Además, aunque quisiéramos pronunciarnos en contra del periódico, ya le pertenece a los pillos del Partido Comunista Mexicano. ¿Qué si son unos vándalos? ¡Por supuesto que son unos vándalos!, pero por lo menos le dan el dinero suficiente al diario para subsistir y no lo van a dejar de publicar, eso te lo aseguro. Entonces… -Orozco, compárteme de tus chicharitos por favor.
-…¿Entonces, a qué vienen todos estos gritos, patadas y sombrerazos? Ya sabías lo que te íbamos a contestar y ya sabemos que esta no es tu voz, es la voz de tu jefe Calles pidiendo que trates de mediar con nosotros, para que él a su vez apacigüe a sus jefes los gringos…
Mejor ya entrémosle a los sopes que se enfrían. Suavizó inmediatamente Vasconcelos.
Diego no tardó ni un segundo en servirse un par de sopecitos y meditar la salsa que le pondría a cada uno.
-Ya saben lo que pienso. Pero se los tenía que decir. Órdenes son órdenes y siguiéndolas es como he llegado hasta acá. Ni modo, el Sindicato se va a disolver, “El Machete” se queda y ya vamos viendo como le hacemos para sobrevivir. Complementó amargamente Vasconcelos mientras tomaba con sumo cuidado un sope de la pila.
-Hablando de “El Machete” José, ¿Cómo va la labor diplomática para recibir al estudiante cubano si sale vivo de la cárcel? preguntó Siqueiros.
-¿Cuál estudiante?, ¿Mella?
-Si… Mella. Dijo Diego entrecortado mientras le daba una mordida al sope.
- Ah bueno… Pues primero que salga. El presidente ya hizo un pronunciamiento en contra de la retención del chico; Alguien me dijo que lo quisieron envenenar con un pescado y que por eso empezó todo esto de la huelga de hambre.
-Del simio de Machado se puede esperar todo. Recriminó Orozco.
-Bueno, si lo liberan yo le consigo el asilo político, pero primero que lo liberen y no se muera. En el supuesto caso de que sobreviva y consiga salir de la isla, va a llegar por Guatemala, yo mando a dos emisarios para que lo reciban y le den de comer apenas cruce el Suchiate.
-No le vayan a poner de la roja, pica muchísimo. Dijo Diego sudando de la enchilada.
-De todas formas, no creo que ese Mella dure mucho tiempo vivo en México, Cuba o Marte. Vaticinó Orozco sombrío.
FINAL PARTE VI
1) Amedeo Modigliani.
2) Diego Rivera en París.
3) Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco.
4) José Vasconcelos.

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El Machete.
La noche fría acompañaba a Tina días después de perder a Weston. Más no le venía mal el frío, al contrario, le recordaba a Údine.
-Si deve essere forti, Tina-
Las tímidas farolas de la calle amontonaban sombras en toda la casa haciéndole silenciosa compañía.
-Non posso essere un secondo di più qui- Murmuró.
Pero, ¿A dónde iría? Las lágrimas corrían desde los cuencos hasta sus pechos.
Como si su cuerpo enfermo y virulento, quisiera drenar el dolor a través de mucosa y sollozos.
-Pasará-
Pensó en buscar a Diego, pero estaba harta de él, le reprochaba amargamente la partida de Weston. No soportaría una sola de sus bromas coquetas.
Pensó en Rosa Rolanda, pero Rosa era tan inteligente… -¿Rosa y sus preguntas?…Mejor no.
Pensó en Xavier Guerrero. -¿Xavier?- Si, Xavier.
Xavier Guerrero era calor de anafre. Honesto, desinteresado, calmo, recatado, humilde y groseramente tímido.
Tina salió por café, panes y subió a un taxi con destino al cuarto/estudio de Guerrero.
Tocó una vez, sin respuesta. Espero un par de minutos y volvió a tocar, esta vez un poco más fuerte.
-¿Quién?
-Tinísima… T… Traigo pan y café.
Tina no sabía mucho de él, sabía donde vivía porque acompañó alguna vez a David Alfaro Siqueiros a dejarle unas cartas.
De todos los amigos de Diego y David, él era de los pocos con los que jamás había estado sola, aunque su presencia le agradaba particularmente.
Xavier la deseaba, pero como todo un caballero jamás tuvo el atrevimiento de cortejarla mientras vivía con Edward.
Él la había dibujado varias veces imaginándola desnuda en bocetos que apresuradamente recogía antes de abrir la puerta.
-¿Todo bien? ¿Pasó algo? ¿Buscamos a Diego? ¿Qué pasó?
-¿Puedo pasar aquí la noche?
-Pues claro que si, aquí nos acomodamos…¿Todo bien? ¿Y Edwardo?
-No Xavier, nada bien.
-Pásale, pásale.
La habitación era sorprendentemente modesta, apenas un foco, ollas sucias, papeles y bocetos por todos lados, ropa doblada arriba de las sillas y camisas colgadas en un mecate que cruzaba toda la alcoba.
Mientras Xavier prendía la estufa y ponía el agua a hervir notó como Tina observaba el lugar de forma ajena.
-Se están secando. Dijo señalando las camisas. -Perdón por el reguero.
-Ni te preocupes… Bastante haces con recibirme.
-¿Edwardo sabe que andas aquí?
-Edwardo tomó el tren de la 1.
-…¡¿Para América?!
-Para América. Susurró.
Silencio.
Tina veía la espalda de Xavier reflejada en la ventana. -Una fotografía perfecta-, pensó para sí misma.
La lluvia nocturna con su chipi-chipi acompañaba tímida la escena.
Él, como si fuera víctima de un embrujo no podía decir una sola palabra mientras preparaba el café.
Físicamente Xavier desafiaba todos los estándares de belleza. Diego se burlaba de él diciéndole “El teponaxtle” por parecer un tamborcito. Hombre de raíces toltecas, su rostro era hosco, de piel curtida color bronce y el olor de su sudor, amargo.
Tina veía en él al Chac-Mol de cuerpo fuerte, correoso, gastado.
Hijo de albañil, Xavier sí que había cruzado todos los infiernos para poder decirse artista y vivir de su trazo y letras.
Empezó ayudando a Diego en San Ildefonso por 8 pesos al día. Al paso de los años se había consagrado como un muralista sumamente respetado; Algunos decían que era el más técnico, el más dotado. Diego y David podían hablar horas sobre sus hazañas en los andamios; Además él era el único que podía unirlos y también el único que podía apaciguarlos.
Llevaban un par de años trabajando los tres en un periódico de corte político del que Tina sabía poco.
A ella le excitaban los pequeños detalles que mostraban su humilde cuna, le recordaban a su padre. Era sucio, pero ordenado. Carecía de muchos modales, pero los que portaba, los portaba con excelencia, como si quisiera maquillar sus falencias con lo que ya había aprendido de los roces con la alcurnia y lo que Diego, David y Miguel le habían enseñado. Lo que más le atraía era la sensación estar con un hombre sabio de sufrimiento.
Verlo reír frondosamente le daba esperanza. ¿En qué? No sabía, lo que sí sabía es que quería estar junto a él en ese momento.
-Tienes que aprender a escoger el bolillo, ¡Agarraste los de ayer! Bromeó Xavier con ánimo de cortar el silencio en la mesa.
Tina sonrió y desvió la mirada. -¿Qué es eso? -¿Qué es qué? -Eso. Dijo señalando los bultos de periódicos que desparpajados ocupaban todas las esquinas del cuarto.
-“El Machete”. Pronunció Xavier orgulloso.
Tina se levantó por un ejemplar que sacudió y llevó a la mesa. Leyó la portada en voz alta: “EL MACHETE”, “Nuevas protestas del estudiante Mella en Cuba”. Mientras lo hojeaba preguntó: -¿Quién hace las fotografías?
-Quien caiga, no es un trabajo que se haga por dinero, generalmente me las regalan los compañeros fotógrafos.
-¿Si yo tomo fotografías para tu diario, las publicarías?
Xavier se inclinó hacia ella: -Tina, que honor, pero no sabía que eras roja.
-¿Roja? ¡No!, No soy comunista ni capitalista, soy una artista, y ya. Presumió orgullosa. -Nunca he prestado demasiada atención a las agitadas pláticas políticas. No estoy al tanto.
-¿Y entonces de qué estás al tanto?
-De mi, de lo que pienso, de lo que voy sintiendo, de Edward, de sus nuevos proyectos fotográficos, de mi cámara, mis libros, mi diario.
Xavier la miró extrañado, como si nunca hubiera visto un intelectual viviendo fuera del halo comunista, luego le confesó: -Tu talento le daría vida nueva al diario; Estoy seguro que Diego y David estarían fascinados con la idea, pero no puedo permitir que andes por ahí fotografiando sin línea editorial, te haría perder el tiempo.
Entonces Xavier le explicó con lujo de detalle el momento político internacional, las diferentes ideologías, corrientes, líderes, oposiciones, peligros y protagonistas de la lucha comunista.
-Con que así lo hace, así evita sus propios dolores; Trabajando por resarcir el dolor del otro. Pensaba Tina mientras Guerrero apasionado, le explicaba con dibujos, tazas, cubiertos y cigarros lo más que podía sobre su profunda visión política.
Por un momento desapareció el dolor, desapareció Edward desapareció todo.
Xavier le despertaba a cada palabra una conciencia superior, orillándola a olvidarse de sí misma para entregarse a los demás.
Entrada la madrugada y después de un par de tequilas que tomaron de las mismas tazas en las que habían bebido el café; Tina volvió a sentir el dolor de su pérdida recorriendo todo el cuerpo a través del torrente sanguíneo impulsando a su paso todos los vellos de su cuerpo como agujas. -Tienes la nariz fría. Dijo Xavier mientras se arrimaba a ella, quien lo recibió con una dulcísima caricia que desencadenó el más tímido de los besos.
Tina besó sus manos, antebrazos y pecho.
Xavier besaba sus ojos, cuello y senos como recorriendo el surco que habían dejado las lágrimas que había derramado.
Se desvistieron tan suavemente, que parecían dos niños descubriendo un cuerpo ajeno por primera vez.
Se amaron en silencio.
Y a partir de esa noche, Tina reprimió los impulsos burgueses y se volcó enteramente a los desamparados, a las madres descalzas que cargaban en roídos rebozos a sus crías, a los campesinos que aún vagaban luchando por tierra y libertad y los albañiles que subían a cuestas los bultos de cemento de las grandes construcciones.
Artísticamente experimentó una metamorfosis creativa, dejó atrás todos los proyectos que ahora le pesaban y se enfocó solamente en “El Machete”.
Su trabajo le daba un propósito. Su trabajo ilustraba la lucha social, la lucha correcta.
La severa mirada editorial de Xavier la moldeaba hacia un nuevo horizonte, uno que dejaba atrás las obsesiones geométricas de Weston y buscaba sencillamente documentar verdad.
Más no podía permitirse entregar una fotografía mediocre con su firma y al no tener control de los elementos que aparecían en el cuadro, tuvo que buscar nuevas maneras de expresar la escuela que le había dejado Weston. Volvió a la paciencia su asistente fotográfica.
Esperaba horas para encontrar la luz, encuadre, objetos y personas que satisficieran su ojo y solo entonces hacía el click.
En agradecimiento, Tina entregó su cuerpo, espíritu y talento a Xavier.
Lo amaba tanto como amaba a “El Machete”. El periódico y la lucha comunista se habían convertido en su vida. Una nueva vida.
Si no estaba fotografiando, estaba sentada en la redacción del periódico, al servicio burocrático de los demás, recibiendo a los necesitados, apuntando sus problemas y querellas para intentar resolverlos o de menos publicarlos.
Tina, que tanto había amado los colores del sol ahora tecleaba alegre horas enteras en una oficina gris.
¿Año y día? Lunes 16 de Febrero de 1926. FINAL PARTE V
1) Xavier Guerrero por Edward Weston. 2) Campesinos leyendo “El Machete”. Tina Modotti. 3) Manos. Tina Modotti. 4) Sombrero mexicano con hoz y martillo. Tina Modotti.
Adiós “Edwardito”.
La diferencia de reglas entre el sistema común de una pareja establecida en los años 20′s y el que compartían Tina y Edward propiciaba fricciones corrosivas. Tina, al no ser esposa de Edward disfrutaba del continuo cortejo de Julio Torri, Diego Rivera, Xavier Guerrero, Jorge Enciso, entre otros, mientras los celos y distanciamiento causaban grandes estragos en Weston y su propia valía humana, que descargaba en sendos corajes y gritos a la menor provocación.
El desapego emocional de Edward, tratando de evitar conflictos y su temperamento absurdamente racional provocaban estragos en Tina quien a pesar de todo requería sentir el apasionado amor de Edward como en un principio. Weston estaba refugiado en el estudio y la fotografía dilatando cada vez más el silencio de una casa que antes estallaba de alegría. El hartazgo y falta de compromiso entre ambos, era evidente. Las murmuraciones cada vez más cercanas de la agitada vida nocturna de Tina llegaron a su límite cuando en Diciembre de 1924, Edward abandonó intempestivamente México. “Voy a portarme como una niña buena ahora que te vas, Edward. -voy a trabajar duro- y eso por dos motivos: Para que estés orgulloso de mí -y para que el tiempo de nuestra separación sea más leve-” escribía Tina, quien vivía el infierno de la soledad y el vacío que había dejado Edward; Sola, indefensa, desprotegida, en un país de costumbres reservadas al que no soportaba sin el cobijo de su amado maestro.
7 meses después, el deseo por besar de nuevo la piel de Tina venció a Edward quien regresó a México buscando reconstruir algo que estaba irreparablemente descompuesto. Anita Brenner les hizo el encargo de ilustrar el libro “Idols behind Altars”, tarea para la cual ambos debían recorrer el territorio mexicano con cámara al hombro documentando iglesias, retablos, personas. En otros tiempos este trabajo habría sido idílico para la pareja, más en la convivencia diaria descubrieron que ya no estaban apasionados el uno por el otro, tenían pocos intereses en común y sus formas de ver el mundo habían cambiado diametralmente. Ambos debían aceptar el nuevo destino que se les proveía. El costo energético por querer subsanar las heridas provocadas a raíz de las infidelidades y la separación intempestiva de Edward, resultaba ser un polvorín que estallaba a la primer chispa en formas cada vez más agresivas y burlonas.
Al poco tiempo de regresar a la Ciudad tras aquel largo viaje, Edward decidió volver, esta vez para siempre a los Estados Unidos.
“La despedida de México será recordada como la despedida de Tina. Por un instante, antes de partir, se rompió la barrera entre nosotros. Hasta que no llegamos al Paseo en un taxi rumbo al tren me permitió mirar sus ojos por última vez. Pero cuando lo hice, vi lo que tenían que decir. La acerqué a mi, nuestros labios se unieron en un beso interminable, que detuvo el silbido de un triste gendarme… -¡Vámonos! Los últimos abrazos-. Tina tenía los ojos llenos de lágrimas. Esta vez, México, es un adiós para siempre. ¿Y tu Tina? Siento que debe ser una despedida también, para siempre.”
Y así fue.
¿El año? Enero, 1926.
FINAL PARTE IV
Edward Weston por Tina Modotti. Edward y Tina en una embarcación con rumbo a Colima. Tina Modotti por Edward Weston.