¿Sabés lo que me enoja? Perdón, ¿Puedo decirlo? Me enoja que siempre me pidas que te entienda. Un día se me va a acabar la paciencia y te voy a decir todo. Si te dije que llegaras 7.30, y me cancelás porque no llegás, no me pidas que te entienda. ¿Sabés que podrías haber hecho? Podrías haber llegado a tiempo, eso podrías haber hecho. No hay nada que me moleste más de vos que esa horrible cara de perrito mojado que ponés cuando no querés hacer algo, en conjunto con tus inexplicables ganas de escapar de cualquier problema que tengamos. NO. Yo no te dejo escapar, conmigo vas a hablar los problemas, los vas a hablar. Y te vas a quedar conmigo y todo va a estar bien. ¿Porqué no llegás a tiempo? Puta madre. ¿Sabés lo peor? Que ni siquiera te puedo decir todo esto. No te lo puedo decir porque tengo miedo de perderte. Porque te amo. Porque como huís de los problemas, huís de mi. Y yo no te voy a dejar salir corriendo tan fácil. Ojalá vos me entendieras. Ojalá supieras que mis ganas de verte son muchas. Ojalá te dieras cuenta que te digo “te extraño” todo el tiempo, PORQUE DE VERDAD TE EXTRAÑO TODO EL TIEMPO.
No te costaba nada llegar a horario. Ni mandarme un mensajito. Ni pelear un poquito por mi amor. Si no te cuesta nada pelear un poquito por mi amor. Tener una discusión por whatsapp. Algo. Algo que me muestre que no soy la única peleando por esto. Una vez en la vida no me cortes rápido el teléfono. Como si siempre tuvieras algo mejor que hacer. Eso parece, que siempre hay algo que hacer más importante que yo. Por eso me cancelaste. Cuando vos me decís “Te entienddo”, ¿vos me entendés como cuando yo te digo que te entiendo? Porque cuando yo te digo “Te entiendo” Entiendo que hay cosas que no voy entender. Eso entiendo.














