Hoy vine hablando sola con dos versiones de mĂ durante todo el camino a mi casa, estaba loca en ese instante porque me sentĂ como a mil por hora y no podĂa disimularlo, ni siquiera la mascarilla que tapa la mitad de mi rostro podĂa ocultar los extraños gestos que hacia con el rostro. Mis manos inquietas no dejaban de tocar mi frente y aunque una mano trataba de darme consuelo y tranquilidad, la otra parecĂa ser el reflejo de mis pensamientos que no hacĂan caso.
El pecho... ¡Dios Santo! mi pecho, no sabrĂa como describir esa extraña sensaciĂłn, mis Ăłrganos, cada uno de ellos, todo mi interior iba demasiado rápido, sentĂa que se me expandĂa y se me hundĂa al mismo tiempo todo dentro de mĂ... La ansiedad se hacia más evidente, era algo tan obvio que no paraba de hablarme a mi misma y decirme camina despacio y distráete para que te puedas calmar... Lo juro todo esto paso de camino a mi casa y sentĂa que en cualquier momento me iba a desvanecer, que no lo soportarĂa más y no llegarĂa a casa, y todo esto paso de repente sin ningĂşn aviso, solo fue una ola enorme de ansias y trate de manejarlo hasta llegar a casa, una vez ahĂ no dejaba de hacer cosas, tocaba todo, organizaba todo, y seguĂa la sensaciĂłn en el pecho, mi madre me pregunto si me paso algo y solo le dije tranquilamente y sin querer darle importancia... me dio un ataque de ansiedad.