No necesitar ni extrañar a nadie es un lujo que pocos se atreven a permitirse.
Significa que tus días no dependen de la respuesta de un mensaje, que tu paz no se tambalea por la ausencia de alguien, y que tu sonrisa no es rehén de las idas y venidas ajenas.
No es frialdad, es libertad.
Cuando aprendes a estar bien contigo mismo, descubres que la compañía que elijas será por gusto, no por necesidad. Y eso… eso es un beneficio que no tiene precio.


















