—La poción que por tantos siglos había sido resguardada por los magos y brujas más poderosos y nobles que pudieran haber existido cayó entonces en manos equivocadas. La bruja cuya belleza disimulaba su maliciosa astucia, extasiada por el poder que se le había conferido dio de beber la poción a un representante por cada reino del mundo -por supuesto que ellos no sabían lo que hacían - y no tardó mucho mas tiempo hasta que cada pueblo cayó a sus pies —. Lyanna tiró del sombrero que llevaba puesto ocultando parte de sus ojos, ansiosa por no perder ni una palabra del cuento que Dorcas narraba, encarnaba — Y todo aquel que se percataba de sus actos y lograban escapar de sus planes eran cruelmente... — La rubia hizo un ademan con su varita como si fuera una espada —. ¿Qué? Dorcas, ¡por Merlín! —, primer aviso por parte de Jaden que se encontraba descansando cerca de la ventana luego de un largo día en el hospital — ¿Y qué sucedió, tía Doritos? ¿Qué sucedió?— insistente, inquieta en su silla. Dorcas que no se había inmutado por el comentario de la morocha prosiguió; cuando se ponía a narrar y actuar - una carrera que había dejado de lado por cuidar culos ajenos - olvidaba lo demás —. Pero no contaba con que aún existían cuatro descendientes de los primeros guardianes, Jannah, Dorme, Rómulo y Marlyna, quienes en silencio, entre las sombras continuaban abrigando los legados de paz entre los mundos y sus reinos. Y la batalla empezó a librarse en las fronteras, cada punto, este, oeste, norte y sur encabezado por cada uno de ellos —. Lyanna hizo un ademán con sus pequeños puños para apoyar al grupo, como si luchara contra fuerzas invisibles — Estaban ganando territorio, utilizando antigua magia para despertar a los que habían caído en sus garras, acompañados de la fuerza poderosa de la naturaleza. La bruja, temerosa de que le quitaran lo que había conseguido raptó a Rómulo y lo hechizó terriblemente— la pequeña niña saltó de su asiento nuevamente, con los puños en la boca, en ese momento recordó a todos con un gesto propio de su madre, la forma en que se indignaba—. ¿¡QUÉ?! ¿¡Cómo?! — Marlene soltó una carcajada, la pequeña se desvío brevemente de Dorcas para mirarla y rápidamente retornó al cuento, sin entender de qué se reían. Era terrible lo que había sucedido — Con un filtro de amor, logrando que él se obsesionara con ella y traicionara a sus hermanas y sus pueblos —. Jaden carraspeó —. Las nueve —, indicó recordándoles el límite horario de la pequeña.
Flinn agradecido se paró delante de Dorcas obsequiándole una sonrisa que solo escondía sus verdaderas intenciones, y Marlene desde detrás le hizo una seña en la frente burlándose de él en silencio «loser », —Muy madura—, bisbiseó hacía Lene, seguidamente tomó la varita de la mano derecha de Dorcas y también el sombrero lentamente, miró a continuación a Lyanna, esperando a que la cuentacuentos dijera lo que correspondía. Dorcas suspiró larga y pesadamente — Pero él, que ya tenía una historia con la bruja, pues se había enamorado de verdad en el pasado, conocía sus intenciones y sus crueles juegos y, había ordenado a sus hermanas que de suceder algo como aquello lo retornaran a la realidad. Y ellas así lo hicieron, lo despertaron con una rosa bañada por la luz de la luna y del sol al mismo tiempo, cultivada por los mismos guardianes, la más bonita, pura y poderosa del mundo, debía ser conducida por una niña. La única que podía romper cada uno de los hechizos, pociones y trucos, la única que podía ver el mundo tan bello como era, mágico con o sin magos— Dorcas se había agachado frente a la pequeña dejando a un confundido Flinn detrás, que lo único que había esperado de la rubia era que le dijera a la pequeña que el cuento seguiría mañana porque se estaba pasando de su hora de dormir — ¿Cuál era su nombre? —preguntó la pequeña refregando sus ojos. Dorcas la alzó y posó un beso en su cabellera rubia y rizada — Lyanna —. Y dicho esto dejó que Lene la llevara a su habitación.