Título: ANTROPO-GENO
Técnica: coloreado
Explicación: el hombre pensante es representación de todos los filósofos que hemos visto a lo largo de la historia; al mismo tiempo que representa al hombre en sí mismo en la dualidad razón-sentimiento, dos componentes humanos que justifican el nombre de la obra: compuesto por dos raíces de origen griego (Grecia, una de las principales cunas de la civilización y donde se ubican varias etapas de la filosofía): antropo “hombre”, geno “que genera”.
Luego, se tiene en la nube el dibujo principal. En el centro hay un ojo, a partir del cual se desglosan varios elementos; la explicación más acertada de este dibujo sería la siguiente frase de la escritora Alejandra Pizarnik: “más allá de cualquier zona prohibida, hay un espejo para nuestra triste transparencia”, también puede asociarse con el dicho ampliamente conocido “los ojos son la ventana al alma”. Otro aspecto a resaltar del dibujo central son las pestañas, que son la manera de articular todas las etapas de la filosofía.
A partir de esto, se pueden empezar a describir las etapas. En la parte superior derecha, pueden visualizarse figuras humanoides con colores representativos de la naturaleza, es esta la representación del mythos, que fue la manera del hombre de dar explicación a los fenómenos de la naturaleza y de suplir la necesidad de tener un ser superior, dándole, sin embargo, cualidades humanas. “Los dioses son la encarnación de todo lo que no podemos ser” Bernardo Soares.
Continuando con la descripción, en la parte superior izquierda se puede ver la representación de los cuatro elementos, simbolizando a los filósofos de la naturaleza; destacando así con el agua a Tales de Mileto, con el aire a Anaxímenes, con el fuego a Heráclito, con la tierra a Genófanes y con la unión de todos a Empédocles.
Volviendo al ojo, se pueden diferenciar dos etapas importantes en su interior; a manera de yin-yan se encuentran: el sol en representación de la ilustración griega, por la luminosidad y por ser reconocido como la idea del bien de Platón; y la oscuridad en representación del medioevo porque, a pesar de que filosóficamente no hubo completa oscuridad (como suelen decir en los libros históricos), en el dibujo representa ( con la monja) el yugo que la religión impuso al hombre y el yugo que el hombre impuso a la mujer; el ojo que sobresale de detrás de la monja representa la mirada divina, es de color azul claro porque indica transparencia y bondad.
Luego se puede ver la silueta de la cabeza de un hombre, de la que salen elementos de áreas como la aritmética, la retórica, la astronomía y la geometría, estudiadas en la edad moderna. Los colores son vivos y variados en contraposición a la edad media y simbolizando el surgimiento de la ilustración pero diferenciándola de la ilustración griega.
Después cuelgan de las pestañas dos lágrimas que indican las corrientes contemporáneas como el existencialismo, el nihilismo, el vitalismo y sobre todo el relativismo siempre presente en la actualidad. En una hay un signo de pregunta que hace referencia a la pregunta por el sentido de la vida (¿para qué existimos?) y la muerte, la otredad, entre otros. En la otra lágrima se puede ver un ocaso en representación de los ideales que expone Nietzsche en su libro “El crepúsculo de los ídolos” donde habla de la muerte de Dios, el derrumbamiento de los valores morales y la necesidad de un superhombre para salir de la decadencia.
Hay también en el dibujo dos elementos principales desligados de la cadena que llevan las etapas de la filosofía: el tiempo (visto desde cronos) y el erotismo. Están separados de lo demás porque han estado presentes a lo largo de la historia (a pesar de los tabúes), están presentes en la actualidad y seguirán estándolo per secula seculorum, a pesar de nuestro intentos por vivir en el cairos o por continuar con prácticas medievales e ilógicas frente a un aspecto inherente al ser humano como lo es el erotismo.
ALEJANDRA ARENAS













