-No hay influencia que sea buena, señor gray. Toda influencia es inmoral... inmoral, desde el punto de vista científico.
-¿Por qué?
-Porque influir a una persona es tanto como darle nuestra propia alma. Ya no piensa sus pensamientos naturales, ni arde con sus propias pasiones naturales. Sus virtudes ya no son suyas. Sus pecados, si es que hay pecados, son prestados. Se convierte en el eco de una música ajena, en el actor de un papel que no había sido escrito para él. El fin de la vida no es otro que desenvolver la personalidad. Realizar nuestra propia personalidad: para eso estamos en el mundo. Hoy los hombres se asustan de si mismos. Han olvidado el más alto de todos los deberes, el deber que uno se debe a sí mismo.
Fragmento de Oscar Wilde . "Retrato de Dorian gray".


















