Igual que el mosquito más tonto de la manada, yo sigo tu luz aunque me lleve a morir.
Estoy leyendo un libro de Favaloro. Inevitablemente pienso en que me gustaría charlar sobre ello e intercambiar opiniones.
Aunque funesto y subrepticio el lazo fino, corto, prácticamente inexistente, que nos une, yo te quiero, extraño, y sueño con que algún día, mediante mensajes anónimos, me digas que me querés realmente (y que sea verdad, no como las veces anteriores).
Una vez más, es para vos, que sabés, como siempre, que solo a tu persona me refiero cuando hablo con tanta añoranza sobre alguien de palabras tan justas como clandestinas.
















