Nirvana Vuignier → 21 → W8ºA → FC: Dianna Agron.
❝Never frown, because someone could be falling in love
with your smile.❞
Aparte de alegre, bromista y espontánea; Nirvana es una persona con la mente muy abierta. Tiene una filosofía muy liberal que le permite aceptar muy bien a todo tipo de personas, sean o no de pensamientos compatibles a los suyos. Generalmente se adapta muy bien a todo tipo de personalidades y creencias, por lo cual, no tiene grandes expectativas hacia sus compañeros de piso. Poco le importa lo que vaya a ser de esa convivencia. Además, se caracteriza por ser paciente y relajada. No se altera con casi nada y realmente tenes que poner demasiado el dedo en la llaga como para que se salga de sus casillas.
Puede llegar a confiar muy ciegamente en la voluntad de las personas, y eso es lo que la llevó en varias oportunidades a ser traicionada pero, sin embargo, no representa algo relevante en su vida. No cree que todas las personas sean iguales, así que siempre da nuevas oportunidades. Bastante creativa e inoportuna, y sí, las dos cosas van bastante de la mano. Hace manualidades desde muy pequeña y toma fotografías desde los 15 años, esas últimas las hace todo el tiempo, a cualquiera. Digamos que no es una persona que conozca del espacio personal.
Era el primer día de invierno en la ciudad de Berna, Suiza; cuando la pequeña Nirvana nació. Para sus padres Max y Erika Vuignier, los ojos verdosos de la pequeña, sin dudas, trajeron a sus vidas toda la paz y la tranquilidad que significaba a su nombre. Es que ella siempre fue muy calmada, no era de esas hijas que daba problemas porque la mayoría del tiempo se la pasaba dibujando, o jugando sola con sus peluches. Incluso de bebé, pocas fueron las noches en las que la recuerdan llorando o irrumpiendo el sueño.
Mamá trabajaba mucho por la mañana, papá por las tardes y ella iba a un colegio de doble escolaridad. Compartía los desayunos con Erika, para luego ir juntas a las respectivas instituciones. Era retirada de clases por Max, quien la llevaba al parque para pasar tiempo juntos. Jamás pudo quejarse de tener padres ausentes, porque los tres, a pesar de los complicados horarios, se encargaban de sacar una familia medianamente unida adelante.
El apellido Vuignier era bastante popular entre las familias adineradas porque ellos eran una de esas, pero ninguno de ellos jamás se dejó llevar por su status social. Sus amistades en la adolescencia, para ella, jamás fueron por interés. Era consciente que muchos querían ser sus amigos, pero, ¿por qué desconfiar de ellos? Siempre quizo creer que sus amistades eran verdaderamente genuinas y si alguien se acercó con doble intención, nunca lo hubiese sabido.
O bueno, prefería mantenerse en la ignorancia, porque cuando tenía 19 años una tragedia azotó su familia dejándola completamente sola, a pesar de que por mucho tiempo pareció estar rodeada de gente. Su padre, Max Vuignier al parecer estaba atravesando unos problemas económicos bastante importantes y el no poderlo manejar lo llevó al suicidio. ¿Qué clase de persona era? ¿Cómo no se había detenido a pensar en ella y su madre al menos por un segundo? Sin lugar a dudas, aquella situación fue una de las más difíciles que tuvo que atravesar la rubia alguna vez. Todas sus amistades le habían volteado la cara, su padre estaba egoístamente muerto y su madre –embarazada de tres meses y medio- al borde de la depresión.
Todo empeoró cuando su madre tomó un exceso de pastillas que la llevó a perder un embarazo de siete meses y se transformó en otra persona diferente a la que la había criado durante tantos años. Con 20 años, Nirvana cursaba el segundo año de la carrera de fotografía y trabajaba en un periódico local para poder sacar adelante a la familia. Que, a pesar de tener una buena herencia, también tenía una buena deuda y una madre que estaba al borde de ser una desempleada.
Aunque todo tiene un límite, incluso la paciencia de Nirvana, y al cumplir 21 años la rubia armó sus valijas y junto a su auto que era casi la única posesión de valor a su nombre, se fue directo a la ciudad de Ginebra. Tuvo suerte al ver un anuncio para compartir piso en unos nuevos apartamentos, porque sino, le esperaban unos cuantos días durmiendo en su automóvil.
Al ver embarazadas por la calle suele emocionarse, aún no supera que su madre se provocó un aborto.
Tiró gran parte de las cosas que pertenecían a su padre porque verlas la angustiaban.
Se siente culpable por el rencor que siente hacia sus progenitores pero no puede reprimirlo.
Tiene una locura por los animales. Siempre quiso una mascota, pero sus padres eran alérgicos y ahora comparte piso.