“¿QuiĂ©n más si no?” ApuntĂł el moreno, soltando un respiro, pues parecĂa que la chica estaba más sorprendida que Ă©l. “Te recomiendo aislar a tus hombres, son muy atentos.” AconsejĂł. ConocĂa bien a sus Strix, fingĂan estar en sus pripios problemas, pero hasta ellos vigilaban sus movimientos. Y si iban a tener una conversaciĂłn como esta, mejor apartarlos. “Y no pedirles helados.” AñadiĂł.Â
Se notaba que Eileen nunca habĂa estado al mando de nada, además el tener la sed tĂpica de un vampiro no ayudaba a mantener su mente calmada. SuspirĂł medio quejándose y moviĂł la mano, esperando a que los Strix entendieran ese mensaje y los dejasen en paz: -Perdona, perdona. Es difĂcil levantarse siendo... tĂş, por asĂ decirlo. Supongo que no sabrás por quĂ© nos ha pasado esto, Âżverdad?











