Y yo no pedĂ irme de su vida, yo no pedĂ que me olvidaran, yo no pedĂ que me odiaran. Pero asĂ pasĂł. Poco a poco me fui de su vida, me reemplazĂł por otra, me desechĂł, me traicionĂł. AsĂ mismo me olvidĂł, cada recuerdo, cada detalle, cada "te quiero" en las mañanas, y su rostro en mis sábanas. Me empezĂł a odiar, cada una de sus lágrimas y maldiciones fueron dedicadas a mi memoria, cada una de sus mentiras fueron echadas al viento en mi nombre y cada una de las rosas lanzadas a mi tumba fue con la fuerza y voz del corazĂłn que me decĂa:" Fue tu culpa, nunca debiste de haberme abandonado. Hoy ya no soy tu esclavo. Me olvidaste y te he olvidado."
-Ăšltimas Palabras Ante Un Mar de Recuerdos-