ya no lo amo,
Eso es lo que quisiera poder decir algún día.
Pero por ahora hay un enredo en mi cabeza, un nudo difícil de desatar, porque está apretado en lo más hondo de mi corazón y perdido en lo más profundo de mi mente.
Quisiera odiarlo, olvidarlo, dejar de sentir… pero no puedo.
Es como una espina clavada que no deja de doler, que late con cada recuerdo, que me hace sangrar un amor que nunca fue correspondido. Un amor que me consume poco a poco, que me cansa, que a veces hasta me quita las ganas de volver a amar.
Es raro… amar a alguien que no me ama, que nunca me amó, con quien nunca fui nada.
Y eso es lo que más pesa. No hubo un “nosotros” que perder, pero aun así siento que lo perdí todo.
Me duele saber que lo idealicé, que construí algo en mi mente que nunca existió.
Pero me duele más saber que él lo sabía… que sabía lo que sentía por él, y aun así eligió ignorarlo, o peor, burlarse de algo que para mí siempre fue real y sincero.
Y aquí estoy, intentando soltar algo que nunca tuve, intentando olvidar a alguien que nunca se quedó…
aprendiendo, poco a poco, que a veces el mayor acto de amor…
es dejar de insistir donde nunca hubo amor para mí.
Natasha cuevs















