Imagina tener un nudo en tu garganta, dónde vive un elefante y es tan pero tan gordo que te asfixia y te traba al abrir la boca.
Ya no sueltas palabras vacías, piensas en decirle poesía a tu amado rojo al frente tuyo. Es navidad, y no hay poesía.
Avanzas tímido, el whisky quema disolviendo al elefante, abres el hocico, tiendes a arruinarlo. Confiesas tu secreto.
Estás muerto.
Él teme por amar. Te teme más a ti. Disuelve el elefante en su cerebro con zazerag, abre su hocico seguro de no arruinarlo. Respuesta definitiva.
Él está muerto.
¿Quién baila sobre sus tumbas?













