27-10-2014
Aparentemente iba regresando del trabajo camino a casa, iba vestido de paño y corbata. Entonces me doy cuenta que voy caminando por calles desconocidas y un poco a oscuras. Luego me encuentro con personas de rostro y pintas poco amigables que se van acercando para rodearme. Empiezo a caminar rápido, pero ellos no ven afán alguno y siguen su marcha, me dicen que no hay lugar donde esconderme. Los locales y tiendas están en su mayoría cerrados, excepto una tienda de electrodomésticos, el local es muy pequeño para sus productos pero es mi único refugio.
El local es atendido por un joven bachiller, el cual centra su atención en los artículos que admiro, de la mini-sección de equipos de sonido quedo fascinado con algunos modelos, olvidando por un momento la situación afuera, la cual es recordada por el joven, quien me dice que eventualmente tengo que salir de la tienda. Para cambiar de tema empiezo a preguntar precios de algunos aparatos, a lo que el joven solo responde llamando al dueño del local, un anciano de blanca calva que empieza a hablarme de otras opciones de chips de sonido. Yo solo atino a decir que si logra sacarme de este barrio le compro el equipo de sonido, como sea.
El viejo empieza a armar el pedido, mientras al otro lado de la calle veo un bus del SITP que se detiene, calculo el riesgo que tendría intentar subirme en el, pero no hago nada y el bus continua su marcha, doy la espalda a la escena para mirar artículos de otros estantes. Entonces el anciano me llama, ya tiene el equipo listo con un taxi a la entrada, de repente estoy dentro del auto con una caja grande y ancha sobre mis piernas, no recuerdo haberle pagado al anciano, lo único que recuerdo es haberle dicho al taxista que se aleje del barrio como pueda, mientras que una manada de personas corren detrás del taxi. Cuando me doy cuenta que salimos a la Calle 68, dejo la ansiedad a un lado, dejo de encorvarme y de agarrar la caja con todas mis fuerzas, es momento de darle la dirección de mi casa al taxista.
.zzz.















