“Estamos a mitad de discusión y tú decides reírte sobre mis habilidades en karate. Que son reales, tengo fotos que lo prueban.” La situación no podía ser más remota a una discusión pero Macy veía todo como un ataque al ser ésta tan ajena a ese tipo de cosas. Se resistió al abrazo porque no quería verse tan débil pero, como siempre, cuando se trataba de Liana cualquier indicio de fortaleza siempre se veía opacado. Permitió que el embrace continuara, que las palabras ajenas siguiesen llenando su persona, hasta que algo hizo click en su cabeza siendo esto causa suficiente para alejarse un tanto alterada. “¿Es tan malo ser cliché? Porque quiero ser cliché en algún momento de mi vida, especialmente contigo. ¿No te has puesto a pensar en eso? no veo nada de malo en querer ver las estrellas o tener una pelea de almohadas. Tal vez compartir una malteada, ver una película romántica o qué sé yo.” Esta definitivamente no era ella, al menos no la chica que Liana conocía de diario, porque ahora estaba enojada, dolida, alterada y no hacía mucho para esconderlo. “No, no quiero. Quiero cambiar la rutina, hacer otras cosas. Tener nuevos tiempos.”