Nº de Alumno: 86000342324
Nombre del Alumno: Marjorie Cross
Edad: 22 años
Colegio: Magdalen College
Facultad: Música
Curso: Segundo
Estado Civil: Soltera
Hola, Marjorie. ¿Cómo estás? ¿Qué tal ha sido tu día? Creemos que es muy ocupado, ¿cierto?
“Verás que sí.” Hizo una pausa para respirar profundamente. Se veía perdida y totalmente acelerada, había llegado cinco minutos tarde a la cita. “Eso de estar de vuelta después de una larga temporada de vacaciones… Bueno, lo encuentro realmente exhausto. Tengo que acostumbrarme de nueva cuenta a la rutina…” Suspiró, exagerando ligeramente la expresión de cansancio en su rostro. “Debo resignarme, ¿No? Las horas de sueño que repuse durante las vacaciones, las perderé durante la primera semana.” Comentó, interponiendo entre sus labios el dedo índice para disimular la sonrisa que adornaba su rostro.
Ahora, cuéntanos un poco de tu vida. ¿Cuál es la historia detrás de lo que eres ahora?
“¿Es realmente necesario…?” Cuestionó con cierto fastidio en su tono de voz, no porque lo creyera algo estúpido, simplemente hablar de su historia lo consideraba algo absurdo y aburrido, nunca sabía por dónde comenzar. Al ver la expresión del entrevistador, rodó sus ojos hacia un lado con cierto hastío y se rindió ante aquella petición, aunque claro, no contaría lo malo. “Soy americana… Pero quiero suponer que eso ya lo sabes, todos me recriminan el acento por aquí… Vale, no me desviaré del tema pero tenme paciencia, que suelo hacerlo cuando se trata de esto” Confesó. “Neoyorkina… para ser más específicos. Viví con mis dos padres solamente seis años de mi vida, ya que antes de cumplir los siete, ellos decidieron hacer su vida aparte… El por qué se deriva al delicado carácter de mi madre… Del cual no hondaré en detalles, pero si recalco mucho la palabra “delicado”. Al separarse mis padres, legalmente mi madre fue quien se hizo cargo de mí, sin embargo era flexible en vacaciones y me mandaba a Los Ángeles – donde mi papá se había mudado por cuestiones laborales tras el divorcio–, sin duda lo mejor de mi niñez y adolescencia era esa temporada que pasaba fuera…” Sonrió con cierta nostalgia al recordar unas vacaciones en específico que le traían muy gratos recuerdos. “Y bueno, todo parecía ir de color rosa hasta que cumplí doce años… Mi madre volvió a contraer nupcias y bueno, su marido era un mantenido de lo peor… Yo tuve muchos problemas con él… Hasta que mi madre terminó divorciándose dos años más tarde… Cuando por fin se permitió abrir los ojos.” Concluyó aquella escena de su vida con la voz apagada, no le gustaba hablar mucho de esos días. Marcas de cigarrillo adornaban aún sus antebrazos como recuerdo de aquella época, por ello mismo Marjorie buscaba llevar blusas con mangas largas y cuando no, se dedicaba a taparlas con un poco de maquillaje en ese entonces; ahora ya no son tan visibles como antes por lo que en cierta manera la ha llevado a no tenerlas tan presente. “Pero bueno… Después de esa fea temporada me fui a vivir unos años con mi padre, el por supuesto ya había hecho su vida desde hacía algunos años antes que mi madre, Cecile siempre ha sido un amor conmigo, el tipo de madrastra que Cenicienta hubiera deseado tener. Y bueno… El resto de mi adolescencia fue normal, no fui una chica reventada ni problema o al menos yo no me vi de esa manera nunca… De ahí, bueno… puedo decir que mis diecisiete fueron mi mejor época, creo que hablaré mucho de esos días con mis hijos, mis nietos y si llego a ver a mis tataranietos, también.
Interesante, mucho. ¿Quieres contarnos cómo llegaste a Oxford?
¿Quién no conoce Oxford? Bueno, como sea. Realmente nunca esperé admitir con ustedes, pero fue hasta el último año de la carrera que bueno, me tomé en serio los folletos de las universidades y me imaginé viviendo aquí, siempre me ha gustado la tierra inglesa, no me pregunte porqué, ya que no podré contestar algo coherente. Entré a internet a investigar más en su sitio web y me convencieron, me enteré de su consulado en Estados Unidos y acudí a él tras mandar mi carta de solicitud. Me sorprendió mucho que después del examen – para el cual creí no haber aprobado –, llegara mi carta de aceptación. Ya estando aquí, durante el primer año, asistí a diversos musicales, conciertos, etc. Que daban los alumnos de música y me vi en ellos… Y bueno, el resto de la historia se está dando ahora.
Y dime, ¿Qué carrera estudias y por qué la elegiste?
“Eso llevará algo más de cinco palabras, debo remontarme a mucho tiempo atrás para poder contestar a esta pregunta y no dejar espacios en blanco.” Se rio con suavidad, mordisqueando un mechón de su cabello. “Bien, desde los cuatro años comencé a tomar clases de Ballet, porque mi madre quería, claro… Pero en aquella academia de danza también era de música y bueno… Ahí comencé a querer algo con la música, le insistí a mi madre que era lo que quería pero decía que era para chicos, lo cual me hacía sentir todo un fenómeno. De ahí, bueno… A los diez, en unas vacaciones de verano, mi padre me llevó a un campamento y comencé a tocar la guitarra, claro a escondidas de mi madre porque lo veía algo “vago y varonil” para su única niña. Poco después él se encargó de hablar con mi mamá y comencé a tomar clases particulares al regreso, había prometido volver a aquel campamento el próximo año siendo toda una master en la materia.” Sonrió al recordar aquello, ¿Quién se haría master en un año? Una niña como la que había sido lo esperó de la noche a la mañana. “Claro que no volví al siguiente año… Pero eso es historia de otra tarde. Ya para ir cerrando y que no se aburra, fue hasta los quince años que retomé la música y desde entonces he aprendido a tocar la guitarra, el bajo, el piano y el violín, ahorita voy por el chelo, pero paso por paso, como diría mi abuela que en paz descanse. A los 16 logré formar un pequeño grupo musical: the cheese girls, patético lo sé… Pero teníamos dieciséis y al parecer lo único que teníamos en común las chicas y yo, era nuestro gusto por el queso fundido. Repito, patético. De ese tiempo para acá comencé a escribir canciones, yo era la cantautora del grupo y bueno, hasta la fecha aún sigo escribiendo, tengo un cuadernillo de canciones.” Comentó, orgullosa de aquello. Dándose una pausa para seguir, respiró hondo y bebió del vaso de agua que le habían ofrecido. “Por otro lado, tengo dos años perdidos ya que comencé a estudiar Medicina aquí mismo tras salir de la educación media… Si, lo sé no me lo tiene que decir. Para ese entonces no estaba cien por ciento segura de que la música fuera algo con lo que yo pudiera vivir, hasta que me di cuenta que si vivía una vida sin pasión… No tendría nada y viviría frustrada el resto de mis días aun así viviera bañándome en dinero. Y pues, la música la veo como algo esencial en la vida, ¿entiendes? Creo que mucho de todo lo que nos complementa se deriva de ella, como por ejemplo nuestro estado de ánimo… Una canción puede llegar a calarte los huesos, una triste melodía puede aflorar aquellos sentimientos que se tienen muy guardados. Una canción o una melodía, pueden decir muchas veces las cosas que no nos atrevemos a decir abiertamente.”
¿Qué me dices de tu vida romántica? Cuéntanos un poco de eso.
“¿Mi vida romántica?” Soltó una carcajada sin poder evitarlo, ¿porque era importante aquello? Vale, seguramente para medir su inteligencia emocional o el manejo de la misma. “No me vea así, perdón pero no le hayo el chiste a hablar de las tragedias de mi vida” Rio secamente y respiró hondo a continuación. “Dos parejas sentimentales y sexuales, con el primero duré cerca de un año hasta que lo encontré en la cama con quien menos me lo esperaba y el segundo, bueno… Lo terminé terminando por mi mala experiencia en la primera, ya sabe… Vivía con la paranoia de que me pasara lo mismo y lo terminé ahuyentando por celosa y posesiva en mi muy extraña forma de serlo. No se preocupe, he trabajado eso en terapia también, pero bueno, de la fecha para hoy, han pasado dos años y medio desde que anduve con alguien, ahorita no estoy interesada en eso, vine a aprender y sacar la licenciatura, no más; el amor sería una fuerte distracción en el camino hacia mis objetivos. Si me enamorara de alguien ahora, tendría que vivir la misma pasión que yo… Creo que no congeniaría con alguien que no entendiera y viviera la música como yo lo hago.”
¿Cuáles son tus planes a futuro? Después que te gradúes de Oxford, claro está.
Siendo honesta, aún no he hondado mucho en eso… Pero veo mi futuro acompañado de la música, eso sin duda. Dar clases, escribir canciones, trabajar con algún cantante… Viviré de la reputación que me haga. Lo demás, estará bien, viviré de las decisiones que tome ahora. Claro que aspiro a muchas cosas, pero tengo que trabajar mucho para ello, ser la mejor.
¿Cómo crees que te ven los demás? ¿Eres muy popular en los pasillos de Oxford?
“Uhm” Frunció los labios ligeramente pensativa, encogiendo sus hombros al final. “No lo sé, realmente creo que no soy muy popular… Soy más del tipo de chicas que se lleva más con chicos o más bien, congenia con ellos… El resto de las mujeres y yo no hacemos ese click… Son muy pocas las amigas que tengo, pero estoy bien con ello. No puedo imaginar cómo me ven… Yo soy muy alegre, pero a veces eso está mal visto. Claro que siempre manejo una actitud diferente dentro del aula, soy muy responsable y creo que a veces le molesta a la gente. La verdad no soy muy fijada de eso, como me vean y como me tomen… Nunca me ha importado.”
¿Qué me dices de tu personalidad fuera de la universidad?
“Soy Marjorie dos caras.” Se rio ante aquella comparación. “Soy como cualquier joven de mi edad, bueno… Como la mayoría. Me divierto, salgo con mis amigos, bebo… Con medida, claro.” Enfatizó. “Cuelgo a la señora responsabilidad en el perchero, junto con su amiga organización y perfección… Aunque debo aprender a relajarme ¿sabes? No sé cómo hacer dicha cosa. Siempre me doy a respetar y hacer valer mis derechos como ser humano y mujer, digo lo que pienso cuando lo hago, claro que sin ser imprudente.”
Bien, para terminar… ¿Alguna frase en especial que te identifique? ¿Algún libro que siempre cites?
“Lo que no te mata te hace más fuerte, en esta vida todo lo que nos hace daño debería hacer eso, no debilitarnos ni mucho menos derrumbarnos. Yo así vivo mi vida y mis experiencias, de un error podemos aprender muchas cosas que nos servirán siempre a futuro. Yo pienso que todo en esta vida tiene remedio a excepción de la muerte de la cual no hay vuelta de hoja.”
Muchas gracias por esta pequeña entrevista, necesitamos conocer un poco más a nuestros alumnos.
“Entiendo y está muy bien, aunque lo considero algo cansado si solo tú te dedicas a esto… Somos muchos estudiantes y profesorado, supongo que estarás grabando esto a parte de tus notas para poder hacer un perfil adecuado… Si, si, se algo de psicología gracias a mis dos años en Medicina.” Sonrió, extendiendo la mano para por fin despedirse. “Hasta luego.”