La avenida principal y el muelle de Arcadia Bay vibran con el fervor estival, alentado por las horas de celebración en honor a la ciudad. Mientras la hora del broche de oro se acerca, la mayoría de los arcadianos que han decidido asistir al evento se van acercando al muelle; y es que la alcaldía ha tirado la casa por la ventana y los fuegos artificiales prometen eclipsar los de cualquier fiesta de Año Nuevo.
La excitación se siente en el aire; este parece vibrar con emoción y anticipación. ¿Fuegos artificiales? ¡Qué maravilloso! Los únicos que pueden verse en el pueblo son el cuatro de julio, y son lanzados por los mismos vecinos, patriotas hasta la médula, que eligen adornar el cielo de Arcadia Bay con sus estallidos luminosos.
El tumulto de gente se prepara para el espectáculo. Algunos prefieren quedarse atrás, mientras que otros hacen lo posible para quedar en primera fila. La alcaldesa Leroy vuelve a hacer su aparición en el improvisado escenario del muelle.
—¡Ahora sí, arcadianos! —la alcaldesa llamó la atención de todos los presentes—. Ha llegado la hora de coronar nuestra celebración por otro año de Arcadia Bay. ¡Que esperamos siga de pie por los siglos de los siglos! —el modesto público prorrumpió en silbidos y aplausos efervescentes. El orgullo arcadiano no podía ser manchado—. Sin más preámbulos, ¡damos inicio al show de fuegos artificiales de Arcadia Bay!
La pirotecnia da inicio con bombos y platillos; el show de luces iluminando toda la bahía y despertando un vitoreo acalorado de los espectadores, quienes entre aplausos y tambaleos se vuelven indistinguibles entre sí mientras vuelcan su completa atención en los fuegos artificiales. El estruendo de los estallidos es lo único que ahoga los vítores del público, tan pendiente del espectáculo que nadie se percata de las cuatro misteriosas figuras abriéndose paso entre la gente hasta que un nuevo estallido a sus espaldas hace que unos cuantos giren la cabeza, confundidos. ¿Por qué una explosión se escucharía tan cercana? Las detonaciones de los fuegos artificiales no resuenan a proximidad de la gente. No se trata de un ruido sordo, sino de uno contundente, concreto.
Ese reventón tenía que ser otra cosa.
No es sino hasta que uno de los asistentes señala un tira y afloja proveniente del lugar de origen del estruendo que varios notan a los extraños, justo cuando uno de ellos parece arrastrar a un espectador con él. Algunos de los asistentes, arcadianos de pura cepa, intentan proceder para asistir aquel siendo forcejeado. Sin embargo, lo que termina por sembrar el caos es lo que sin lugar a dudas se trata de varios disparos al suelo. Esto evita que los arcadianos traten de intervenir, y se quedan en sus sitios, perplejos, sin saber cómo proceder sin poner sus vidas en peligro.
En medio de la vorágine, gritos empiezan a escucharse y a opacar el ambiente festivo que había reinado hasta el momento. La gente aunada en la bahía se dispersa, corre por sus vidas cuando los disparos vuelven a oírse. Esta vez, dos de los cuatro extraños se llevaban a otro individuo en un forcejeo interminable que acaba con un golpe en la cabeza del secuestrado con la culata del arma.
Los testigos huyen hacia la avenida principal o hacia cualquier callejón por donde escapar, alertando a los arcadianos que poco y nada entienden de lo que ocurre. Algunos se demoran más en unirse a la histeria colectiva, otros se dejan embargar por el pavor y la incertidumbre, pero lo cierto es una cosa: el broche de oro del aniversario de Arcadia Bay se trata de tragedia que nadie pudo haber anticipado y que nublará la efeméride para siempre.
Cada usuario puede decidir si su personaje se dio cuenta o no de lo que estaba ocurriendo, si quiso intervenir o no (pero no pudo). No es necesario que lo agreguen a sus threads si no lo desean, pero siéntanse libres de añadir la intervención como estimen conveniente.