TomΓ³ mi muΓ±eca y me empujΓ³ contra la pared. Su cuerpo aprisionΓ³ el mΓo mientras sus labios reclamaban los mΓos en un beso feroz, hambriento, imposible de ignorar. Un gemido escapΓ³ de mi garganta. El calor que ardΓa dentro de mΓ se intensificΓ³ con cada respiraciΓ³n entrecortada, con cada roce de su piel. Le devolvΓ el beso, rodeando su cuello con mis brazos.
βEthan... mmh... Ethan...
Me estaba devorando.
βPequeΓ±a pirata... βmurmurΓ³ contra mis labiosβ. Me provocas. Me desestabilizas.
Su lengua se entrelazΓ³ con la mΓa mientras sus manos recorrΓan mi cintura, subiendo y bajando lentamente, como si intentara memorizar cada curva. Cuando finalmente nos separamos, nuestras respiraciones eran irregulares. Nos observamos en silencio, consumidos por el deseo. Un fino hilo de saliva conectΓ³ nuestros labios antes de romperse...
Β«Sin nombres. Sin pasados. Solo lo que dure esta taza de café». Ese era el pacto. Una tregua de una tarde entre dos extraΓ±os en una cafeterΓ


















