El que no la interrumpiera le dejaba saber que estaba tratando de asimilar tanta información nueva. Era de esperarse, incluso ella misma se sentÃa bastante descolocada por su descubrimiento. Aún no tenÃa claro qué harÃan, pero no podÃan quedarse de brazos cruzados.
— Si ibas a estar mezclándote con alguien como Catchlove, al menos podrÃas haber sido más cuidadoso.— No era ajenas a las actividades de su hermano, pero esperaba que al menos tomara las precauciones necesarias. Saber que no habÃa sido asà le daba más preocupaciones.— ¿Entiendes al menos lo que eso significa? PodrÃa haber más allá afuera y no lo sabemos.— De alguna forma tendrÃa que conseguir acceso a las fotografÃas de todos los chicos en la clase de Pansy. No podÃa quedarse sin al menos intentar investigar.
— Se parece a madre y tenemos suerte de que no haya visto las fotografÃas.— Y el que se pareciera a su madre también significaba que se parecÃa a su hermano. Pero incluso si una de las fotografÃas llegaba hasta ella, seguramente no les prestarÃa atención. Para hacerlo deberÃa estar un poco sobria por más de veinte minutos, cosa que era difÃcil. Después de que encerraran a Owen, prácticamente se habÃa encerrado en su habitación a beber. No salÃa del lugar a menos que fuera estrictamente necesario y su padre justificaba su ausencia diciendo que la pena de que su hijo creciera para convertirse en un criminal era más de lo que podÃa soportar. Esa era la historia que su padre habÃa hecho circular para salvar la reputación de la familia después de la caÃda del Señor Tenebroso. Culpar a su hermano de todo y lavarse la mano fue la salvación que su padre planeó.
— La edad exacta no la sé pero debe tener trece años o estar próxima a cumplir catorce porque es más pequeña que Pansy.— La mención de su hija fue suficiente para que Emmett reaccionara, aunque lo único que pudo hacer fue un gruñido bajo.— Lo sé, voy a dejarte las nuevas fotografÃas con las demás, ¿Está bien? — En esas condiciones, lo más que podÃa hacer además de llevarle la comida, era asegurarse de acomodar las fotografÃas en la pared que habÃa destinado especÃficamente para eso.
— Veré que tanto puedo investigar antes de volver. Quizá deba ir a Hogsmeade durante la siguiente visita o algo parecido. Y en cuanto a lo otro...— Ese último tema no podÃa hablarlo tan abiertamente, no si querÃan salirse con la suya.— Lo que Black hizo era lo que hacÃa falta. Pronto, lo prometo.— Ahora que sabÃan que escapar de Azkaban era posible, afuera estaban haciendo lo posible para planear el cómo liberarÃan a sus familias de la prisión. Estaba segura que lo lograrÃan, tenÃan que hacerlo.
Owen permaneció en silencio un largo rato. Lo único que rompÃa el sonido de la celda era la respiración pesada de Emmett y el lejano eco metálico de alguna puerta cerrándose en otro pabellón. Después de todo, era dÃa de visita para algunos.
Trece años. HabÃa una niña de trece años caminando por el mundo mientras él llevaba los mismos años contando piedras, grietas y tratando de hacerle frente a los dementores con sus escasas fuerzas.
Parecia una broma de lo más cruel. Resopló por la nariz y se pasó una mano por el rostro.
— Claro que entiendo lo que significa. Significa que fui un idiota.
Le costó pronunciarlo. Más que cualquier hechizo, más que cualquier juramento que hubiera hecho de joven.
— Si hay más, pues los encontraremos cuando salga de aqu× dijo como cualquier cosa. No dijo "si salgo", dijo "cuando". Porque acababa de decidir que saldrÃa, aunque tuviera que arrastrarse sobre los cadáveres de todos los aurores del Ministerio.
Sus ojos volvieron a las fotografÃas.
— Pero ella es la única que me importa— agregó observando otra vez la imagen donde aparecÃa junto a Mikael. Aunque él habÃa crecido con Kassandra, de cualquier manera tenÃa las reglas de las familias sangre pura y aún asÃ, Danielle habÃa decidido que serÃan amigos.
Apoyó la espalda contra el muro de piedra y soltó lentamente el aire.
— No dejes que padre descubra nada. Si llega a enterarse de que existe una hija mÃa fuera de la familia, no irá a buscarla por cariño aunque luzca justo como nuestra madre.
No hacÃa falta explicar el resto. Ambos sabÃan exactamente de qué era capaz su padre, Qué harÃa con Greta y qué clase de vida intentarÃa imponerle a una niña de trece años.
Los nudillos de Owen se pusieron blancos alrededor de la fotografÃa. Giró apenas el rostro hacia Emmett, que seguÃa medio incorporado sobre el catre.
— ¿Escuchaste eso, Avery?— una sonrisa torcida apareció por primera vez desde que comenzó aquella conversación.— Parece que ya tengo una razón bastante mejor para escapar que volver a servir a un fantasma con delirios de grandeza.
La mirada volvió a las fotografÃas. Memorizó el rostro de Danielle, la forma de su sonrisa, la inclinación de la cabeza, el color del cabello. Todo. Porque algo dentro de él le decÃa que cuando volviera a verla, no serÃa detrás de unos barrotes.













